El periodo de gobierno que finaliza estuvo caracterizado por tres etapas diferentes en lo que refiere a la evolución de la economía, el empleo, el salario real y la masa salarial. Una primera etapa de deterioro generalizado, una segunda de recuperación de la masa salarial al influjo del aumento del empleo, pero aún con caída del salario, y una tercera etapa donde la recuperación del salario fue la mayor explicación del aumento de la masa salarial. Este quinquenio tuvo, respecto al anterior, algunas “similitudes”, como lo es el escaso crecimiento económico, pero también “diferencias”, como el motivo que explica el crecimiento de la masa salarial.
El Monitor de Coyuntura, la publicación semanal del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica, se enfocó esta semana en analizar la evolución de diversos indicadores del mercado laboral durante el último quinquenio, evaluando que, en términos generales, “muestran buenos resultados”. “La cantidad de personas ocupadas, el salario real y por lo tanto la masa salarial (que es el producto de las dos variables anteriores) crecen trimestre tras trimestre y superan a las magnitudes “heredadas” desde el período anterior”, señala el informe.

Por otra parte, se remarca que ambos períodos muestran similitudes y diferencias. Por un lado, se indica que en ambos períodos el crecimiento de la economía habrá resultado escaso y parecido, con una expansión en torno al 1% anual en promedio. Además, en ambos casos se habrá cumplido, como se espera que ocurra de manera tendencial, que la masa salarial y el PIB muestren variaciones del mismo signo y parecidas entre sí.
Por la otra parte, las diferencias marcadas por el Observatorio están en que, en el período anterior, todo el aumento de la masa salarial se debió al crecimiento del salario real, puesto que el empleo cayó, mientras que ahora ambos factores crecen, pero lo hace mucho más el empleo que el salario real.
La evolución de la masa salarial
La publicación del Observatorio analiza (ver gráfico) la evolución del “empleo”, entendida como la evolución de la cantidad de personas ocupadas; en el caso del “salario real”, corresponde al del sector privado (los públicos crecen algo más); la “masa salarial” es el producto de los dos indicadores anteriores; y “PIB” es el crecimiento de la economía, estimándose el dato del tercer trimestre con el de las expectativas relevadas en setiembre por el Banco Central (BCU). En los otros indicadores se cuenta con datos oficiales para el tercer trimestre.
El Observatorio identifica dentro del actual período de gobierno “tres tramos” en lo que refiere a la evolución de estas variables.
Un primero, en el 2020, año de la crisis sanitaria, con caídas en todos los indicadores que se comentan. En ese año se dispuso la vigencia de un “año puente” en materia salarial con el propósito de afectar lo menos posible al empleo y con el compromiso del gobierno de devolver los salarios reales a sus niveles previos a la pandemia, al cabo del período de gobierno.
El segundo tramo correspondió a los dos años siguientes, una etapa que estuvo marcada por el comienzo de la recuperación del empleo, pero de continuidad de la caída del salario real. En este escenario, la masa salarial creció “muy por debajo del crecimiento económico”.
Por último, el tercer tramo correspondió al bienio final, etapa en la que “la posta del crecimiento de la masa salarial la toma el salario real, mientras que el empleo sigue en aumento”. En esta última etapa, la masa salarial crece muy por encima del PIB.
Al cabo del quinquenio, el PIB habrá crecido en torno a 6% y la masa salarial en torno a 9%, con el empleo creciendo alrededor de 7% y el salario real, de 2%.
Dado el magro crecimiento de la economía, los resultados del mercado de trabajo son satisfactorios.