La ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, presentó el pasado miércoles en un almuerzo de ADM un plan de inversión en infraestructura y movilidad que, según afirmó, marca el rumbo del gobierno para los próximos años. “Hoy tenemos más de US$ 2.600 millones con destino a obras y servicios”, señaló, en referencia a una cartera que abarca vialidad, transporte, puertos, aeropuertos y ferrocarril.
Durante su exposición, la jerarca subrayó que el objetivo central es “conectar mejor a las personas, conectar mejor a la producción y conectar mejor al país con la región”, en un contexto global que definió como “convulsionado, incierto, violento y con polarizaciones ideológicas”.
El plan contempla 77 contratos en ejecución y más de 50 nuevas licitaciones. “La infraestructura requiere una gestión continua y planificada”, sostuvo, al tiempo que destacó que más del 50% de las obras en marcha corresponden a mantenimiento vial. En esa línea, precisó que solo en vialidad se destinarán más de US$ 2.100 millones.
La ministra hizo énfasis en el impacto territorial de las inversiones: “Una red de obras de pequeño y mediano porte distribuidas por todo el país presenta rendimientos socioeconómicos mayores que concentrar toda la inversión en megaobras”. Según explicó, estas intervenciones no solo dinamizan la economía local, sino que también mejoran el acceso a servicios básicos y reducen costos logísticos.
En paralelo, remarcó la importancia de la coordinación interinstitucional. “Trabajamos con distintos ministerios para generar escenarios de cooperación e inversión”, indicó, mencionando iniciativas vinculadas a seguridad vial, electromovilidad, infraestructura rural y prevención sanitaria en rutas.
A su vez, también defendió el rol del Estado en la planificación, destacó que “no hay gestión sin fundamento político”, y agregó que la claridad en los objetivos permite “un diálogo fecundo y productivo” entre actores públicos y privados.
Uno de los ejes centrales fue el desarrollo ferroviario. Etcheverry calificó al Ferrocarril Central como “el proyecto de infraestructura más relevante en décadas” y destacó avances en su operativa. “Se transportaron casi 2 millones de toneladas en 2025”, afirmó, al tiempo que subrayó la necesidad de integrar el sistema a las cadenas logísticas para mejorar eficiencia y reducir costos.
“Una tarea especialmente colectiva”
En materia de transporte público, reconoció la urgencia de reformas, especialmente en el área metropolitana. “La transformación profunda del sistema de transporte es una demanda de la gente”, sostuvo. Entre los problemas identificados mencionó la caída en la venta de boletos, la falta de cobertura en algunos barrios y la baja frecuencia en otros. “Hay barrios en los tres departamentos con miles de vecinos que residen allí que cuentan con una muy baja frecuencia en los servicios”, advirtió.
Como respuesta, anunció avances en la creación de una agencia metropolitana de transporte y confirmó que el proyecto contará con financiamiento internacional. “Tenemos dos líneas de crédito por US$ 800 millones para la preinversión y la inversión”, detalló.
Sobre el cierre, hizo un llamado a la acción colectiva: “Construir presente y futuro es una tarea especialmente colectiva”. Y concluyó: “Tenemos un país hermoso, con reglas claras e instituciones fuertes. No podemos ser autocomplacientes: tenemos que pasar a la acción todos los días”.
Infraestructura y movilidad
En diálogo con CRÓNICAS, Jorge Abuchalja, presidente de ADM, destacó la relevancia de la disertación ministerial, señalando que “la infraestructura y el transporte son dos piezas fundamentales para el funcionamiento de cualquier ciudad”. No obstante, expresó una postura crítica respecto a las políticas urbanas que, a su juicio, priorizan la fiscalización sobre la fluidez del tránsito particular.
Para el titular, hay una desconexión entre la escala del país y los modelos de movilidad. “El gobierno lo que hace es no dejar lugares para estacionar, poner más multas, combatiendo esa facilidad que tiene el ciudadano y obligando en el fondo a hacer una vida europea”, advirtió, y cuestionó la rigidez de los controles y la escasa inversión vial frente a la presión impositiva.
Además, subrayó que el deterioro de la infraestructura urbana impacta directamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Finalmente, concluyó que la estrategia actual parece orientada a “buscar captar dinero presionando a la gente en vez de que vivamos”, instando a una revisión de las políticas de movilidad para alcanzar resultados que favorezcan el bienestar general.