El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) culminó el año con un conjunto de investigaciones que vuelven a colocar la evidencia en el centro del debate educativo. Para Celsa Puente, integrante del Consejo Directivo desde junio, el balance es claro: “El informe sobre el estado de la educación es el producto estrella del Ineed y va a ser presentado en la segunda semana de marzo”, afirmó.
El documento, ya aprobado, analiza el período 2023-2024 y pone el foco en la transformación curricular integral. “Se hace cada dos años justamente para poder observar avances y retrocesos”, explicó Puente, subrayando que se trata de un insumo clave para la toma de decisiones de política pública.
A ese trabajo se suman las evaluaciones Aristas, una prueba nacional diseñada específicamente para el currículo educativo uruguayo. “Aristas está pensada para nuestro currículo, y eso nos diferencia de las pruebas internacionales”, enfatizó. Durante este año se presentó el informe de Aristas Primaria 2023 y se realizó el trabajo de campo en secundaria y educación media, cuyos resultados se analizarán en 2026.
De estas evaluaciones surgen reportes que exceden los aprendizajes tradicionales. “No solo miramos lectura y matemática; también aparecen datos sobre habilidades socioemocionales, vínculos, género y tecnología”, señaló. Uno de esos informes encendió una alerta particular: “Detectamos, sobre todo en varones de 16 años o más, miradas muy conservadoras sobre género y educación sexual”.
El Ineed también profundizó su trabajo con otras instituciones. Este año presentó un estudio con la Universidad de la República (Udelar) que combinó datos del Inventario de Desarrollo Infantil (INDI) con Aristas, un informe con Unicef sobre trayectorias educativas de estudiantes con discapacidad y una investigación financiada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) sobre desempeños académicos. “Son aportes fuertes para comprender cómo se construyen las trayectorias”, afirmó.
Uno de los temas que más preocupa es el ausentismo. A partir de una investigación impulsada por el instituto, se desarrolló un índice que permite identificar tempranamente a estudiantes en riesgo de desvinculación. “El ausentismo crónico es un problema grave y creciente, y no solo en educación media, se está generalizando”, advirtió.
En ese contexto, Puente planteó un desafío central: que los datos lleguen efectivamente a las aulas. “Si no logramos que los actores del territorio se apropien de esta información, la política educativa queda en el discurso”, expresó. Y agregó que “las grandes decisiones se toman arriba, pero la educación pasa o no pasa en el territorio”.
“Nosotros no definimos políticas, producimos evidencia de alta calidad para que otros decidan”, señaló la directora. En ese sentido, remarcó que uno de los principales desafíos es acortar la distancia entre la investigación y la toma de decisiones: “El valor del Ineed no está solo en producir datos, sino en que esos datos circulen, se discutan y se usen”. Desde el organismo sostuvo que fortalecer esa articulación es clave para que la evaluación impacte efectivamente en las prácticas educativas.
Expectativas para 2026
Mirando a 2026, señaló prioridades claras. “Los derechos humanos, la educación sexual integral y la ampliación del tiempo educativo tienen que estar en el centro de la agenda”, aseveró. También expresó la intención de extender Aristas al bachillerato: “Hoy no sabemos cómo ingresan los estudiantes que egresan de sexto. Esa información es clave para pensar nuevos formatos”, concluyó.