El Parlamento Europeo resolvió este miércoles 21 de enero frenar el avance del acuerdo de asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, firmado el pasado sábado 19, y solicitó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que evalúe su base jurídica y determine si el texto es compatible con los tratados vigentes hasta el momento.
Según informó el propio Parlamento en su sitio web, tanto el acuerdo de asociación de la UE y el Mercosur, como el acuerdo comercial provisional, serán ahora objeto de análisis por parte de la Corte europea. “El Parlamento Europeo continuará examinando los textos, a la espera del dictamen del Tribunal. Después, deberá decidir si da su aprobación o no al acuerdo”, señala el comunicado oficial.
Un freno que no sorprende
El canciller Mario Lubetkin señaló en rueda de prensa que la decisión del Parlamento europeo responde a movimientos de distintos actores que se habían manifestado contrarios al acuerdo, y sostuvo que el escenario no resulta sorpresivo, dado que la firma del mismo no contó con el respaldo unánime de los países europeos.
Lubetkin señaló que existen antecedentes comparables en el proceso de aprobación de acuerdos comerciales de la UE, como los alcanzados con Canadá y Singapur, en los que, aseguró que el Tribunal de Justicia “falló absolutamente a favor”. A partir de esos casos, expresó su convicción de que la Corte europea terminará validando el texto firmado el sábado 19 de enero.
El canciller describió la decisión del Parlamento Europeo como un “tropezón”, al tiempo que sostuvo que este tipo de episodios debe servir como impulso para acelerar el proceso interno. En este sentido, remarcó que el objetivo es que Uruguay se convierta en el primer país en ratificar el acuerdo, y subrayó que, más allá de las gestiones con las autoridades europeas, la prioridad es “seguir adelante y, con mucha fuerza, con la ratificación del acuerdo”.
Ratificación interna y tiempos inciertos
El doctor en relaciones internacionales, Ignacio Bartesaghi, explicó que los países del Mercosur sólo pueden avanzar en la incorporación y ratificación interna del acuerdo, mientras esperan que Europa resuelva sus definiciones jurídicas y políticas. En ese sentido, expresó que es razonable esperar un fallo favorable del Tribunal de Justicia de la Unión Europea por sus antecedentes, aunque advirtió que los plazos son inciertos y pueden extenderse.
El especialista subrayó que la demora no es neutra, ya que cuando un acuerdo no entra en vigor en los tiempos previstos existe el riesgo de que cambie el contexto político y se debiliten los apoyos parlamentarios. “Desde el punto de vista económico, es una patada para el Mercosur, porque la región se queda sin poder acceder en poco tiempo a los beneficios concretos de un acuerdo comercial que le favorecía”, concluyó.
Beneficios y costos del libre comercio
El freno al acuerdo introduce incertidumbre sobre un entendimiento que había sido presentado como un hito histórico, al proyectar la conformación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado de más de 750 millones de personas y cerca del 20% del producto bruto interno global, como así detalla la síntesis difundida por el Ministerio de Relaciones Exteriores. El texto también contempla compromisos de cooperación en crecimiento económico, desarrollo sostenible, empleo e inversiones.
El acuerdo prevé la eliminación de alrededor del 90% de los aranceles aduaneros entre ambas regiones, de los cuales cerca del 70% de los aranceles aplicados por la UE a las exportaciones del Mercosur se eliminarán de forma inmediata una vez que el acuerdo entre en vigencia. El resto de los aranceles serán eliminados en plazos de cuatro, siete y 10 años.
Consultado sobre cómo esto influye en la formación de precios, Bartesaghi señaló que una baja de los costos de importación tiende a incrementar la competitividad del mercado. En ese escenario, explicó que los principales beneficiados son los consumidores, que acceden a una mayor variedad de productos y a precios más bajos. Sin embargo, advirtió que los efectos no son iguales para todos los sectores, ya que el libre comercio puede afectar a algunas actividades productivas locales. “Siempre hay ganadores y perdedores en estos procesos, pero desde el punto de vista económico el consumidor es quien siempre se ve beneficiado por el libre comercio”, concluyó.