Entrevista
EN LA CORTE
Munyo: “Las contradicciones en el equipo de gobierno están latentes y a la vista de los que toman decisiones de inversión”
Para crecer más, hay que invertir más, pero es algo que a Uruguay le cuesta “muchísimo”. Así lo analiza Ignacio Munyo, quien además observa que las contradicciones en el equipo de gobierno están “latentes” y “a la vista” de quienes toman decisiones de inversión. En entrevista con CRÓNICAS, el economista subrayó que Uruguay no aumenta su tasa de crecimiento potencial porque el Estado “ha crecido mucho” y destacó que, si la Ley de Competitividad impulsada por Oddone “sale bien” del Parlamento, puede ser la ley “más importante” del actual gobierno.
Fecha de publicación: 12/06/2026
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Ignacio Munyo, economista y director de Ceres
Por:
Mateo Castells

Menú: El entrevistado degustó en la cava de La Corte salmón salvaje de Alaska con ensalada, que acompañó de agua con gas. De postre optó por helado de crema y chocolate y un café.

-¿Qué diagnóstico hace de la situación actual de la economía?

-La situación muestra una economía que está creciendo muy poco. Todavía no conocemos los datos del primer trimestre, pero la temporada turística fue peor de lo esperado, porque generó menos ingresos que la temporada anterior, lo que pone un primer escalón que no es gran cosa. Después, hacia adelante hay un contexto internacional que condiciona a Uruguay, que no es negativo de forma contundente, pero que afecta directamente con la suba del petróleo, pero también afecta positivamente el precio de la carne, que hace competitivo a todo un sector productivo, que en otras condiciones no lo sería. Entonces, el contexto externo no es excusa. No es que tengamos una tormenta perfecta y negativa. Hay algunos factores malos, otros buenos y otros que hay que mirar con mucha atención, como la tasa de interés internacional, una variable que se esperaba que bajara este año, con anuncios de la Fed de hasta tres bajas durante el 2026, y no se ha dado ninguno, hasta con probabilidades de una suba. Eso a nosotros nos pega, porque si sube la tasa de interés internacional, se encarece el costo del financiamiento del Estado, y al mismo tiempo se hace más difícil concretar inversiones que lleguen al país. Cualquier inversión hoy tiene un costo de oportunidad más alto de lo que se pensaba, lo que invita a esperar antes de tomar la decisión y a tener en cuenta que, si el retorno financiero libre de riesgo sigue alto, ¿para qué jugársela a hacer una inversión productiva en un país en un contexto de incertidumbre, más aún en un contexto de incertidumbre interna, con contradicciones permanentes en el equipo de gobierno? Las contradicciones en el equipo de gobierno están latentes y a la vista en los que toman decisiones de inversión, lo que condiciona la situación. Por lo tanto, hacia adelante no se ve nada grande, lo que está en carpeta importante no va a tener efectos en 2026, y desde nuestro punto de vista es difícil ver un crecimiento en este año superior al 1%.

-¿Dónde identifica que están las trabas al crecimiento de la economía en el mediano plazo?

-El país, para realmente tener potencial y un motor fuerte, porque la historia muestra que Uruguay crece cuando el viento sopla a favor, debe generar condiciones para que haya más inversión. A principios de este gobierno se hablaba de elevar la tasa de inversión del Producto Interno Bruto (PIB) de 16% al 20%. Y estamos muy lejos de eso y los últimos datos muestran que se mantiene en el 16%. Para crecer más hay que invertir más, y a Uruguay le cuesta muchísimo invertir más, básicamente porque la rentabilidad de esa inversión es baja. Entonces, la forma de aumentar el crecimiento, es reduciendo los costos para producir en Uruguay, dando mayores incentivos a la inversión y mejorando los incentivos fiscales.

-En este punto existe la tensión de que muchas inversiones extranjeras que se radican en el país, lo hacen bajo regímenes especiales y exoneradas de tributos. Y si no se les da esas facilidades, muchas veces no vienen.

-La inversión no se vuelca en impuestos, se vuelca a través del trabajo o de impuestos que pagan esos propios trabajadores. Que la inversión esté exonerada no quiere decir que no esté volcando nada. Se necesita exonerar a las inversiones para que después la economía empiece a moverse y que ese movimiento económico genere recaudación y actividad. En todos los rubros es importante esto. Hay algunos que tienen mayor encadenamiento productivo y ese impacto multiplicador es más grande, hay otros que tienen menos, pero la economía funciona. Lo que pasa es que acá muchas veces no creemos en los efectos indirectos y se miran solo los directos. Y si miramos solo los directos, está mal hacer la cuenta así. Es difícil medir los encadenamientos, pero hay que confiar porque es algo que pasa, por más que sean difíciles de medir. Entonces, creo que es clave, por ese lado, generar mayores incentivos a la inversión, lo que implica reducciones de costos que están asociados con el tamaño del Estado. La principal razón por la que Uruguay no aumenta su tasa de crecimiento potencial es porque ha crecido mucho el Estado, tanto en tamaño como en injerencia. La carga fiscal ha aumentado muchísimo en las últimas dos décadas y, en términos reales, el gasto del Estado por persona en Uruguay más que se duplicó. La regulación ha aumentado a razón de 4.000 normas promedio por año. Entonces, tenemos un Estado que ha crecido mucho y que, al mismo tiempo, tiene tentáculos por cada vez más lugares. Y este es el principal factor de que Uruguay no aumente su crecimiento potencial.

-Usted hace referencia a un tema sobre el que parece haber consenso, tanto en políticos como en especialistas. Sin embargo, nunca se termina de abordar del todo. ¿Qué lo frena?

-Porque hay que tomar decisiones difíciles, que automáticamente son dolorosas porque se afectan intereses creados y los beneficios de esas decisiones van a venir con el paso del tiempo. Entonces, es bravo tomar esas decisiones, pero como esto es progresivo y acumulativo, y cada vez empeora más, va a haber un momento en que se va a tener que tomar esa decisión. Creo que es importante ir concientizando a la ciudadanía de que ahí está el problema y que, en la medida de que haya más conciencia, y se hable del tema, será más fácil para el próximo gobierno, sea quien sea, tomar esta decisión, que creo es inevitable. Ya no se va a poder decir, como se dijo en este gobierno, que no está en el mandato de un gobierno de izquierda bajar el gasto porque será inviable tener ese nivel de gasto, sea la derecha, la izquierda, el centro o para cualquiera.

-Oddone impulsó una agenda de reformas durante 2025 y esta semana el Ministerio de Economía presentó un proyecto de ley de competitividad y reducción del costo de vida. ¿Cree que apunta en este sentido que usted menciona?

-Tiene una excelente intención, que comparto plenamente. No solo la comparto, sino que desde Ceres hemos trabajado para que esta ley sea lo mejor posible. Esta es una iniciativa liderada por el propio Oddone y es consistente, lo que tenemos que ver, durante los próximos meses, es si el Parlamento la sostiene, la mejora o la empeora. Acá se va a poner a prueba el funcionamiento del sistema político ante una ley que es muy importante y que, si se hace bien, puede ser la ley más importante de este gobierno.

-¿Qué se juega el gobierno en la Rendición de Cuentas?

-Se juega mucho. La rendición de cuentas es la continuidad y actualización de la discusión presupuestal. De un presupuesto que hemos criticado duramente porque, como dijimos en su momento, toma como punto de partida un gasto muy elevado y agrega durante el quinquenio un 10% más de aumento del gasto en términos reales, sin haber revisado partidas anteriores, lo que Uruguay no puede hacer. No puede aumentar sin revisar. La información que tengo hasta el momento es que no se va a alterar lo establecido en el presupuesto y habrá aumentos de gasto como estaban establecidos. Por lo tanto, no hay reducción del gasto, sino que sigue subiendo.

-¿Y cómo se inserta en este contexto lo que se incluye en el Diálogo Social al respecto de las AFAP?

-Acá está el Diálogo Social que se trabajó intensa y profesionalmente, que realizó una propuesta al Poder Ejecutivo para incluir parte de esos resultados en la Rendición de Cuentas. Hay muchos aspectos importantes que se analizan en los resultados del Diálogo Social. Algunos tienen que ver con aumentos significativos de gastos para poder lograr objetivos, principalmente con lo que tiene que ver con infancia, sistema de cuidados y adultos mayores, además del futuro del trabajo y la dinámica laboral que implica las transferencias asociadas a ello. Son todos temas muy importantes y con discusiones sumamente complejas, que está bien que se den en la Rendición de Cuentas. Pero lo que es claro es que el gasto no puede crecer más y que ya superó el límite tolerable. Ahora, en el diálogo social también se mete el cambio del régimen del mercado, en función a las AFAP, que es lo más complejo que contiene. La propuesta dice que las personas van a dejar de elegir en qué AFAP van a colocar sus ahorros obligatorios jubilatorios y es el Estado quien tomará esa decisión, mientras las AFAP seguirán invirtiendo plata, bajo la esperanza de que eso ahorra costo y se vuelve más eficiente. No se confiscaría el ahorro de las personas, pero sí habría una estatización de la gestión de una parte del trabajo que hoy hacen las AFAP. Creo que acá hay un error profundo, porque se mete mano en un régimen que hace 30 años funciona y que ha sido muy importante para que Uruguay logre grado inversor, tanto en el 97 como en 2012 y 2023. Son 30 años de acumulación de ahorro individual. Este cambio sería un cambio de reglas de juego, ya no es lo mismo y es otra cosa, por más que no se eliminen las AFAP y el ahorro individual.

“El principal culpable de que no se pueda avanzar con la reducción de la jornada laboral es el Estado”

-La reducción de la jornada laboral se coló nuevamente en la discusión pública. ¿Qué aspectos hay que tener en cuenta en este apartado?

-El principal culpable de que no se pueda avanzar con una propuesta de mejorar los ingresos de los trabajadores, en base a mantener los salarios en una reducción de jornada, es el Estado, que con sus ineficiencias y su tamaño le agrega un sobre costo al sector productivo que hace inviable que se pueda avanzar en esta propuesta. Con quién debería enojarse el PIT-CNT es con el propio Estado que, con la carga impositiva y regulatoria, tanto en energía como en combustible, va mordiendo toda la rentabilidad. Es claro que la propuesta en sí misma tiene dos patas. Hay una que yo comparto, que es acumular a lo largo de la semana y no a lo largo de cada día, y es algo que está bueno, pero en el contexto actual de Uruguay no se sostiene.

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