CUGO presentó su Código de Buenas Prácticas de Gobernanza, una guía pensada para que las organizaciones del país mejoren la forma en que se dirigen, controlan y rinden cuentas. El lanzamiento se realizó el 26 de marzo en el Club de Ejecutivos Piso 40, ante decenas de referentes del ámbito empresarial, y contó con un conversatorio moderado por Ana María Elorrieta, presidenta de CUGO, en el que participaron el superintendente de Servicios Financieros del Banco Central, Juan Pedro Cantera; el expresidente de Ancap, Alejandro Stipanicic; el representante de BID Invest, Chris Burt; y Diego Fresco, profesional uruguayo que reside en Brasil con amplia experiencia como director independiente.
El código está dirigido a un universo amplio: empresas privadas y públicas, cooperativas, asociaciones civiles, fundaciones, organizaciones sin fines de lucro, empresas familiares y pymes. Su aplicación es voluntaria y su adopción puede hacerse de forma gradual, adaptándose al tamaño, los recursos y la madurez de cada organización.
Roberto De Luca, responsable de la Comisión de Mejores Prácticas de CUGO, sostuvo que el objetivo central del código es mejorar la calidad de las decisiones dentro de las organizaciones. Para ello, remarcó la necesidad de diferenciar con claridad los ámbitos de la propiedad, el directorio y la gerencia, una distinción que muchas veces se desdibuja y termina generando conflictos, debilidades de control y dificultades de crecimiento. A su juicio, este es un tema cada vez más visible también en emprendimientos y empresas jóvenes, donde incorporar tempranamente buenas prácticas de gobernanza puede ayudar a prevenir tensiones entre socios y a fortalecer la sostenibilidad del proyecto.
El documento se guía por cuatro principios fundamentales —transparencia, rendición de cuentas, sostenibilidad y adaptabilidad— y los traduce en recomendaciones prácticas sobre gobernanza del directorio, comités especializados, control y supervisión, gestión de riesgos, ética y conducta profesional, transparencia y divulgación de información, relación con las partes interesadas e integración de criterios ASG en la estrategia y la sostenibilidad organizacional.
El sistema financiero a la cabeza
De Luca reconoció que los sectores más regulados son los más avanzados en estas prácticas, con el sistema financiero a la cabeza, impulsado por la Superintendencia de Servicios Financieros del Banco Central. Pero subrayó que el código apunta especialmente a aquellas organizaciones donde falta más camino por recorrer, como las empresas familiares y los emprendimientos en etapas tempranas.
Una herramienta de IA y la apuesta por la transparencia
El código no reemplaza leyes ni regulaciones vigentes, sino que las complementa como un marco de autorregulación. La propuesta plantea que cada organización comience con un diagnóstico de sus prácticas actuales, identifique brechas, priorice áreas críticas y avance con plazos realistas y metas medibles. Para facilitar ese proceso, CUGO pondrá en marcha una herramienta de inteligencia artificial que toma el código como base para orientar a cada empresa según su situación particular.
De Luca definió este primer código como un punto de partida y no de llegada. "Vendrán otros superadores", anticipó, y destacó que CUGO ya cuenta con unos 130 asociados que participan en grupos de trabajo y encuentros periódicos. La organización planea conformar una red de respaldo entre asociados para acompañar la implementación de mejores prácticas.
Con esta iniciativa, la discusión sobre gobernanza gana un nuevo espacio en la agenda empresarial uruguaya, con una apuesta clara: que las organizaciones sean más confiables, más transparentes y mejor preparadas para el largo plazo.