Entrevista
Elisa Failache, doctora en economía aplicada
“El endeudamiento es una cuestión multifactorial y abordar la problemática desde una sola arista será insuficiente”
Según lo entiende Elisa Failache, los altos niveles de endeudamiento en la población uruguaya no es un problema sistémico y “no trae problemas al agregado macro de la economía”, pero sí plantea una situación “bastante compleja” para las personas. En entrevista con CRÓNICAS, Failache subrayó que se trata de una cuestión multifactorial y que abordarla desde una sola arista “no sería suficiente. En ese sentido, destacó que se debería tomar en cuenta el por qué la gente se endeuda, la educación financiera y la responsabilidad en la oferta del crédito, y cómo se presenta la información.
Fecha de publicación: 05/06/2026
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Por:
Redacción

-¿Cuál es su diagnóstico de la situación actual del endeudamiento en el país?

-En términos de datos, un informe del Banco Central del Uruguay (BCU), en base a la Central de Riesgos del ente, muestra que hay aproximadamente 1.200.000 personas que tienen algún tipo de vínculo con el sistema de crédito. Esto no implica que sea un vínculo problemático ni mucho menos. De hecho, el tener una tarjeta de crédito aunque no sea utilizada, hace que esa persona tenga un vínculo con el mercado de crédito y que quede registrado en la Central de Riesgos, que es el lugar donde se registran todas las interacciones con el mercado formal de crédito. Esto arroja que la mayoría de la población tiene algún vínculo con el mercado de crédito formal registrado. Por su parte, el mercado informal no está registrado, pero incluso si nos quedamos con el formal, que tiene la restricción de que las entidades de mayor tamaño son las que declaran, buena parte de la población adulta en Uruguay tiene algún vínculo con el mercado crediticio. En cuanto al apartado de los problemas de pago, la proporción de aquellos que están registrados y que tienen problemas en su capacidad de pago, es bastante alta. De hecho, en 2023 había un poco más de 600.000 y ahora hay un aproximado de 700.000. Hay una parte importante de la población adulta que tiene problemas en su capacidad de pago con los créditos. Esto no se traduce en un riesgo para el sistema, porque mucha población tiene créditos más bien bajos y todos los datos disponibles son de consumo. No es un problema sistémico y tampoco trae problemas para el agregado macro de la economía, pero sí plantea para las personas una situación bastante compleja. En definitiva, en esta situación hay muchas cosas en juego. Hay una cuestión multifactorial y abordar la problemática desde una sola arista, será insuficiente.

-¿Qué aristas se deben tomar en cuenta?

-Por un lado, si se piensa en el problema en términos de sobreendeudamiento y que mucha gente no está pudiendo pagar, que es lo que está ocurriendo, lo primero que surge son los por qué de la gente se está endeudando, lo que nos serviría para entender qué es lo que se puede hacer. Lo que se ve en este punto es que los motivos principales son, sobre todo, para asumir gastos corrientes o llegar a fin de mes, que es uno de los motivos principales que la gente declara en las encuestas. También aparece como algo relevante el hecho de hacer frente a gastos imprevistos, como en salud o problemas de ingresos. Después está todo el otro tema vinculado a la educación financiera y cómo la gente hace el proceso de evaluación de un crédito, de si le sirve o no y si lo va a poder pagar, entre otros factores importantes a la hora de tomar esta decisión, donde hay un desafío considerable. Por otro lado, hay un costado importante en la responsabilidad que hay en la oferta del crédito, de la publicidad, las comisiones y el acceso al crédito sin hacer evaluaciones más profundas de a quien se le está otorgando ese crédito, lo que es una artista a considerar. Por último, están las tasas de interés, que en algunos créditos son bastante altos, donde se da una discusión y se pone en tela de juicio que, si se bajan las tasas, se pueda seguir operando en el mercado o no. Y la realidad es que, para un sector de la población, las tasas que están pagando son del 120%, que es un monto bastante alto.

-¿Cómo convive esto con los niveles salariales del país?

-Hay dos factores que se conjugan en este período de tiempo. Desde hace unas décadas, estamos en un momento en el que hay un acceso bastante universal al crédito. Tampoco es decir que el crédito es malo, porque el crédito puede ayudar para muchas cosas, pero antes muchas personas no accedían a él y ahora acceden, pero lo hacen en condiciones que después no son fáciles de poder pagar. Y allí, en términos de diseño, pienso y ejecución de los créditos, creo que el problema está en la salida en los casos de los ingresos bajos, que no puede ser que la salida sea a través del endeudamiento. No puede pasar que las personas cubran la falta de ingresos con endeudamiento, porque no hay forma de que eso se solucione. Hay una porción de la población que lo único que puede operar a su favor en este tema, es que los ingresos sean mejores.

-¿Cómo evalúa lo que fue el programa de reestructuración de deudas de la Asociación de Bancos Privados? ¿Considera que fue útil?

-Respecto a si fue útil o no, hay personas que están haciendo distintas evaluaciones y todavía no es posible realizar estimaciones. El plan logró saldar ciertas deudas, pero la parte en sí de reestructura implica que se renegociaron las condiciones de pago y, para evaluar si funcionó o no, hay que esperar a ver si se reestructuraron y si efectivamente pudieron pagar o no. En términos generales, considero que la iniciativa en sí está bien y siempre es bienvenido pensar en cómo hacer para que esas personas, mediante la reestructura, puedan llegar a pagar, pero hay que esperar para la evaluación final. Lo que también se mencionó en su momento es lo que concierne a la protección de datos y en donde quedaba esa información, sobre cuando una persona pasa a ser deudor incobrable, donde queda esa deuda y no hay mucha transparencia sobre quién es el acreedor de esa deuda. Muchas veces las instituciones bancarias venden esas deudas a estudios jurídicos y también se puede partir la deuda. Entonces, una persona puede haber contraído una deuda con un banco y, al año, terminar debiéndole a tres estudios jurídicos de los que ni siquiera tiene conocimiento. Y en esa parte nos parece que falta transparencia y regulación respecto a cómo se gestionan estos aspectos. Entiendo que se debe seguir trabajando sobre este tema.

-¿Cómo impacta en esta problemática el aspecto publicitario, pensando en la oferta de créditos pero también en las pautas que buscan concientizar?

-Hoy estamos expuestos a publicidad y a espacios donde se intenta vender cosas en todos lados, a nivel general y no solo en el crédito. Antes, la publicidad llegaba por la televisión, y hoy llega por el celular y las redes sociales. No soy experta en estos temas, pero si se revisa lo que plantea la literatura al respecto, existen varios estudios en distintos países, vinculados al mercado crediticio, que muestran que una mayor publicidad genera un mayor endeudamiento. Además, la forma en que se comunica tampoco es neutra respecto de las decisiones que los individuos terminan tomando. Hay formas de expresar la información en el contrato con la institución que puede hacer que las personas tomen decisiones que no son las mejores para ellos mismos. Si bien se supone que es una obligación poner las tasas efectivas anuales, hay algunos trabajos que muestran que a las personas no les resulta tan sencillo entender ese concepto y si se pusiera el monto total que implica el crédito, se reduciría la cantidad de personas que deciden tomar ese crédito. El cómo se informa importa, además del qué. Entonces, hay un rol en la información y la publicidad en pensar que habría personas que evaluarían mejor los créditos si se plantea así la oferta. Otro aspecto importante, que se estudió en otros países y que tiene un efecto importante, es el momento en el que se da la información. Por último, se debe tener en cuenta el factor de inmediatez, que cada vez hay más facilidades para contratar al instante el crédito y hay trabajos que muestran que las personas tienen sesgos distintos y evalúan de forma distinta cuando les dicen que pueden consumir esa oferta ya, cuando en realidad si hubiera tenido más tiempo para razonar y pensar, no la tomaría. También está el estudio de la Unidad de Defensa del Consumidor del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que analizó algunas tandas publicitarias vinculadas al mercado del crédito y evaluaron si esas tandas cumplen con distintas premisas que deberían cumplirse en términos de la oferta publicitaria. Y lo que demostró es que no hay mucho cumplimiento con lo que debería ser el formato de presentación de la información.

“No hay una situación de riesgo en este momento en la economía”

-¿Hay mediciones respecto de cómo impacta el alto nivel de endeudamiento de la población en el desempeño económico?

-No hay estudios que hayan analizado el impacto de esto y cómo puede evolucionar el impacto del consumo en términos de cómo se comporte el endeudamiento, pero no hay una situación de riesgo en este momento en la economía. Los análisis muestran que eso no estaría pasando, pero sí hay una tensión en términos de que hay muchas personas que no están pudiendo acceder al crédito y si pudiesen hacerlo, habría una cierta reactivación en términos del consumo y aumentaría una porción de la demanda. 



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Elisa Failache
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