Por Humberto Correa (*)
El humanismo es una corriente de ideas —una filosofía— y un sentimiento motivacional profundo centrado en el ser humano, que impulsa a conocer todos sus aspectos, practicar el autoconocimiento, bregar por el desarrollo intelectual, afectivo e interrelacional, practicar la empatía y el respeto fraternalmente con todos y en especial, así como la compasión, con los que sufren. En medicina, el “humanismo médico” tiene esos mismos objetivos dirigidos específicamente al mayor bienestar posible de enfermos, médicos y estudiantes de medicina, así como el de todos los que trabajan por la salud de las personas.
El humanismo es una postura y una forma de vida y acción que no tiene connotaciones políticas, religiosas ni de otras ideologías que no sean su propia filosofía centrada en el florecimiento del ser humano. Impulsa a mejorar como persona y a practicar la creatividad, la fraternidad y la cooperación entre todos y muy especialmente a ayudar a los semejantes en minusvalía o enfermedad. Su consustanciación con la medicina debería ser esencial y permanente.
Pero eso no ocurre. El ámbito médico y de atención de la salud no ha incorporado ni se ha consustanciado con el humanismo más que en una reducida proporción. Existe en todo el mundo una deficiencia enorme de contacto humano con los pacientes, de escucha, de empatía y de practica respetuosa. Asimismo, los currículos de formación médica son en gran parte causas de estrés crónico y burnout en los estudiantes en lugar de crear ambientes humanizados que potencien su entusiasmo, bienestar, contracción al progreso académico, fraternidad intragrupo y empatía.
Por otra parte, en gran cantidad de organizaciones que emplean médicos, las condiciones de trabajo son causa del burnout que afecta entre 30 y 50% los profesionales. Esto se acompaña de disconformidad creciente con la vida y agota el entusiasmo por la carrera. El destinatario final es el paciente que va siendo deshumanizado progresivamente por profesionales e instituciones. Esto ocurre en todo el mundo y también en Uruguay.
Afortunadamente todo lo dicho no incluye a todas las instituciones asistenciales y educativas, ni a todos los estudiantes ni a todos los médicos. Existen profesionales que atienden de manera dedicada a los pacientes y seguramente adecúan su acción profesional y vital al mayor bienestar posible de toda la población. Y también grupos de estudiantes de medicina que escapan a los daños mencionados. Pero con esto no alcanza. Si en la familia médica la mitad o un tercio de los hijos están enfermos, toda la familia está enferma.
Las características negativas del ámbito asistencial, laboral y educativo médico han venido en aumento progresivo a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, al tiempo que la ciencia y la tecnología alcanzaban desarrollos impresionantes.
Pero existe una respuesta.
El movimiento humanista en medicina renace y toma vigor para intentar revertir, aunque sea en parte, la situación de deshumanización que consignamos. Es imprescindible humanizar (o sea, adecuar a las mejores características y necesidades del ser humano, su florecimiento, cooperación y bienestar) la educación médica, el trabajo médico y la asistencia a pacientes. Es imposible separar uno de otro estos ámbitos.
La formación en humanismo médico exige buena organización, esfuerzo y dedicación y sobre todo una fuerte convicción, pues la cultura dominante en nuestra sociedad generalmente lo desconoce o no lo apoya. Para formarnos y mantenernos más humanos (en el mejor sentido del término) es necesario un proceso organizado y muy activo. Se requiere preparación específica de docentes, cursos regulares, compromiso de permanencia, estudio y práctica de los que se afilian a la corriente y sobre todo dedicación profunda a los trabajos de campo que se realizan mediante encuentros coloquiales con pacientes internados, familiares, médicos y estudiantes de medicina y la práctica de feedback individual reflexivo en cada caso.
El curso que organiza el Colegio Médico del Uruguay se dedicará a la situación, individual y como grupo, de los médicos que se comprometan en el mismo. Se centrará en sus vivencias y problemas y pondrá los medios para intentar su apertura al crecimiento afectivo, intelectual y comportamental. Abordará formas de cuidar la salud mental y de incentivar el espíritu cooperativo entre colegas. Hará foco en el contacto holístico y empático con pacientes y otros profesionales.
Ciertamente, hay otro factor sumamente importante: deben modificarse y humanizarse en forma adecuada y urgente las condiciones laborales, los esquemas de trabajo y el relacionamiento de los médicos asistenciales con las organizaciones que los emplean. Ese otro paso fundamental debe intentarse específicamente desde otros ángulos, pero también es importante colaborar y orientar desde la formación humanista.
Con respeto a los estudiantes de medicina, su formación humanística ha comenzado vigorosamente en alguna parte del mundo y entre nosotros. En Uruguay se han incluido programas obligatorios de humanismo médico en los currículos de algunas carreras de Medicina. En la Facultad de Medicina de la Universidad Claeh desde hace 18 años, a través de un programa integral se han formado en la nueva cultura médica humanista más de quinientos estudiantes y algunas decenas de médicos especialistas. Y este proceso continúa. Se trata de un círculo de acción fructífero pero limitado en cantidad pues esta institución (aunque es un foco seminal) alberga y orienta hacia el humanismo médico solamente a los que estudian en ella.
Es imprescindible que el humanismo médico se extienda con el mismo vigor a la mayor cantidad de médicos y médicas posible y al bienestar de todos los pacientes. La oportunidad que abre este año el Colegio Médico del Uruguay no tiene precedentes y tiene potencialmente un enorme significado cultural en medicina. Puede ser un amplificador formidable de esta forma de asistencia y de vida dado que es la única institución médica uruguaya que abarca todo el universo de médicos del país. Si este emprendimiento fructifica, con el esfuerzo adecuado y mantenido prolongadamente es posible crear las condiciones para hacer dar un salto cualitativo de real valía a la calidad de vida de médicos y pacientes. En eso están comprometidos quienes dirigen la institución y nosotros mismos.
Curso de Humanismo Médico del Colegio Médico
El Colegio Médico del Uruguay impulsa un curso formativo en Humanismo Médico solo para personas graduadas, al menos por el momento. Se trata de un curso gratuito de 48 horas y 12 reuniones que se realizarán un día por semana durante nueve viernes sucesivos (de 17 a 21 horas) y tres sábados (de 9 a 13 horas). Se iniciará el viernes 9 de mayo y en una primera etapa podrá recibir a 50 personas que serán seleccionadas por orden de inscripción (información disponible en la web del Colegio Médico del Uruguay: www.colegiomedico.org.uy). Podrá repetirse de acuerdo con la demanda de los profesionales.
(*) Profesor de Humanismo Médico (Uclaeh) y director del curso de Humanismo Médico del CMU.