“Se está trabajando en coordinación con autoridades competentes y se desarrollarán instancias de capacitación en ciberseguridad dirigidas a empresas y público en general. Proteger a nuestros clientes y preservar la confianza en el comercio local es una prioridad institucional”, consignó el CCIF. Al mismo tiempo, recordó que ningún comercio formal solicita pagos por adelantado sin una verificación previa y recomendó una batería de acciones entre las que se encuentran “no realizar pagos por adelantado sin verificar directamente con el comercio; no confiar en mensajes sospechosos que soliciten transferencias o depósitos; contactar siempre a los números oficiales publicados por la empresa y denunciar cualquier situación irregular ante las autoridades correspondientes”.
Para profundizar sobre el fenómeno, CRÓNICAS contactó a Sebastián Albanés, empresario floridense, secretario de la Comisión Directiva del CCIF y —según el titular de Nimbus, Guillermo García—, uno de los ideógrafos de generar un grupo de trabajo semejante a una Cámara de Turismo local que prevén implementar con la idea de estimular el turismo intradepartamental y sobre la que este medio informó en el pasado.
Al margen de lo anterior, dijo que, a modo de “gancho”, los estafadores publican los mismos productos que las empresas reales, pero a un precio mucho más barato que la realidad del mercado. “También ofrecen créditos a gente que está en el clearing” y “piden seña a los clientes para guardarles un artículo o les dicen que se lo van a enviar”, advirtió.
Según Albanés, representante de la empresa Antonio Albanés que se fundó en 1954 y pasó de ser un taller de bicicletas a un comercio con tres sucursales que comercializa motos, repuestos o artículos para el hogar, en la mayoría de los casos los defraudadores inician la venta por Marketplace y eventualmente solicitan giros a la tarjeta MiDinero o Prex que “siempre son a personas físicas, nunca a nombre de empresas”. “Se ha detectado que han sido miles y miles de casos de personas que han hecho los depósitos y después les reclaman a las empresas formales, que no tienen nada que ver porque en realidad son tan víctimas como el cliente que compra, ya que le están haciendo un daño a la imagen”, acotó.
También son miles las denuncias, tanto por parte de clientes como por parte de las propias compañías cuya imagen se ve replicada. Albanés indicó, sin embargo, que a veces las autoridades entienden “que no hay daño y no la quieren tomar, porque no tenés a quién denunciar” y, en ese contexto, desde el CCIF coincidieron en que la mejor manera de intentar contrarrestar la situación es “comunicar masivamente para que el mismo usuario tenga la precaución al momento de hacer una compra”.
Un problema nacional
El comerciante indicó que se enteraron a través de socios del CCIF, empresas que sufren el problema “periódicamente”. Puntualmente, compartió que “se ha detectado mucho en automotoras, casas de electrodomésticos, casas de motos y ferreterías”, ya que los estafadores buscan “productos de valor donde pueden hacer la diferencia con las señas”. “Para darle más confianza al cliente saben los nombres de los empleados del comercio, aparte de tener toda la información y fotos”, consignó.
Al margen de Florida, sin embargo, reiteró que el tema está ocurriendo a nivel nacional a pesar de que “no hay mucho avance en el tema a nivel legal” y resulta más provechoso “que se realice una buena campaña de prevención y concientización al usuario”, indicó. Otro detalle es que suele ser “cruzado” entre departamentos: “Casi siempre los que caen son de otra ciudad y no de la misma ciudad donde está la empresa de la que utilizan la imagen”, porque “en ciudades chicas el cliente siempre termina yendo al comercio físico y el estafador pierde ese puente”, sostuvo.
El comercio local
Consultado sobre el estado actual del comercio floridense, consignó que está “muy, pero muy golpeado” y factores determinantes son “la falta de empleo de fuentes genuinas” y el desembarco de “una cantidad de grandes superficies”, sobre todo en el rubro de la vestimenta.
“Acá en Florida tenemos mucho comercio, tenemos mucho empleo público y, en lo que es la producción, por suerte tenemos la parte de agro, lechería y ganadería, pero no grandes industrias”, acotó. En ese sentido, “la plata que circula es siempre la misma” y requieren “más fuentes de empleo”.