Sociedad
Redes lideran el consumo informativo, pero las audiencias eligen con más cautela
Casi la mitad de los uruguayos confía en los medios de marca pese a la saturación informativa, según estudio
Un estudio del Núcleo de Investigación en Comunicación de la Universidad ORT Uruguay mostró las tensiones del ecosistema informativo local. Las redes sociales concentran el consumo de noticias, pero no la confianza, mientras que los medios tradicionales mantienen los niveles más altos de credibilidad. A la vez, la evitación de noticias alcanza a casi la mitad de la población y crece la desconfianza frente a la inteligencia artificial.
Fecha de publicación: 06/02/2026
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Por:
Redacción

Los medios tradicionales en Uruguay mantuvieron niveles elevados de confianza entre la ciudadanía. Así lo indicó el informe “Confianza en los medios y evitación de noticias en Uruguay”, elaborado por el Núcleo de Investigación en Comunicación de la Facultad de Comunicación de la Universidad ORT Uruguay, que mostró que cerca del 50% de la población confió en la información proveniente de medios tradicionales o de marca, una cifra que superó el promedio internacional.

En conversación con CRÓNICAS, Francisco Arri, investigador y docente de la ORT, explicó que ese nivel de confianza “tiene que ver evidentemente con un sello de credibilidad” y también con “un sistema institucional muy consolidado”. Aunque aclaró que la encuesta no permite identificar causas específicas, sostuvo que esa fortaleza “habla bien de Uruguay” y de su entramado democrático.

La reputación del periodista como activo central

Uno de los hallazgos centrales del informe fue que la confianza se construyó, ante todo, sobre el capital profesional del periodista. Para el 49% de los encuestados, la reputación del periodista fue el principal criterio para creer en una noticia, incluso por encima de la marca del medio.

Para Arri, este dato reflejó la valoración social del oficio; “la reputación de un periodista se construye con credibilidad, con trayectoria, con transparencia”, enfatizó. Desde la academia, agregó, el resultado funcionó como una confirmación del camino formativo y explicó que apuestan a la formación “de profesionales de calidad”.

El investigador subrayó que no se trata de buscar reputación como objetivo en sí mismo, sino de que esta sea la consecuencia de un ejercicio profesional riguroso. “No es que buscamos la reputación, pero sí buscamos que esa reputación se construya en función de un ejercicio ético y crítico del periodismo”, afirmó.

El estudio también evidenció una paradoja del consumo informativo actual. Si bien las redes sociales fueron la principal puerta de entrada a las noticias, con cerca del 70% de uso, solo el 22% de la población dijo confiar en la información que circula por esas plataformas. “Una cosa es el ingreso al ecosistema informativo y otra cosa muy distinta es la confianza”, explicó.

Según detalló, cuando se habla de credibilidad entran en juego otros factores: “Estamos hablando de reputación, de contextualización, de citación de fuentes, de trayectorias consolidadas”. En ese sentido, sostuvo que el rol de los medios profesionales sigue siendo central en un entorno dominado por la lógica algorítmica y la circulación acelerada de contenidos.

Entre la saturación informativa y la confianza

Por otro lado, el informe también mostró que la evitación de noticias se consolidó como un fenómeno extendido en Uruguay. Casi el 45% de la población admitió alejarse de la información con frecuencia o regularidad, mientras que solo el 12% dijo no hacerlo nunca.

Arri vinculó este comportamiento con la carga emocional de ciertos contenidos y con la experiencia informativa durante la pandemia. “Hubo una cierta monotonía informativa, con noticias que generaban tristeza y angustia, frente a las cuales las personas no sabían qué podían hacer”, explicó.

Lejos de interpretarlo como desinterés, señaló que se trató de estrategias activas de las audiencias. “Las audiencias tienen estrategias para informarse o para no informarse, y generalmente son estrategias activas”, afirmó, y vinculó esas conductas con una necesidad de regular la exposición a contenidos que generan sobrecarga emocional o informativa.

El estudio reforzó esa lectura al mostrar que casi seis de cada 10 personas intentaron verificar una noticia cuando dudaron de su veracidad, recurriendo a otras fuentes o a medios profesionales. Para el experto, estos datos dieron cuenta de una ciudadanía crítica, que no consume información de manera pasiva.

En un contexto marcado por la desinformación y el avance de la inteligencia artificial —factores que generaron desconfianza en más de la mitad de los encuestados—, el desafío para el periodismo se mantiene intacto. “La receta sigue siendo la misma que hace 60 años: hacer buen periodismo, chequear fuentes, verificar datos y mostrar aquello que se quiere ocultar”, sostuvo.

“Hay que pensar en audiencias críticas”

Más allá de los porcentajes, el informe planteó un debate de fondo sobre el vínculo entre comunicación, ciudadanía y democracia. Para Arri, uno de los principales riesgos es seguir pensando en públicos pasivos. “Hay que pensar en audiencias críticas, audiencias que están constantemente en movimiento”, advirtió.

En ese marco, destacó la importancia de la alfabetización mediática y de la educación en comunicación. “La educación en medios, en plataformas y en redes permite la construcción de ciudadanía y fortalece la democracia”, afirmó. Frente a la saturación informativa, el cansancio emocional y la competencia con formatos de entretenimiento, el periodismo profesional mantuvo, según el investigador, una función social insustituible; ofrecer información verificada, contextualizada y socialmente relevante.



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Carmen Porteiro
Francisco Arri
Buenos Aires 484, CP 11000, Montevideo, Uruguay
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