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Pablo Gutiérrez, gerente de Ingeniería de Fortinet para Uruguay, Paraguay, Venezuela y Bolivia
“Es un futuro incierto el que nos espera, pero nosotros ya estamos preparados"
El crecimiento de la inteligencia artificial generativa está transformando el mundo de la ciberseguridad y elevando el nivel de sofisticación de los ataques digitales. Así lo afirmó Pablo Gutiérrez, gerente de Ingeniería de Fortinet para Uruguay, Paraguay, Venezuela y Bolivia, quien aseguró que los ciberataques dejaron de ser masivos e indiscriminados para convertirse en ofensivas cada vez más precisas y automatizadas. El ejecutivo analizó el escenario regional, el impacto de la IA y los desafíos que enfrentan empresas y gobiernos.
Fecha de publicación: 29/05/2026
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Redacción

La carrera de Pablo Gutiérrez empezó bastante antes de liderar equipos regionales en Fortinet. Ingeniero en Sistemas y con una maestría en Telecomunicaciones, dio sus primeros pasos profesionales mientras todavía cursaba la universidad, en Megalink, un pequeño proveedor de internet que terminó marcando el rumbo de su trayectoria.

“Mientras todos mis amigos tenían como meta armar un cibercafé, yo tenía un gerente que me estaba enseñando a hacer BGP4 con proveedores satelitales”, recordó. Aquella experiencia temprana lo expuso desde el inicio a desafíos técnicos poco habituales para la época y moldeó una visión orientada a la innovación y la infraestructura crítica.

Haber comenzado a trabajar antes de graduarse le permitió involucrarse rápidamente en proyectos complejos y asumir responsabilidades poco habituales para su edad. “Me empezó a dar acceso y confianza a cosas que estaban años luz de lo que manejaba alguien sin experiencia”, señaló.

Más adelante pasó a una empresa de telecomunicaciones de mayor porte, donde trabajó en proyectos vinculados a televisión por cable, redes de nueva generación y nodos de internet. Relató que “era como el eslabón entre la vieja guardia de telecomunicaciones y el nuevo mundo IP”.

Tras cinco años en telecomunicaciones, dio un giro hacia el sector financiero. Durante más de una década trabajó en banca y microfinanzas en distintos países de América Latina, especialmente en proyectos vinculados a conectividad en zonas rurales y alejadas.

Fue en esa etapa cuando comenzó su vínculo con Fortinet, primero como cliente.

“Todo el mundo apuntaba a tener una solución para cada cosa. Fortinet decía: ‘No, ten una caja en alta disponibilidad que te haga todo, deja de perder tiempo aprendiendo 50 tecnologías, esta te resuelve todo y te lo hace bien'. Era una apuesta y aposté", detalló. El éxito de esa implementación culminó en una invitación formal para incorporarse a la corporación.

El camino al liderazgo regional

Los primeros meses exigieron un proceso de nivelación muy riguroso. "Fue durísimo... Los horarios de trabajo eran desde las 6:00 AM hasta casi la medianoche, no porque Fortinet me lo exigiera, sino porque yo tenía que ponerme a nivel", confesó.

Casi ocho años después de aquella decisión, y tras desempeñarse como ingeniero de campo, fue promovido a la gerencia de Ingeniería de la región. Hoy lidera un equipo de más de veinte profesionales técnicos y comerciales, galardonado recientemente como la mejor gerencia de Latinoamérica dentro de la corporación. "Es un día a día que hay que ir avanzando, es durísimo, cuesta, son viajes, noches sin dormir, todo, pero es parte del tema", afirmó.

La escala regional y la explosión tecnológica actual se reflejan incluso en la vida cotidiana. Gutiérrez contó que revisó el firewall de su casa y descubrió que tenía "37 dispositivos conectados en mi casa a internet y estaba yo solo". Para él, esa escena resume el nuevo ecosistema digital y la creciente dependencia de la conectividad.

El fin del "hacker artesanal"

El panorama actual de las amenazas digitales en Uruguay muestra una transformación radical. A través de su centro global de inteligencia, FortiGuard, la compañía registra aproximadamente 495 millones de intentos de ciberataques en un año, equivalentes a 1.3 millones por día.

Sin embargo, el riesgo ya no pasa únicamente por el volumen. Los ataques masivos de fuerza bruta bajaron un 22%, mientras que las ofensivas dirigidas crecieron un 25.4%.

"La gente ya no está lanzando las bombas al azar... cada vez son más finos los ataques. El hacker más artesanal está desapareciendo", puntualizó. Según explicó, la automatización permite perfilar objetivos de alto valor y concentrar ataques en infraestructuras críticas vinculadas a servicios esenciales.

Para ilustrar la gravedad de estos escenarios, evocó el caso de Stuxnet en 2010, un ataque que logró la destrucción física de centrifugadoras de uranio mediante código malicioso, "sin un agente 007, sin un misil". En Uruguay, agregó, empresas estratégicas como UTE utilizan tecnología de Fortinet para proteger sus redes de control.

La inteligencia artificial y los nuevos riesgos

La Inteligencia Artificial Generativa ha dotado a las organizaciones criminales de capacidades sin precedentes. Gutiérrez utilizó una analogía ajedrecística para dimensionar el fenómeno, recordando el enfrentamiento entre Stockfish 8 y Alpha Zero. Mientras la primera analizaba 70 millones de jugadas por segundo respaldada por décadas de conocimiento humano, la segunda, con apenas cuatro horas de entrenamiento autónomo, la derrotó analizando solo 80.000 jugadas por segundo. "Esa es la magnitud a lo que nos estamos enfrentando", advirtió.

En manos de los atacantes, plataformas como WormGPT o FraudGPT eliminan los tiempos muertos de reconocimiento de vulnerabilidades y permiten ofensivas casi en tiempo real. Frente a eso, Gutiérrez recomienda la adopción de modelos de Machine Learning locales capaces de retroalimentar las defensas de manera inteligente.

Asimismo, alertó sobre dos fenómenos emergentes. El primero es el "Shadow AI", es decir, el uso no autorizado de herramientas de IA comerciales por parte de empleados para resumir minutas o transcribir audios confidenciales. "Hay un montón de fuga de información... Vos agarras, la vuelves texto con una IA y le haces un resumen. ¿Dónde está? En la nube de ChatGPT... ya está", señaló.

El segundo riesgo está vinculado a los modelos de lenguaje internos que las empresas entrenarán con sus propios datos históricos. "Una IA que desarrollen en tu empresa... a los cinco años se vuelve como el cerebro de tu empresa. Ese es un nuevo vector de ataque, porque quien te robe a ella tiene tu empresa en la palma de la mano".

Preparados para el mañana cuántico

Hacia el cierre de la conversación, introdujo la que promete ser la próxima revolución de la seguridad digital: los procesadores cuánticos. Hoy, la confidencialidad en internet descansa sobre algoritmos de cifrado tradicionales que a las supercomputadoras actuales les tomaría décadas romper. Sin embargo, un procesador cuántico podría hacerlo en segundos.

Ante los recientes avances de gigantes como Microsoft, que aceleran el desarrollo de chips cuánticos viables, Fortinet comenzó a trabajar anticipadamente en el tema. "Nosotros lo sabemos y lo estamos trabajando desde el 2018, porque no podemos ser una empresa en ciberseguridad que llegue un chip que nos reviente todo", explicó.

La compañía ya incorporó algoritmos de cifrado post-cuántico aprobados por el NIST en sus sistemas operativos más recientes. "Si empiezas a combinar procesadores cuánticos, inteligencia artificial y todo el tema, bueno, es un futuro incierto el que nos espera... pero nosotros ya estamos preparados", concluyó.

 

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