En este momento promovemos varios modelos de mejora. El más probado, experimentado y tradicional es el Modelo de Mejora Continua del Premio Nacional de Calidad, que viene a ser un modelo premium para organizaciones que ya están trabajando muy bien en el tema. También contamos con el Modelo Uruguayo de Gestión de Innovación. Nosotros creemos que la calidad y la innovación tienen que dialogar continuamente entre ellas. Si la calidad se olvida de la innovación, estamos en problemas; y si la innovación se olvida de la calidad, también. Además, tenemos modelos específicos para distintos sectores. En turismo contamos con un modelo para organizaciones y otro para destinos turísticos, pensado para que una localidad pueda trabajar integralmente en la mejora de su propuesta. A eso se suman los modelos Compromiso, dirigidos a pequeñas y medianas empresas y también a organizaciones públicas. Son herramientas intermedias para aquellas organizaciones que todavía no apuntan al Premio Nacional de Calidad, pero que quieren comenzar un proceso de autoevaluación y fortalecimiento. Otro de los modelos es Más Valor Cooperativo, desarrollado junto a Instituto Nacional del Cooperativismo para el sector cooperativo, que tiene mucho peso en la economía nacional. Y finalmente está el modelo para micro y pequeñas empresas, pensado para organizaciones de hasta nueve personas aproximadamente. Nosotros creemos que la microempresa es muy relevante en la economía del país y que el microempresario necesita herramientas que le permitan autoevaluarse y mejorar sistemáticamente la calidad. Porque incluso una organización pequeña tiene que tener una estrategia. El componente de calidad y el cuidado del cliente tienen que ser fundamentales.
Hoy la calidad ocupa un lugar cada vez más importante. Estamos en un mundo completamente distinto, con una oferta muy variada y consumidores mucho más capacitados tecnológicamente. Una persona puede comprar productos desde cualquier parte del mundo y elegir entre múltiples opciones. Eso hace que la calidad de bienes y servicios sea cada vez más un arma estratégica para las organizaciones. Creo que todas las organizaciones exitosas tienen, de alguna forma, un componente de calidad. En algunos casos se trabaja de manera muy sistemática, con certificaciones o modelos formales; en otros, especialmente en pequeñas empresas, existe una orientación fuerte hacia el cliente que también es muy valiosa. En Uruguay ha habido avances importantes en el uso de certificaciones, laboratorios acreditados y herramientas de gestión. Cuando comenzamos a trabajar fuertemente estos temas, a partir de la creación del Comité Nacional de Calidad en 1991, la realidad era completamente distinta. No existía internet como hoy, ni el uso masivo del correo electrónico o de las computadoras personales. Sin embargo, Uruguay siempre contó con técnicos de muy buen nivel, y eso sigue siendo una fortaleza.
Uno de los principales desafíos es acceder a buenos referentes y mantener el concepto de calidad siempre en el foco. Las organizaciones tienen que comprender sus propios procesos, entender qué necesitan sus clientes y desarrollar capacidades humanas. Vivimos una época de cambios muy acelerados. Probablemente sea la etapa de mayor aceleración de cambios de la historia humana. Pero no tenemos que tenerle miedo a esos cambios. Muchas veces los cambios son positivos y generan oportunidades de mejora. Hoy se habla mucho de inteligencia artificial y de automatización. Nosotros creemos que la inteligencia artificial tiene que venir a potenciar la inteligencia natural. Vamos a seguir siendo los humanos quienes utilicemos esas herramientas. Es cierto que algunos puestos de trabajo pueden transformarse o desaparecer, pero también surgirán nuevas necesidades vinculadas al mantenimiento, el control y la mejora de procesos. Por eso, la capacitación es fundamental. La estrategia para superar obstáculos siempre pasa por capacitarse adecuadamente.
Eso es justamente lo que nosotros queremos promover: una verdadera cultura de la calidad. Uruguay tiene una tradición vinculada a la calidad que nos ayuda, y también existe una nueva generación de técnicos y profesionales que se está formando en estos temas. Sin embargo, todavía puede haber sectores donde exista una cultura de la anticalidad, de hacer las cosas de manera despreocupada. La calidad no puede ser solamente una certificación o un trámite. Tiene que formar parte de la manera de trabajar y de tomar decisiones dentro de las organizaciones. Yo creo que existe una conciencia colectiva cada vez mayor de que la calidad es un elemento clave para el desarrollo.
Actualmente estamos trabajando en diálogo con autoridades nacionales, cámaras empresariales, organizaciones educativas y distintos actores vinculados al desarrollo del país para fortalecer la infraestructura de la calidad. En ese marco, uno de los grandes desafíos es fortalecer el Sistema Uruguayo de Normalización, Acreditación, Metrología y Evaluación de la Conformidad (Sunamec). Uruguay necesita contar con laboratorios debidamente acreditados, certificadores acreditados y capacidad de medición, porque hoy cada producto que se exporta tiene que cumplir correctamente con todos los parámetros técnicos exigidos por los mercados internacionales. También es fundamental mantener actualizadas las normas técnicas, porque evolucionan muy rápidamente. Creo que el gran desafío hacia adelante pasa por fortalecer las tecnologías de gestión y todas las herramientas asociadas a la infraestructura de la calidad. “El conocimiento es la base de la competitividad”
Yo diría que cada lector debería autoevaluarse en materia de calidad. Los modelos de Inacal pueden utilizarse como herramientas para analizar procesos, identificar oportunidades de mejora y desarrollar estrategias propias.
Y no solo por parte de empresarios. También invitaría a técnicos y profesionales a participar como evaluadores voluntarios de Inacal, porque es una experiencia de enorme aprendizaje.
En definitiva, el conocimiento es la base de la competitividad. Las organizaciones competitivas lo son porque desarrollan capacidades y conocimientos que les permiten mejorar de forma continua.