Entrevista
EN HYATT CENTRIC
“Gabriel Oddone va a tratar de hacer todo lo que esté a su alcance, el tema es hasta dónde lo dejan”
Expectante del proyecto de ley con medidas para bajar regulaciones y costos que el Ministerio de Economía presentará a fin de mes, Isaac Alfie da por sentado que se verán “cosas positivas” para el país, ya que el ministro Gabriel Oddone “conoce el sector privado y sabe dónde liberar”. La cuestión es, según explicó en entrevista con CRÓNICAS, “hasta dónde lo van a dejar” avanzar en su agenda de reformas microeconómicas, con las que busca bajar los costos empresariales, y si logra tener la profundidad “que se requiere”.
Fecha de publicación: 22/05/2026
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Isaac Alfie, exministro de Economía y Finanzas y exdirector de OPP
Por:
Mateo Castells

Menú: En el restaurante Plantado, ubicado en la planta baja del Hyatt Centric, el entrevistado degustó lenguado a la plancha con verduras grillé, que acompañó con agua sin gas.

-¿Cuál es su balance del estado actual de la economía del país?

-El crecimiento que se dio el año pasado fue en el primer semestre, pero fue casi que un arrastre. La economía está estancada y padece la falta de dinamismo. La inversión ha caído y la inversión base de crecimiento y reproductiva no parece ser muy alta. Es cierto que también, modernamente, y Uruguay quizá sea un ejemplo, hay una inversión que no es tan intensiva en capital que genere crecimiento del producto. Uruguay ha hecho una revolución en el agro y claramente no precisa enormes masas de dinero, pero hay una mejora de la productividad muy importante. El sector ganadero tiene una productividad, en los últimos 30 años, del 3% anual aproximadamente. Pero, en definitiva, el número de inversión es importante y creo que tenemos una inversión muy baja. Ahora, de todas maneras, esa inversión baja nos permitió crecer, aunque es cierto que crecimos más con ratios un poco mayores que los actuales. Por otro lado, todos estamos muy preocupados por el petróleo y el precio de los fertilizantes, pero cuando se analiza ese shock externo, sobre todo en Argentina y Brasil que son países que siguen pesando mucho en nuestra economía, para ellos es un shock positivo, no solo por el petróleo, sino por su estructura exportadora. Para Argentina y Brasil la campaña de verano fue de récord histórico y de buena calidad, porque no tuvieron la seca nuestra. 

-El crecimiento de la economía no ha sido el que esperaba el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) desde el presupuesto hasta ahora y, a su vez, el país arrastra una década creciendo cerca del 1%. ¿Las coyunturas y shocks negativos externos evidencian cada vez más las debilidades estructurales del país?

-Uruguay tiene un problema de exceso de regulación y de gasto público, que es un peso oculto. Y, además, las inversiones se hacen en sectores donde, de alguna manera, son exoneradas de impuestos y con regímenes especiales. Lo que ocurre, es que con los impuestos normales a los inversores no les da la rentabilidad para competir, porque cuando uno se enfrenta a un precio mundial, ese precio no se puede alterar. Entonces, ahí hay una restricción. Y también hay una cantidad de regulaciones, que se ven en los precios de los medicamentos o los de la canasta básica. Se da un sobrecosto que va más allá de los impuestos de Aduana, que encarece mucho. Este es un problema que no hemos resuelto, que no es nuevo y hay que sacudir el árbol fuerte para que empiece a cambiar. Es cierto que se requieren plazos más largos, porque por más que se hagan las cosas ahora, se necesita un plazo de maduración.

-Para lograr eso que menciona, es necesario pagar costos políticos y enfrentarse a ciertos lobbys.

-Sí, hay que estar dispuesto a pagar los costos políticos y a enfrentarse a lobbys. Cuando me tocó estar en el MEF teníamos claro lo que estábamos haciendo y que el costo político era enorme, algo que sabía todo el Partido Colorado y el expresidente Jorge Batlle. Todos sabíamos cómo era la historia. Era eso y dejar al país en crecimiento, como quedó, y con una reputación que fue la que trajo las inversiones. Lo que pasa es que después se puso una estructura tributaria que no es conveniente para el país. No es conveniente para el país esta estructura tributaria que hemos asumido. Económicamente está probado, pero se sigue pensando que hay que hacer justicia mediante la tributación. La igualdad es igualdad de oportunidades y la justicia es calidad de los servicios. Hoy los servicios públicos en Uruguay no son de la calidad de lo que se está pagando de impuestos. Y ese sobrecosto termina afectando la capacidad de crecimiento. Y esto es más allá de todas las trancas que ponen los sectores. Nadie quiere soltar, pero el lucro cesante y lo que no se ve de esto, es infinitamente mayor a lo que se está preservando. Ahora hay que esperar la ley que vendría a fines de este mes sobre algunas desregulaciones. No le vamos a pedir a un gobierno que desregule todo, pero vamos a ver por dónde empieza. Algunas cosas pueden ser muy pequeñas y parecer medidas tontas, pero con un impacto grande. 

-Hay cuestiones que usted menciona y a las que colegas suyos han hecho referencia en reiteradas ocasiones, relacionadas a ineficiencias y sobrerregulaciones, que el propio Gabriel Oddone ha hecho mención en su rol previo al de ministro. ¿Una cosa es el análisis y otra muy distinta es lo que realmente se puede llevar a la práctica en la política?

-El tema es que para llevar adelante políticas, en muchas ocasiones se precisan votos y convencimiento de quienes están en el gobierno. En este elenco hay muy pocos convencidos de hacer determinadas cosas. Por supuesto que Gabriel Oddone está convencido y seguramente esté convencido todo el MEF, y todo lo que está a su alcance lo va a tratar de hacer. Lo que no precisa ley, seguramente pueda hacerlo. Ahora, cada ley es una negociación. Doy por sentado que lo que se haga van a ser cosas positivas para el país, porque Gabriel Oddone conoce el sector privado y sabe dónde liberar. El tema es hasta dónde lo dejan y si tiene la profundidad que se requiere. Ojalá llegue lejos.

-En el contexto económico actual, ¿cree que se impone una Rendición de Cuentas de gasto cero?

-Sí. No solo se impone una Rendición de Cuentas de gasto cero, sino que es el máximo, porque podrían bajarse algunos créditos. En 2012 ocurrió eso. El déficit del Gobierno Central-BPS está en cinco puntos del producto. Y, además, cuando se mira hace 12 años, contando el 2026, supera a cuatro puntos del producto en el promedio. Eso no es sostenible. Y el tiempo se nos agota porque la deuda sigue creciendo. Se impone el gasto cero y también se impone dejar de hablar de subir impuestos, porque eso genera demasiado ruido y genera tanta incertidumbre que la gente frena. Y, al final, el que genera valor es el sector privado. El sector público no genera valor. En todo caso, da condiciones para la generación de valor, esa es la diferencia. Esto no es una cuestión de coyuntura, sino que es del largo plazo del país. 

-¿Entiende que en 2025 la maniobra era el recorte del gasto antes que la suba de impuestos?

-Yo creo que sí. O, por lo menos, contención del gasto. El gobierno dio una proyección que en su momento calificaron de optimista. En realidad, no la podría calificar de optimista o pesimista, porque realmente proyectar a cinco años es hacer futurología. Lo que sí, le faltó prudencia, porque cuando proyectás y hacés ese ejercicio, debés ser mucho más prudente en tu proyección de ingreso, como cualquier empresa, y tener alguna reserva. El presupuesto no es una obligación de gastar, es una autorización máxima a gastar. El Ejecutivo puede autoimponerse límites y, en algunos casos, ponerles límites a ciertos organismos y delimitar las erogaciones. El tema clave es que, si no se reduce el número de funcionarios públicos, bajar los gastos va a ser muy difícil. 

-El gobierno anterior intentó hacerlo con la regla del tres por uno y en algunos sectores tuvo que ceder.

-En algunos lugares se bajaron los puestos. 

-Pero hubo lugares que no, y hasta el gobierno de Lacalle Pou terminó con récord de vínculos en el sector público.

-Hubo lugares que no bajaron. Es así. Pero en otros bajaron. En empresas públicas, la baja del personal fue del 10%. Uruguay, en cuanto a funcionarios públicos, tiene la tasa más alta en términos porcentuales de población en el mundo, con servicios públicos que no son de los mejores del mundo. Es un problema de gestión, pero primero es cómo se organiza el trabajo. Tenemos una forma de organizar el trabajo que quedó demodé en general.

“Hoy estamos gastando más de 37 puntos del producto, lo que es una locura”

-En 2010, el Estado uruguayo recaudaba de impuestos aproximadamente US$ 12.000 millones. En 2024, que es el dato más cercano, recaudó cerca de US$ 24.000. ¿Es necesario hacer una revisión de cómo se está gastando?

-Hay que verlo en términos del producto. Hoy estamos gastando más de 37 puntos del producto, lo que es una locura. Gastar más no significa que estás gastando mejor. Argentina gastaba mucho más, ahora gasta un poco menos, pero hay que ver cómo estaba. Gastar más no quiere decir nada. Y los países, salvo algunos en general, que están con un gasto cercano al 40%, tienen mucho menos informalidad que Uruguay. Entonces, la misma tasa recauda más en términos del producto. El tema es que el gasto público, más allá de que sea el doble, medido en dólares no dice tanto. La recaudación en términos reales subió bastante y el gasto público creció entre cinco y seis puntos del producto, y ese es el problema. Hay que evaluar todos los programas y poner incentivos correctos.

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