Sociedad
Ccsuy puso énfasis en adaptación ante acuerdo con la Unión Europea
Anabela Aldaz: “Este acuerdo ya no es un tema del futuro, es un proceso que hoy está impactando en el presente”
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) transita su etapa final y ya genera impactos en el sector empresarial uruguayo. En ese marco, la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (Ccsuy) reunió este jueves a empresarios y autoridades para analizar los desafíos de su entrada en vigor, prevista para el 1° de mayo, con foco en la adaptación del sector privado.
Fecha de publicación: 17/04/2026
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Por:
Redacción

La jornada “Acuerdo Mercosur-UE: Lo que tu empresa necesita entender hoy”, realizada en el salón de actos de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (Ccsuy) y enmarcada en el primer ciclo estratégico de 2026, puso el foco en cómo las empresas deben adaptarse a un escenario que redefine las condiciones de inserción internacional del país.

Durante la apertura, la vicepresidenta de la Ccsuy, Anabela Aldaz, dejó en claro que el acuerdo dejó de ser una expectativa. “Este acuerdo ya no es un tema del futuro, es un proceso que ya hoy está impactando en el presente”, afirmó.

Según explicó, el cambio no se limita al acceso a nuevos mercados, sino que implica una transformación en las reglas de competencia. “Lo que cambia no es solamente el acceso a los mercados, lo que cambia son las reglas de ese acceso”, sostuvo, al advertir que los estándares internacionales pasan a ser condiciones obligatorias.

Desde Cancillería, la vicecanciller, Valeria Csukasi, reforzó ese diagnóstico y aseguró que el acuerdo es inminente. “No hay vuelta atrás y el acuerdo el 1º de mayo va a ser una realidad”, afirmó.

En ese sentido, reconoció que el principal desafío es el nivel de preparación. “Si no entendemos dónde están esas oportunidades, vamos a dejarlo pasar”, advirtió.

La jefa de Economía y Comercio de la UE en Uruguay, Vanessa Mock, aportó la mirada del bloque y subrayó que el proceso ya está en su fase final de implementación. “Estamos en la pista, a punto de despegar; lo que viene no va a ser tranquilo”, señaló, al describir el momento actual del acuerdo.

Además, advirtió que el impacto será progresivo y exigirá adaptación por parte de las empresas. “No se olviden de que esto se firmó el 17 de enero y entra en vigor gracias a una ratificación muy eficiente del Mercosur. Por eso, no hay que esperar a que el lobo entre en todos los cuartos de la casa desde el primer día”, señaló, al tiempo que remarcó la necesidad de informarse y detectar oportunidades en cada sector.

Por otro lado, la directora general de Asuntos de Integración y Mercosur, Paola Repetto, puso el foco en las condiciones estructurales del país frente a las nuevas exigencias. “Para nosotros, los temas vinculados al desarrollo sostenible son una ventaja competitiva”, señaló, al destacar que Uruguay ya cumple con varios de los estándares requeridos por la UE.

En ese sentido, agregó que las certificaciones y requisitos que plantea el acuerdo debe leerse como una inversión. “Es un diferencial que tenemos que poner sobre la mesa a la hora de competir”, indicó.

Impactos desiguales y necesidad de adaptación

El análisis empresarial, que contó con la participación de la economista de la Ccsuy, Ana Laura Fernández, junto al gerente de Operaciones en Katoen Natie Terminal (TCP), Carlos Muñoa, el secretario ejecutivo de la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay, Ariel Londinsky, y el gerente general de Saman, Diego Nicola, evidenció que el impacto del acuerdo será heterogéneo. 

Desde el sector lácteo se plantearon las mayores preocupaciones, vinculadas a la competencia europea y a la posible pérdida de mercados. “Sentimos que no vamos a ganar con este acuerdo, sino que más bien vamos a perder”, sostuvo Londinsky.

En contraste, desde el sector arrocero —representado por Saman— se proyecta un escenario más favorable, con posibilidades de ampliar la presencia en el mercado europeo, aunque con interrogantes en torno a la distribución de cuotas dentro del Mercosur.

Por su parte, desde el ámbito logístico se destacó el potencial de Uruguay para posicionarse como plataforma regional. En ese sentido, se remarcó que el país ya cumple un rol relevante que podría potenciarse con el nuevo acuerdo, en función de su infraestructura y ubicación estratégica.

“No alcanza con reaccionar” 

En diálogo con CRÓNICAS, la vicepresidenta de la Ccsuy, mencionó que el principal desafío del acuerdo Mercosur–UE es la adaptación empresarial. “Este acuerdo ya impacta en cómo producimos y competimos”, afirmó, y advirtió que implica nuevas exigencias en estándares.

Además, remarcó que muchas empresas aún no están preparadas. “No alcanza con reaccionar, necesitamos anticiparnos”, expresó. También destacó el rol de la cámara para canalizar información y apoyar al sector. “Queremos que ninguna empresa quede atrás”, afirmó.

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