El informe de Itaú detalla que el nivel de actividad presentó una “leve mejora”, aunque continúa “por debajo de la tendencia”. El indicador mensual de actividad del BCU (IMAE) creció 0,1% interanual en febrero, desacelerándose desde el 0,4% registrado el mes previo. Por su parte, el Índice Líder del Ceres (ILC) registró una variación positiva de 0,2% en abril, interrumpiendo la tendencia negativa de los dos meses previos y marcando el primer aumento desde octubre de 2025. El índice había mostrado crecimiento nulo en diciembre y enero, seguido de registros negativos (-0,1%) en febrero y marzo, antes de volver a terreno positivo en abril.
En tanto, el indicador de actividad de Itaú (IDAT-UY) ganó impulso en el primer trimestre de 2026, creciendo 7,7% interanual, frente a 7,1% en el cuarto trimestre de 2025, señalando un fortalecimiento generalizado de la actividad. El componente de bienes mantuvo un ritmo sólido, con una expansión real de 7,0% interanual, levemente por debajo del 7,5% del trimestre previo. Los servicios fueron el principal motor del crecimiento, con el componente de servicios del IDAT acelerándose a 7,3% interanual en el primer trimestre de 2026, desde 6,2% en el cuarto trimestre de 2025.
En este escenario, Itaú mantuvo su proyección de crecimiento para este año en 1,2%, lo que implica una desaceleración respecto al 1,8% registrado en 2025, lo que refleja principalmente los efectos negativos de la sequía de este año.
Precios
Respecto a la evolución de la inflación, se destaca el impacto al alza que implicó el shock de los combustibles generado por el conflicto en Medio Oriente. No obstante, se remarca que, en términos interanuales, todas las mediciones de inflación permanecen dentro del rango de tolerancia del BCU (entre 3% y 6%), con el dato general ubicándose en 3,16% en abril frente a 2,94% en marzo. En este marco, la entidad revisó al alza su proyección de inflación para el acumulado de 2026 debido a las “dinámicas internacionales recientes”, llevándola al 4,9% desde el 4,5% del escenario anterior. “El ajuste refleja fundamentalmente el impacto de mayores precios del petróleo sobre los componentes de la canasta del IPC, junto con sus efectos indirectos y rezagados sobre la inflación en los meses siguientes”, explica Itaú.
En materia de política monetaria, el banco prevé que la tasa se mantenga en 5,75% durante el resto de 2026, mientras el BCU equilibra los riesgos inflacionarios con una actividad doméstica aún moderada. Sin embargo, se advierte que “no puede descartarse completamente una suba de tasas en 2026, dependiendo del grado de traspaso de los mayores precios del petróleo a la inflación general y -más críticamente- a las expectativas de inflación”.
Diálogo Social
El informe de Itaú también hizo mención a los resultados del Diálogo Social, que volvieron a poner sobre la mesa la discusión sobre la seguridad social. Itaú subraya que “si bien aún no se han informado los costos fiscales asociados, este paquete implicaría un riesgo adicional para el gasto público en un contexto de cuentas fiscales tensionadas”. En tal sentido, comenta que “la sostenibilidad de la propuesta dependerá críticamente de una gestión más estricta del gasto para evitar un mayor deterioro del perfil fiscal”.