Tras la aprobación por parte de la Unión Europea (UE) del acuerdo con el Mercosur, acontecimiento en el que ponemos foco en esta edición, diversos actores consultados por CRÓNICAS, de diferentes sectores, han brindado su opinión, dejando en claro el alcance y la importancia de la noticia para nuestro país. Sobre el tema, el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales (CCE), Leonardo Loureiro, expresó que dentro de la Agenda para el Desarrollo 2025-2030 se incluía, precisamente, la necesidad de generar una “apertura de mercados”.
“Creemos que va a haber una cantidad de oportunidades para las empresas uruguayas en todos los sectores de actividad económica. Obviamente, habrá algunos más beneficiados que otros, algunos van a tener riesgos, pero se abren muchas oportunidades que se pueden tomar desde el punto de vista de asociaciones, inversiones de empresas europeas en empresas uruguayas, y va a generarse un flujo económico muy importante que va a afectar el desarrollo del país”, consignó al respecto.
Consultado por los sectores que recibirán el peor impacto, Loureiro indicó que todavía no realizaron un estudio pormenorizado. Valoró que “en principio” va a tener “un impacto muy positivo en todo lo que esté relacionado al agro”, aunque hay “ciertas salvaguardas que hay que entenderlas”. Los eurodiputados las validaron a mediados de diciembre y se vinculan a la posibilidad de suspender las preferencias arancelarias tras una investigación de Bruselas al detectar aumentos en el volumen o precios demasiado bajos respecto a productos europeos, entre otras condiciones.
Por otro lado, Loureiro sostuvo que los sectores “que tienen que analizar cómo va a ser el impacto” son aquellos “relacionados, por ejemplo, a la industria del automotor”, aunque “hoy ya tenemos una competencia muy fuerte interna en el Mercosur”, por lo que “puede haber más oportunidades que amenazas”.
Una de las posibilidades con estos sectores es subsidiar, pero Loureiro advirtió que no lo conversaron. “Me parece que hay una cantidad de instrumentos hoy que tenemos las empresas, que ya existen, desde el punto de vista de salir mucho más fuerte con todos los procesos de innovación, mejora en la productividad y la competitividad. Creo que ese es el foco que estamos teniendo varios de los sectores empresariales”, remarcó. Desde Cancillería se expresaron en la misma línea: “La verdad que yo no identifico necesidades” y “es mucho más de explicación que de subsidio en sí mismo”, aseveró la viceministra, Valeria Csukasi, a Canal 10.
Otra charla pendiente es la discusión en pos de repartir las cuotas a la interna del Mercosur y Csukasi adelantó a Búsqueda que será “tensa” y “difícil”. En ese sentido, Loureiro adelantó que una buena instancia para iniciar las conversaciones es el inminente viaje a China junto al presidente, Yamandú Orsi, y algunos de los ministros: “Creo que ahí vamos a tener una oportunidad para poder empezar a conversar, aunque sea informalmente, para después tener reuniones formales y armar grupos de trabajo”, acotó.
“Me parece muy bueno que el presidente Orsi tome la decisión de viajar a China al principio de su mandato y generar los lazos comerciales que son necesarios. En particular, China ve siempre con muy buenos ojos todo lo que esté apoyado por el sector gubernamental”, reflexionó.
Acuerdo obliga al Mercosur a “articular y armonizarse” para el reparto de cuotas
Para el economista Marcel Vaillant, el acuerdo “se esperaba” y “los eventos más recientes que ocurrieron en 2025” terminaron de “darle una dimensión mucho mayor” a la necesidad de “completar un eje atlántico entre la Unión Europea y América Latina, en donde la parte que faltaba eran los países del Mercosur”.
Vaillant dijo a CRÓNICAS que la “controversia” está entre “un mundo de relaciones internacionales y de comercio basado en reglas, conocidas y pactadas por sus partes; y un mundo de políticas unilaterales y de propuestas de negociaciones bilaterales de Estados Unidos con los socios uno por uno, generando discriminaciones en los tratamientos y amenazas en muchos casos”.
En su visión, una de las grandes oportunidades del acuerdo también está en que “saca al Mercosur de una inercia hacia abajo de degradación, le plantea desafíos respecto a su perfeccionamiento y mejora y reduce el efecto de desvío de comercio de estar atrapados en importaciones de la región y tener oferta competitiva por el lado de la UE en todo lo que tiene que ver con insumos tecnológicos, bienes de capital y herramientas”.
Como ejemplo, dijo que va a “obligar” al bloque “a plantearse cómo va a ser para meter el proceso del sector automotriz dentro del Mercosur”, además de que deberá “articular y armonizarse en lo que refiere al reparto y distribución de las cuotas".