Para la gremial industrial, el Acuerdo Mercosur - Unión Europea (UE) representa mucho más que un nuevo tratado comercial. La dimensión y alcance del proceso lo convierten en un desafío de gran magnitud para el país, la industria nacional y la propia institución, comparable a otros hitos que marcaron cambios estructurales en la inserción internacional del Uruguay.
Tras más de 25 años de negociación, el acuerdo avanza hacia la consolidación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, generando un nuevo marco de relacionamiento entre ambos bloques y nuevas reglas para el comercio y las inversiones.
Desde CIU señalan que este escenario trae consigo oportunidades asociadas a mejores condiciones de acceso al mercado europeo para la oferta exportable tradicional, nuevas posibilidades de negocios y el potencial incremento de inversiones. Sin embargo, también advierten sobre desafíos vinculados a determinadas condiciones negociadas que generan inquietud para distintos sectores de la industria nacional.
Una agenda para acompañar a las empresas
En este contexto, CIU impulsa una agenda de trabajo orientada a fortalecer las capacidades del sector, facilitar el acceso a información estratégica y acompañar a las empresas socias en su adaptación a las nuevas condiciones comerciales.
Como punto de partida de esta hoja de ruta, la institución realizó el lanzamiento oficial de la Agenda de apoyo a empresas industriales ante el Acuerdo Mercosur - UE, instancia en la que presentó las principales líneas de trabajo y herramientas previstas. La actividad incluyó un conversatorio sobre los efectos esperados del acuerdo y reunió a representantes nacionales e internacionales vinculados al proceso.
Participaron la Mag. Paola Repetto, directora general para Asuntos de Integración y Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores; el Ec. Juan Labraga, director de Asesoría Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas; Ma. Vanessa Mock, consejera del Sector Economía y Comercio de la Delegación de la Unión Europea; y el Dr. Nicolás Albertoni, asesor de CIU para el Plan de trabajo para la implementación del ITA Mercosur - UE y exvicecanciller de la República. La instancia fue moderada por el Ing. Quím. Washington Durán, presidente de la Comisión de Comercio Exterior de CIU.
La agenda continuará el próximo 23 de junio con una conferencia magistral que contará con la participación de Rupert Schlegelmilch, exjefe negociador de la UE durante las negociaciones de 2024, junto a Albertoni y autoridades nacionales y europeas.
Además, durante las semanas siguientes se desarrollarán reuniones temáticas con gremiales sectoriales y socios para abordar aspectos considerados estratégicos, entre ellos contingentes arancelarios, compras públicas, propiedad intelectual e indicaciones geográficas, normas de origen, mecanismos de autocertificación y nuevos procesos de verificación.
A su vez, la Cámara implementó un Consultorio Mercosur – UE para atender consultas permanentes mediante el correo mercosurue@ciu.com.uy.
Oportunidades y desafíos para la industria
Desde la institución entienden que algunos sectores podrían comenzar a visualizar beneficios en el corto plazo. Productos agroindustriales como carne y arroz, así como industrias vinculadas a la pesca, la madera y la curtiembre, aparecen entre las actividades con potencial para contar con mejores condiciones de acceso al mercado europeo.
Asimismo, existe expectativa sobre un posible aumento de las inversiones europeas en Uruguay, con efectos positivos asociados a la incorporación de nuevas tecnologías, promoción de la innovación y desarrollo de nuevos productos y flujos comerciales.
No obstante, persisten preocupaciones en algunos sectores industriales. Actividades como el sector lácteo y vitivinícola mantienen inquietudes acerca del impacto que podría generar la apertura gradual acordada, mientras que aspectos vinculados a indicaciones geográficas, compras públicas y nuevas reglas comerciales continúan siendo objeto de análisis.
Competitividad: un desafío que trasciende el acuerdo
Entre las principales consultas recibidas por la Cámara por parte de sus socios, aparece la posible erosión de preferencias comerciales dentro del Mercosur a medida que avancen los cronogramas de desgravación acordados, particularmente en mercados como Brasil y Argentina, principales destinos de manufacturas industriales uruguayas.
A su vez, sostienen que el impacto sobre la competitividad deberá evaluarse con el tiempo y variará según cada sector. Sin embargo, remarcan que los acuerdos comerciales por sí solos no garantizan mejoras competitivas y reiteran la necesidad de continuar trabajando sobre factores estructurales que fortalecen el desarrollo industrial.
En ese sentido, el desafío estará puesto en maximizar las oportunidades, mitigar posibles efectos adversos y continuar generando condiciones que permitan mejorar la competitividad del sector en el largo plazo.
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