Empresas & Negocios
Martín Monzeglio: “Un mal recuerdo cuesta caro”
Turis FUN, el nuevo programa de ITHU que busca profesionalizar la experiencia turística
El pasado 10 de febrero, en Montevideo, el turismo uruguayo abrió una conversación poco frecuente pero cada vez más urgente: cómo se diseña, gestiona y profesionaliza el entretenimiento como parte central de la experiencia turística. El lanzamiento de Turis FUN, creado por el Instituto Turístico Hotelero del Uruguay (ITHU) reunió a medio centenar de personas vinculadas al sector -prensa especializada, empresarios, gerentes de hoteles y resorts, agentes de viaje y referentes institucionales-, con el objetivo de pensar el turismo más allá del alojamiento.
Fecha de publicación: 27/02/2026
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Rodrigo Mate, Martín Monzeglio y Guillermo Pagés.
Por:
Redacción

Entre los asistentes estuvieron el director del resort termal Salinas del Almirón (Paysandú), Gabriel Umansky; el gerente del Aeropuerto Internacional de Laguna del Sauce, Guillermo Pagés; agentes de viajes; periodistas especializados; y el director ejecutivo de Cruz Roja Uruguaya, Rodrigo Mate, exalumno del instituto impulsor de la propuesta y colaborador del curso.

El público fue tan diverso como el diagnóstico compartido; Uruguay avanzó fuerte en infraestructura, gastronomía y conectividad, pero enfrenta un desafío clave en la etapa siguiente del viaje. “Cuando la gente viaja quiere dormir bien y comer rico, y eso Uruguay lo resolvió. El problema es qué pasa después del segundo o tercer día”, planteó Martín Monzeglio, director de ITHU y creador de Turis FUN, en diálogo con Empresas & Negocios.

 

“Si no hay entretenimiento, la estadía se acorta”

Martín, comentó que la idea de Turis FUN no surge de una moda académica, sino de una demanda concreta del mercado. Gerentes generales de resorts y complejos turísticos comenzaron a señalar una misma carencia: la falta de perfiles profesionales capaces de diseñar y coordinar propuestas de entretenimiento alineadas con el público, el contexto y la identidad del lugar.

El entretenimiento, entendido en sentido amplio, dejó de ser un agregado improvisado. Hoy es una herramienta estratégica para extender estadías, fidelizar visitantes y diferenciar destinos. En la región, el ejemplo paradigmático es Gramado, en Brasil, un caso que se estudia desde hace más de quince años.

Gramado logró consolidarse como destino a partir de parques temáticos, experiencias inmersivas y una ciudad completamente tematizada. “Hoy tiene más de cien atracciones, y cada una te consume un día entero”, explicó Monzeglio. “No es solo un parque, es la ciudad, los menús, las luces, los personajes. Todo está pensado como experiencia”, detalló.

Uruguay, en cambio, todavía explota ese potencial de forma fragmentada. Esta propuesta, apunta a ordenar, profesionalizar y escalar esa dimensión.

 
Una industria récord que necesita nuevas competencias

La industria de la hospitalidad emplea hoy a unas 120.000 personas en Uruguay, una cifra histórica. Gastronomía, hotelería, agencias de viaje, transporte turístico y organización de eventos conforman un ecosistema amplio y en expansión. “Hoy la hospitalidad está empleando más gente que nunca en Uruguay”, señaló el director y explicó que esta situación obliga a profesionalizar áreas “que antes se resolvían de manera intuitiva”.

Turis FUN se inserta como una propuesta complementaria dentro de ese ecosistema. No reemplaza carreras tradicionales, sino que suma una capa específica de formación orientada al entretenimiento aplicado a hoteles, resorts, cruceros, parques temáticos y eventos.

El curso tiene una duración de cinco meses, con más de 100 horas de carga horaria, combinando teoría y práctica. Incluye contenidos sobre diseño de experiencias, actividades para niños y adultos, liderazgo, comunicación, recuperación de servicio y manejo de crisis, además de disciplinas concretas como face painting, globoflexia, arquería y entretenimiento temático.

 
Talento, experiencia y oportunidades reales

Uno de los ejes más novedosos del programa es la identificación de talentos que muchas veces no se perciben como parte del turismo. Bailarines, fotógrafos, artistas, masajistas, performers o personas con oficios específicos encuentran en la industria de la hospitalidad una salida laboral concreta y sostenida.

“Para trabajar en un crucero, muchas veces es más fácil ser bailarín o fotógrafo que ingeniero”, afirmó y enfatizó en que existen muchas personas “que tiene habilidades y no sabe que las puede explotar en esta industria”.

En ese marco, el curso incorpora una beca artística, pensada para perfiles creativos que puedan aplicar sus talentos en entornos turísticos. La propuesta busca ampliar la mirada sobre quiénes pueden formar parte del sector y de qué manera.

 
Disney, la experiencia y la gestión del detalle

Parte del enfoque del programa se nutre de la experiencia personal de Monzeglio en Disney, donde participó en un programa ejecutivo centrado en la creación de experiencias memorables. Allí, conceptos como la “recuperación de servicio” se vuelven centrales.

“Un helado le cuesta centavos a una empresa. Un mal recuerdo familiar es carísimo”, resumió, aludiendo a situaciones cotidianas —como un niño al que se le cae un helado— que, si no se atienden a tiempo, pueden arruinar por completo la experiencia de una familia. Resolver rápido un problema pequeño evita conflictos mayores y preserva el valor del recuerdo que se lleva el visitante.

Ese tipo de lógica atraviesa todo el programa: entender que el entretenimiento no es improvisación, sino gestión, planificación y coherencia entre áreas. Fallas de comunicación interna, agendas mal coordinadas o propuestas desconectadas del público pueden arruinar una estancia completa.

 
Un padrinazgo con visión de futuro

El lanzamiento de este curso no solo implicó la presentación de un nuevo curso, sino también un gesto simbólico hacia el futuro de la formación en entretenimiento turístico en Uruguay. El padrinazgo del programa está a cargo de Roberto Bennett, una figura con trayectoria internacional en parques temáticos, cruceros y cadenas de entretenimiento, y a quien Monzeglio identifica como una referencia sin equivalentes en el país.

“En Uruguay, puntualmente en el área de entretenimiento, no conozco a otra persona con la experiencia que tiene Roberto”, advirtió. Bennett fue el primer director técnico del Ministerio de Turismo, diseñó la carrera de turismo del instituto hace quince años y desarrolló gran parte de su carrera profesional en Estados Unidos y Europa, vinculado a parques temáticos, gastronomía tematizada y grandes operaciones de hospitalidad.

La relación con Bennett no es nueva, pero adquiere un sentido especial en este proyecto. Además contó que mantuvieron varios encuentros informales junto a la coordinadora del curso, en los que el referente aportó ideas, enfoque y mirada estratégica. “Compartimos algunos cafés para que nos transmitiera su parecer y su visión de futuro”, relató.

La lógica que atraviesa el programa está lejos de la improvisación. Para Monzeglio, el entretenimiento requiere planificación, coordinación interna y criterios claros. “Parece algo simple, pero no lo es”, advirtió, y relató situaciones concretas en hoteles donde la falta de comunicación entre áreas termina afectando la experiencia del huésped. “Ha pasado que se programan actividades para niños cuando el hotel está lleno de adultos mayores”, ejemplificó.

Por eso, explicó, el curso no apunta únicamente a enseñar actividades, sino a formar perfiles capaces de gestionar. “Esto también es liderazgo, comunicación, manejo de crisis, saber armar una programación semanal y entender qué público tenés”, reflexionó. En ese sentido, el entretenimiento se vuelve una herramienta transversal dentro de la gestión hotelera y turística.

Del ’85 al desafío actual

“Uruguay empezó a invertir fuerte en infraestructura hotelera a partir de 1985. Después vinieron los aeropuertos, la conectividad, la gastronomía. Todo eso se fue resolviendo”, contó.

El punto crítico, advirtió, aparece en la etapa siguiente del viaje. “Hoy el desafío es qué pasa después del segundo o tercer día. Si no hay entretenimiento, la estadía se acorta”, enfatizó.

Para el creador de la propuesta, el entretenimiento es la herramienta que permite cerrar ese recorrido pendiente: transformar una visita breve en una experiencia planificada, capaz de extender la permanencia, generar valor y consolidar destinos.

Mirada a futuro: de piloto a carrera anual

“Esto es una primera prueba. La idea es que en uno o dos años sea algo más extenso, por lo menos un año, como un curso de gestión del entretenimiento”. Para Monzeglio, el entretenimiento ya no es algo simple: requiere planificación, coordinación y una herramienta transversal para extender estadías, fidelizar y diferenciar destinos.



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