Uruguay creció en 2025, pero a un ritmo claramente más lento que el año anterior. La economía logró esquivar la recesión técnica, aunque los números quedaron por debajo de lo que esperaban los analistas. Las señales previas ya apuntaban en esa dirección.
En el mundo de hoy, con guerras en curso, un comercio internacional cada vez más fragmentado y una tecnología que plantea interrogantes sobre el futuro, el margen de maniobra se achica. Para Uruguay, que depende fuertemente de los acontecimientos externos, la capacidad de adaptarse sin resignar estabilidad será el principal desafío por delante.
Los datos
Según el informe de Cuentas Nacionales del Banco Central del Uruguay (BCU), el Producto Interno Bruto (PIB) creció 1,8% en 2025, por debajo del 3,3% registrado el año anterior. El resultado se explica principalmente por la mayor actividad de la refinería de Ancap, el dinamismo de frigoríficos, la industria láctea y la molinería, y el crecimiento del comercio. En sentido contrario, la construcción y el sector de energía eléctrica registraron caídas.
El cierre del año también fue modesto. En el cuarto trimestre de 2025, el PIB prácticamente no se movió respecto al mismo período de 2024, con una variación de apenas 0,1%. El resultado es similar al mirar el dato desestacionalizado: entre octubre y diciembre la economía creció un 0,1% respecto al trimestre anterior.
Producto Interno Bruto de Uruguay

Nota: (E) datos estimados en la Encuesta de Expectativas Económicas del BCU de marzo de 2026.
Fuente: elaboración propia en base a datos del BCU.El desempeño por sectores
Desde el enfoque de la producción, la industria manufacturera fue uno de los principales motores del crecimiento. Su desempeño estuvo explicado en buena medida por la recuperación de la refinería de Ancap y por el buen comportamiento de las industrias alimentarias.
También se destacó el crecimiento del sector Comercio, Alojamiento y Servicios de comidas y bebidas, asociado tanto al mayor nivel de actividad comercial como al dinamismo de los servicios vinculados al consumo y al turismo.
En sentido contrario, la construcción registró una contracción, explicada por la menor ejecución de obras. Por su parte, el sector de Energía eléctrica, gas y agua mostró una caída, asociada a una menor generación de origen renovable, junto con un aumento de las importaciones de energía y una reducción de las exportaciones en comparación con 2024.
Desde la demanda
Desde el enfoque del gasto, el crecimiento de 2025 estuvo impulsado por la demanda interna, mientras que la demanda externa neta tuvo una incidencia negativa.
Las exportaciones de bienes y servicios mostraron un menor dinamismo que las importaciones, lo que implicó un deterioro del saldo externo y una menor contribución de la demanda externa neta al crecimiento respecto a 2024. En contraste, tanto el consumo de los hogares como la inversión mostraron una evolución positiva, sosteniendo la actividad a nivel interno.
Variación anual de los componentes del gasto

Fuente: elaboración propia en base a datos del BCU.
Perspectivas
De cara a 2026, el escenario continúa siendo desafiante. Las proyecciones apuntan a un crecimiento moderado, en un contexto internacional incierto y con el desafío de sostener los motores internos de la actividad.
Según la Encuesta de Expectativas que publica el BCU, la mediana de los analistas prevé que la economía uruguaya continúe expandiéndose, aunque a un ritmo acotado. En particular, se estima un crecimiento del PIB de 1,6% en 2026 y de 1,85% en 2027.
(*) Economista, integrante del departamento de Consultoría de CARLE & ANDRIOLI, firma miembro independiente de Geneva Group Alliance.