Durante el lanzamiento, César Bourdiel, director de Comercio Exterior y Certificaciones de CIU, presentó las principales líneas de trabajo previstas y las herramientas que la cámara pondrá a disposición de las empresas.
El evento también contó con un conversatorio con destacados exponentes que abordaron los efectos esperados de este acuerdo. Los expositores fueron Paola Repetto, directora general para Asuntos de Integración y Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores; Juan Labraga, director de Asesoría Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas; Vanessa Mock, consejera del Sector Economía y Comercio de la Delegación de la Unión Europea; y Nicolás Albertoni, asesor de CIU, integrante del plan de trabajo para la implementación del ITA Mercosur-UE.
El intercambio fue moderado por Washington Durán, presidente de la Comisión de Comercio Exterior de CIU, quien destacó el “espíritu constructivo” con el que la cámara acompañó el proceso de la negociación del acuerdo y con el que lleva adelante esta nueva iniciativa, lo que demuestra su “fuerte compromiso institucional con el desarrollo económico del país”.
Repetto, por su parte, manifestó que “haber cerrado el acuerdo con la Unión Europea hizo que el Mercosur hoy en día sea atractivo para muchos países en materia de acuerdos”. A su vez, indicó la necesidad de ver a las certificaciones y estándares requeridos “como una inversión” que, además, “permite pensar en nuevos acuerdos que pueden ir surgiendo”. Mientras tanto, Labraga señaló que “el acuerdo por sí solo no garantiza acceder al mercado” y que hay que seguir trabajando en aspectos que hacen a la mejora de competitividad y productividad.
En esta línea, subrayó que ninguno de los países perdió su derecho a la regulación, pero esta debe “estar basada en evidencia, ser no discriminatoria, tener consultas públicas y basarse en buenas prácticas internacionales”.
A su turno, Mock dijo que el acuerdo es el “catalizador que va a transformar las relaciones entre ambos bloques, en un momento sumamente complejo a nivel geopolítico, en el que la Unión Europea está buscando activamente nuevos socios más estables”.
Por último, Albertoni mencionó que la aplicación del acuerdo evidencia la necesidad de transformaciones a nivel país y Mercosur. Asimismo, transmitió su visión de que, en el acuerdo, “el saldo final es positivo” y que Uruguay tiene “la posibilidad de imponer algunos estándares”, habiendo nichos “en los que podemos ser ‘rulemakers’”.
Leonardo García, presidente de CIU, también estuvo presente y destacó el compromiso de la cámara con trabajar para el conocimiento del acuerdo por parte de sus socios. “Puede ser muy buen acuerdo, pero si no es bien interpretado por nuestras industrias y no se aprovechan al máximo las oportunidades que abre, de poca utilidad va a ser para nuestro país”, agregó.
Este acuerdo configura una de las zonas de libre comercio más relevantes a nivel global, abarcando un mercado de más de 700 millones de personas y generando nuevas condiciones de acceso comercial, inversión y cooperación entre ambos bloques.
El nuevo escenario representa, al mismo tiempo, una oportunidad significativa y un desafío estratégico para Uruguay, particularmente para el sector industrial, que deberá adaptarse a nuevas reglas en materia de comercio, competencia y estándares internacionales.
Entre las acciones que desarrollará la CIU como parte de su compromiso de acompañar a las empresas, se destacan conferencias internacionales, consultorías especializadas y un servicio de consultas técnicas, promoviendo espacios de análisis, intercambio y generación de conocimiento.