Mañana se cumplirá una semana de la asunción de la nueva legislatura. En este contexto, CRÓNICAS dialogó con Daniel Buquet, politólogo y docente, quien estableció una perspectiva de lo que será el próximo quinquenio, teniendo en cuenta que el Frente Amplio (FA) no posee mayoría en la Cámara de Diputados. Buquet estableció que se podrán encontrar alianzas para sancionar las leyes que propongan dependiendo del tema al que refiera, aunque adelantó que la “tasa de éxito legislativo” será menor e implicará un “desafío”.
Por Delfina Blanco
El pasado sábado asumió el nuevo Parlamento, dando inicio a la 50ª legislatura uruguaya. La Cámara Alta ahora se compone de 16 senadores del FA, nueve del Partido Nacional y cinco del Partido Colorado, dándole mayoría al gobierno electo. Mientras tanto, la cámara baja pasó a conformarse con 48 diputados del FA, 49 de la coalición republicana y dos de Identidad Soberana, lo que significa que el gobierno electo carece de la mayoría en dicha cámara.
Hacía 20 años que el partido o coalición gobernante no contaba con la mayoría en la Cámara de Representantes, lo cual implica que deba acordar con al menos dos diputados de la oposición para poder aprobar algunos proyectos.
Gobernar sin mayoría “es accesible” y a la vez “un desafío”
En este marco, el politólogo Daniel Buquet hizo una evaluación de dicha situación. Remarcó que “el escenario de un gobierno en minoría parlamentaria no es totalmente desconocido”, y ejemplificó que ya ocurrió “en torno al 2003 y 2004, pos-crisis”, al igual que en la salida de la dictadura, momento en que “Sanguinetti gobernó sin mayoría”.
Sin embargo, dijo que ello representa un desafío porque “para que un gobierno saque adelante las medidas que se propone, necesita mayorías parlamentarias, ya que la mayor parte de las medidas del gobierno requieren el apoyo legislativo; al menos los presupuestos y rendiciones de cuentas que tienen el manejo financiero de la política pública y que son decisivos si se quiere hacer cambios”.
En este sentido, Buquet explicó que la “tasa de éxito legislativa” del Poder Ejecutivo, como se denomina en las ciencias políticas, va a reducirse. Es decir que “le van a aprobar menos leyes, unas cuantas se van a trancar y las que se aprueben tendrán más modificaciones que cuando se tiene la mayoría”. No obstante, señaló que las modificaciones, aún cuando se cuenta con la mayoría, están presentes en muchas iniciativas.
A pesar de lo mencionado, el politólogo expresó que “es accesible” para el FA llegar a los 50 votos necesarios en la cámara baja para sancionar una ley. No hizo caso omiso de que en la cámara alta incluso “le sobra un voto, por lo tanto vamos a esperar que el Senado apruebe casi el 100% de los proyectos del Ejecutivo”.
Posibles alianzas y sus “costos” para el FA
Refiriéndose a los posibles candidatos que puedan prestar estos dos votos que necesita el gobierno electo, Buquet introdujo el concepto de “la ley de las coaliciones mínimas ganadoras”. Este término significa que “normalmente no se forman coaliciones a las que les sobran miembros. Se forman con el número justo para tener la mayoría. Esto se da porque atrás hay un argumento de que esos votos tienen un costo, y cuanto más votos te traen, más caros los pagás”.
Para el doctor en ciencia política, es esperable que el FA se acerque en primera instancia a Identidad Soberana o a Cabildo Abierto, teniendo en cuenta que ambos partidos poseen dos representantes. “Si se arregla con cualquiera de ellos, ya tiene esa mayoría. Y esa es la mayoría más barata, por llamarlo de alguna manera”.
Con respecto a los intercambios que pueden darse, destacó que existen dos tipos: uno es el intercambio de cargos, hecho que calificó como muy poco factible; el otro es el intercambio sobre políticas públicas, el cual cree que se llevará a cabo. Esto implica que, dependiendo del tema de la ley que quiera aprobarse, el partido gobernante se acercará a cierto “socio que la quiera acompañar”, con quien deberá negociar y modificar ciertas partes de la ley.
Buquet expresó que el FA debe “acercar su preferencia de política pública a su visión preferida de los socios”. En este sentido ejemplificó que si quieren “limitar la forestación, tema que ya se sabe que Cabildo Abierto está de acuerdo”, buscará en este partido los dos votos. Sin embargo, en temas de la llamada nueva agenda de derechos, justamente Cabildo e Identidad Soberana son los que se oponen a lo que llaman ideología de género. “Entonces, en ese caso, van a encontrar socios más factibles, capaz que entre algunos batllistas del Partido Colorado y algún legislador nacionalista de visión más progresista, como los wilsonistas”, indicó.
Hablando específicamente sobre la ley de presupuesto, señaló que será “un escenario desafiante que requiere voluntad de negociación y, por ende, bajar un poco los decibeles de la confrontación pública porque eso hace difícil después el apoyo legislativo”. Reiteró que el FA debe lograr “que sea un debate más ideológico y civilizado. Van hablar de política pública, no a insultarse”.
El lugar de Gustavo Salle en la Cámara de Representantes
Teniendo en cuenta el papel que podrían desempeñar Gustavo Salle y su hija, Nicolle Salle, que distan de los partidos más tradicionales tanto en su forma de expresarse como en su discurso, consideró que estos probablemente aprovechen “su tribuna para desarrollar su discurso con los componentes que tiene, tal vez moderándolo” en pos de ganar visibilidad y tener un mejor resultado en las próximas elecciones.
“Es un supuesto que vale para Salle y para todos los políticos que quieren avanzar en su carrera. Con ese estilo logró llamar la atención y tener dos diputados; va a querer mejorar esa performance, por ejemplo, llegando al Senado. Yo creo que, por un lado, tiene que cultivar su nicho; no se puede volver un político tradicional porque le va a pasar como a Cabildo, que despertó expectativas y al final la mayoría de la gente lo visualizó como igual a los demás políticos”, puntualizó.
El politólogo identificó que el problema que tiene Gustavo Salle es el grado de extremismo que posee su discurso, tanto en sus contenidos como en sus formas. Opinó que estas características lo van a limitar al mantenerlo, por lo que deberá equilibrarlo con un discurso más civilizado. Además, agregó que “puede ser que negocie alguna ley que refiera a algo más nacionalista o soberanista, pero es muy antitodo, entonces para mí no es el socio natural del FA ni mucho menos. Creo que hay varios en la lista antes que Identidad Soberana”.