“Yo soy Fedra”, texto de Marianella Morena, regresa del 12 al 15 de marzo en el ciclo “Ellas en la Delmira” del Teatro Solís con la actuación de Noelia Campo, quien encarna a una mujer atravesada por el deseo y el juicio social. La obra retoma el mito de Fedra —enamorada de su hijastro— y lo traslada a la contemporaneidad para interrogar los mandatos que pesan sobre las mujeres.
En diálogo con CRÓNICAS, Campo destacó que la pieza aborda la presión social vinculada a la belleza, la juventud y el derecho a desear. “¿Por qué una mujer que llega a determinada edad ya no tiene tanto derecho a ser deseada? ¿Y por qué se la cuestiona si desea a un hombre más joven?”, planteó.
El montaje conserva su impronta intimista; el público se ubica en sillas, sillones y puffs que forman parte de la escenografía, como si estuviera dentro del cuarto de la protagonista. Fedra recorre el espacio, habla al oído, interpela de cerca. La experiencia es inmersiva, aunque sin exigir participación directa.
La obra fue estrenada en 2022 en Casa Caprario con capacidad para apenas 20 personas y luego pasó al sótano de la Sala Verdi. La llegada a la sala Delmira Agustini amplía el aforo sin perder la proximidad que define la propuesta.
En escena, Campo comparte el espacio con el músico Lautaro Moreno, quien ejecuta música en vivo y aporta una dimensión sonora que acompaña la intensidad del relato.
El texto, según la actriz, es “poético y crudo”, y expone a una mujer en un momento de sufrimiento sin filtros ni correcciones.
Insertada en un ciclo que pone el foco en creadoras y protagonistas mujeres, la obra invita así a ingresar en la intimidad de una mujer que reclama ser escuchada, incluso cuando su dolor resulta incómodo.