Uruguay se enfrenta a varios desafíos que afectan al desarrollo y a la convivencia social. Hay varios que destacan por su magnitud, entre ellos la pobreza. Resulta preocupante la pobreza infantil: según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), uno de cada tres niños carece de los medios necesarios para cubrir sus necesidades básicas, y uno de cada tres uruguayos se percibe como pobre, independientemente de su edad.
Por otra parte, existen limitantes importantes para el accionar de las políticas públicas: la situación fiscal es restrictiva, las proyecciones del crecimiento económico son deprimentes y la coyuntura internacional no es favorable. En este contexto, se requieren estrategias innovadoras y costo-efectivas que reduzcan la pobreza infantil sin comprometer la estabilidad fiscal; y a la par, interiorizar una mirada de largo plazo que prevalezca por encima de la política.
Estas cuestiones son abordadas en nuestro trabajo titulado “La conquista de la pobreza infantil”, Primer Premio Academia Nacional de Economía 2025, en donde planteamos tres pilares para las políticas públicas en este ámbito: (1) el crecimiento económico como la única forma de reducir la pobreza de forma sostenida y profunda, (2) la inherente ineficiencia de la administración estatal y (3) los aspectos multidimensionales de la pobreza, específicamente aquellos relacionados a la formación del capital humano.
Pobreza por Edades (2024)

Fuente: Instituto Nacional de Estadística
Potenciar el crecimiento económico
La relación entre riqueza y pobreza da lugar a la “paradoja de la beneficencia”, formulada por Henry Hazlitt: Cuanto más rico es un país, menor es la necesidad de políticas de asistencialismo, aun cuando exista una mayor disponibilidad de recursos fiscales; en cambio, cuanto más pobre es un país, mayor es la demanda de ese tipo de políticas, pese a contar con menos recursos para financiarlas. La solución a esta paradoja pasa por priorizar el crecimiento económico y el desarrollo social por encima del asistencialismo.
Los dos pilares fundamentales del crecimiento económico son la acumulación de capital a través del ahorro y la inversión (capitalismo), y la capacidad humana para detectar las oportunidades en el entorno y responder adecuadamente a las mismas (empresarialidad). Será fundamental llevar a cabo una serie de reformas que potencien estos dos pilares, siendo urgente en el corto plazo: la reducción de las regulaciones y barreras a la competencia y empresarialidad, la reducción de la presión fiscal con cargo a menor gasto público y la mayor apertura comercial.
En primer lugar, se debería realizar una extensiva revisión de la normativa existente a la par de implementarse un sistema de control del flujo de nueva normativa. Sobre en qué aspectos específicos hay que avanzar, la lista es diversa: comercio exterior, finanzas internacionales, movilidad intranacional e internacional, acceso al crédito, operaciones bancarias, regulaciones del mercado laboral, constitución y administración de empresas, permisos en general, entre otros.
En segundo lugar, sería necesario la reducción del gasto público, desde eliminar aquellos gastos fragmentados, superpuestos o duplicados; hasta recortar grandes gastos asociados a ministerios, agencias y oficinas innecesarias. La transformación del gasto público requerirá de una revisión completa del gasto estatal y de la implementación de un sistema de control del gasto futuro; pero, sobre todas las cosas, convicción política de hacerlo.
En tercer lugar, nuestro país debería de buscar la mayor apertura comercial posible a través de medidas tanto unilaterales como multilaterales. Reformas apoyadas en estos tres pilares traerían consigo mayor libertad económica para todos los uruguayos, respecto a lo cual existe evidencia internacional de que la incidencia de la pobreza es menor en los países más libres respecto a los países menos libres.
Libertad Económica y Pobreza (1970-2022)

Fuentes: Instituto Fraser, Banco Mundial
Reformar el sistema de atención a la infancia
El principal problema de la gestión del sistema de atención a la infancia es el intervencionismo del Estado. Por un lado, éste opera fuera de la órbita del mercado, por lo cual no se rige a través de un sistema de precios que revelen las preferencias y necesidades de las personas en situación de pobreza y vulnerabilidad social. Frente a esto, debe adoptar un estilo burocrático de gestión basado en el mando y el control (opuesto a la gestión empresarial), que es ineficiente al no poder disponer de la información necesaria y al destruir los procesos de generación de la misma.
Por otro lado, los incentivos de los burócratas no son distintos a los de cualquier otro individuo, por lo que es ingenuo creer que éstos priorizarán los objetivos y fines del resto antes que los propios.
El punto clave es una aplicación del teorema de la imposibilidad del socialismo: toda política pública es imposible o muy difícil de llevar a cabo con pleno éxito. Nosotros proponemos una reforma profunda del sistema público de atención que apunte en varias direcciones: su estandarización, su independencia técnica del gobierno de turno, su reorganización en una estructura mucho más descentralizada, la medición de sus resultados y su mayor transparencia. Asimismo, proponemos políticas de incentivo a la iniciativa privada en estas áreas.
Potenciar la formación de capital humano
Entendiéndose a la conquista de la pobreza como un proceso intergeneracional, los dos motores de superación son la educación y el trabajo. El segundo ya se abarca con las reformas para potenciar el crecimiento económico, mientras que el primero requiere de un análisis más profundo y de reformas complementarias.
Existen varios puntos a tener en cuenta. Cerca de la mitad de las personas que ingresan al mercado laboral no están preparadas para realizar tomas de decisiones complejas, apenas uno de cada cinco jóvenes en condiciones de pobreza culmina la educación media superior y los retornos a la educación no varían entre tercero y sexto año de liceo.
Frente a esto, una primera reforma sería la estandarización de los centros de cuidados, puesto que en nuestro país existen al menos ocho programas de atención a la infancia, destacándose los Centros de Atención a la Primera Infancia (CAPI), los Centros de Atención a la Infancia y a la Familia (CAIF) y los Espacios de Educación y Cuidados con Sindicatos y Empresas (Siempre). Podría iniciarse con la progresiva transformación de los CAPI en CAIF y extenderse sus horarios a tiempo completo, para luego avanzar en la completa estandarización de todos los centros para consolidar un único modelo que combine la atención básica e integral del modelo CAIF con la conciliación trabajo-familia del modelo Siempre.
Por otro lado, otro aspecto fundamental en el cual avanzar es en la descentralización, independencia y autonomía tanto de los centros educativos como de los propios centros de cuidados, puesto que las grandes decisiones se toman fuera de los mismos, dejando poco margen de acción a los funcionarios y directores de los mismos.
Una mayor autonomía permitiría la implementación de programas educativos y de cuidados acorde a las competencias exigidas por el mercado laboral y acorde al contexto subjetivo de cada uno de los hogares en situación vulnerable. Destacamos los siguientes programas: la implementación de una currícula liceal técnica y formación dual, programas de “home visiting”, campañas de crianza, talleres tematizados, programas de asistencia a clases y promoción de medidas de reconocimiento al mérito académico.
Asimismo, sería importante apoyar y promover la constitución de centros educativos privados en contextos de pobreza y vulnerabilidad social. La teoría y evidencia empírica nos muestra el impacto positivo general en el bienestar y en la permanencia escolar al asistir a un centro privado respecto a un centro público, puesto que mejora sustancialmente la trayectoria académica y la salud mental de los estudiantes. Se deberá ampliar el apoyo fiscal y el reconocimiento oficial de dichas iniciativas, a la par que dinamizar el mecanismo por el cual las empresas privadas realizan donaciones a estas.
Otra gran reforma en materia de educación y de cuidados sería la implementación de un sistema de vouchers. El mismo reduciría significativamente la carga fiscal en el largo plazo, reduciría la intervención del Estado, aumentaría la probabilidad de que el asistencialismo en esta área sea transitorio y aumentaría la responsabilidad de educar a los hijos. Centros más autónomos y bajo un sistema de vouchers garantizaría cierta “disciplina de mercado”.
Por último, el proceso de desarrollo económico de los hogares vulnerables provocaría la privatización gradual de los centros educativos y de cuidados. Estos deberían de disponer una cláusula de privatización a utilizarse si lo ven como lo más oportuno para seguir innovando y ofrecer servicios de mejor calidad.
Al igual que con los aspectos centrados en educación y protección social, en el ámbito de la vivienda también puede avanzarse en mayor iniciativa privada y autonomía. Actualmente, hay dos iniciativas interesantes: “Rancho Cero”, llevada a cabo por la organización Cireneos, y “Piso Digno”, del exministro Pablo Bartol. Se debería impulsar la creación de iniciativas similares, para lo cual se necesitaría ampliar las exoneraciones fiscales y reconocimiento oficial, a la par que dinamizar las donaciones privadas.
Conclusión
Entendemos que todas las reformas que resumimos en el artículo presente y que desarrollamos en nuestro trabajo son de las más eficientes para la conquista de la pobreza infantil, debiéndose aplicar en conjunto. El proceso intergeneracional planteado es un camino arduo al cual debemos enfrentarnos con valentía y esfuerzo, pero sobre todo con una toma de decisiones inteligentes y bien fundamentadas. Lo que proponemos es un marco institucional adecuado para la mayor eficiencia dinámica de este proceso, con fundamento en la libertad económica y social.
Es posible acceder al documento completo “La conquista de la pobreza infantil” Santiago Pérez Bentancort, Mateo Severi Frau, en la web de la Academia Nacional de Economía: www.acadeco.com.uy