De enero a diciembre de 2025, el endeudamiento bruto total -que comprende emisiones en el mercado de bonos y desembolsos de préstamos multilaterales— alcanzó US$ 6.510 millones. De este monto, el 91% (US$ 5.927 millones) se obtuvo en los mercados de bonos, desagregado entre el mercado doméstico (US$ 2.172 millones) e internacional (US$ 3.756 millones). El 9% restante (US$ 582 millones) provino de desembolsos de préstamos con organismos multilaterales.
En términos de composición por monedas, el 54% del fondeo total obtenido estuvo denominado en moneda local.
El reporte destaca que el año pasado el gobierno de Uruguay continuó diversificando sus fuentes de financiamiento internacional en bonos -en términos de monedas, mercados y bases de inversores-, mejorando así la opcionalidad y agilidad en la ejecución de su estrategia de financiamiento.
Durante 2025, se emitieron bonos internacionales en tres monedas: dólares estadounidenses, pesos uruguayos nominales a tasa fija y -por primera vez- en francos suizos. Estas emisiones se focalizaron en plazos intermedios y largos.
Asimismo, el gobierno profundizó sus emisiones en el mercado doméstico, logrando un financiamiento estable mediante mayores colocaciones en moneda local. En términos agregados, el 59% del total de emisiones de bonos (domésticas e internacionales combinadas) se denominó en moneda local.
El peso de la deuda
Respecto al stock de deuda bruta del Gobierno Central, se ubicó en 60,5% del PIB al 31 de diciembre de 2025, lo que representa una caída de 1,7 pp comparado con 2024. Por su parte, la deuda neta se estima en 56,5% del PIB, 1,5 pp por debajo de 2024 y por debajo del ancla de deuda neta de mediano plazo del 65%.
Al cierre de 2025, el 55,5% del stock total de deuda bruta se encontraba denominado en moneda local, un aumento de 3,1 pp respecto a 2024. Este incremento fue impulsado principalmente por el volumen de las emisiones netas en moneda local (luego de ajustar por las amortizaciones en moneda local) en el mercado global y doméstico. La apreciación del peso uruguayo durante 2025 también tuvo un impacto positivo a través de efectos valuación.
Estos avances en la desdolarización están alineados con el objetivo estratégico de lograr que por lo menos un 57% de la deuda total esté denominada en moneda local antes del fin de la actual Administración, como se fijó como meta en la Ley de Presupuesto. “El progreso hacia este objetivo contribuye a la reducción del riesgo de descalce por monedas, mejorando la sostenibilidad de la deuda y fortaleciendo la resiliencia a shocks externos”, destaca el informe.
Plazos y tenedores
Al cierre del año pasado, la deuda de corto plazo (obligaciones que vencen en los siguientes 12 meses) representó el 5,6% del stock total de deuda del Gobierno Central. Por su parte, la madurez promedio de la deuda se mantuvo en 12 años, reflejando esfuerzos sostenidos por extender vencimientos, reducir riesgos de refinanciamiento y potenciar la resiliencia a variaciones en la tasa de interés.
En cuanto a los tenedores de bonos, la proporción entre residentes y no residentes varía dependiendo de la moneda de denominación. Los no residentes tienen más participación en los bonos globales denominados en dólares y en pesos nominales a tasa fija, mientras que se observa “una preferencia de parte de los inversores domésticos por instrumentos indexados a la inflación”.