La presencia de los sectores sociales en el Directorio del BPS cumple un papel central en el contralor y la orientación de las decisiones del organismo. En diálogo con CRÓNICAS, el director Carlos Clavijo, en representación de los trabajadores, destacó que esa presencia no es meramente simbólica, sino que incide en la gestión cotidiana y en la defensa de derechos dentro del sistema de seguridad social.
Recordó que hace 33 años existe este espacio de participación dentro del ente y señaló que su incorporación generó cambios estructurales. Entre ellos, mencionó la eliminación de prácticas discrecionales en los llamados “pronto despachos”. “Antes cada director tenía tarjetas que se transformaban en expedientes para acelerar jubilaciones. A partir de que hubo representación y contralor de las partes sociales, eso se cortó”, afirmó.
Además del control, subrayó el peso de las resoluciones internas. “El BPS funciona por normativa, pero hay decisiones que se resuelven por resolución de Directorio y ahí hacemos el contralor”, explicó. En ese marco, señaló que las representaciones sociales han votado en contra de iniciativas que, a su entender, recortan derechos, como el funcionamiento del Fondo de Garantía de Créditos Laborales y la aplicación del descuento del 10% previsto en la Ley 19.590 para los denominados “cincuentones”.
Desde que asumió el cargo, definió como uno de los ejes de su gestión la cercanía continua con los trabajadores. “Tratamos de ir más al mano a mano”, señaló, y explicó que el equipo se traslada a distintos puntos del país cuando surgen conflictos laborales. “No solo asesoramos, sino que conversamos y escuchamos a los trabajadores”, indicó. En ese marco, mencionó intervenciones en plantas industriales afectadas por cierres o reestructuras, como ocurrió con Yazaki, donde la presencia del BPS permitió canalizar consultas, orientar sobre derechos y acompañar procesos de desvinculación y acceso a prestaciones.
Otro eje central es la participación en el diálogo social sobre seguridad social. “Desde mitad del año pasado se viene discutiendo y creemos que ahí podemos avanzar en más derechos y mayor protección social”, sostuvo. Para él, ese ámbito debe permitir revisar prestaciones y adaptarlas a un mercado laboral que cambió. “Tenemos una ley de seguro de paro que es muy difícil para generar el derecho y después todos los años se votan leyes especiales. ¿No será hora de analizar todo eso para aggiornar las prestaciones al mercado laboral actual?”, planteó.
Empleo, informalidad y financiamiento
Entre las problemáticas más urgentes, Clavijo ubicó el empleo y, especialmente, el empleo de calidad. “No hay un desarrollo productivo fuerte y se están yendo empresas industrializadoras”, afirmó. A eso se suma la informalidad, con especial impacto en departamentos de frontera. “Cerro Largo está cerca del 50% de informalidad, Artigas en el entorno del 40%”, detalló, y advirtió que esta situación afecta tanto a los derechos de los trabajadores como a la recaudación.
El director remarcó que empleo e informalidad deben analizarse en conjunto. “Podés tener un desempleo bajo, pero con empleo informal creciendo. Hay empleo, pero no empleo de calidad”, explicó. En ese sentido, planteó la necesidad de políticas focalizadas que promuevan la formalización y garanticen derechos.
Finalmente, señaló que el gran debate de fondo es el financiamiento de la seguridad social. “Todos estaríamos de acuerdo en proteger mejor a la gente, el problema empieza cuando decimos cuánto sale y quién pone la plata”, afirmó. Desde la vocalía de los trabajadores, indicó, se impulsa una revisión del aporte patronal y nuevas formas de contribución para fortalecer el sistema.
Para el jerarca, uno de los desafíos centrales es fortalecer la cultura de la seguridad social. “Tenemos que escuchar a la gente para transformar su problemática en propuestas y, ojalá, en derechos”, afirmó. En ese marco, destacó el trabajo territorial, las asambleas y los cursos de formación como herramientas para acercar el sistema a la ciudadanía.
“El día que nos quieran arrancar un pedacito de la seguridad social, si yo la conozco, con seguridad la voy a defender”, sostuvo. Clavijo cuestionó además la mirada exclusivamente fiscal sobre el sistema. “No hay déficit, es una inversión del Estado en la gente”, afirmó, y concluyó que la seguridad social debe pensarse “desde el lado más humano y no desde una lógica mercantilista”, como garantía frente a contingencias laborales, enfermedad, discapacidad o el acceso a una jubilación digna.