La economía uruguaya creció 0,9% en el primer trimestre de 2026, consolidando una senda de expansión, aunque a un ritmo moderado.
El contexto internacional no es el más favorable. El FMI proyecta un crecimiento mundial de 3,1% para 2026, menor a lo registrado en años anteriores y muy por debajo de los promedios previos a la pandemia, en un escenario marcado por tensiones geopolíticas y comerciales cuya evolución es aún incierta. En la región, los socios más relevantes de Uruguay también transitan momentos complejos. Para Brasil se estima que el crecimiento se reducirá al 2,2% en 2026, mientras que Argentina mantiene su proceso de estabilización, pero con una recuperación aún heterogénea.
Uruguay no es ajeno a ese escenario. Los shocks externos pueden golpear varios sectores a la vez, y sostener el crecimiento en ese contexto es el principal desafío del año.
Los datos
El informe de Cuentas Nacionales del BCU del período enero-marzo de 2026 desglosa ese resultado, los sectores que más empujaron fueron transporte y almacenamiento, información y comunicaciones, comercio, alojamiento y servicios financieros. En sentido contrario, cayeron el agro, la pesca, la minería y la construcción.
El 0,9% representa una aceleración respecto al trimestre anterior, cuando la economía había crecido apenas 0,1% en la comparación interanual.
En términos desestacionalizados —eliminando el efecto de las variaciones propias de cada época del año— la economía avanzó 0,8% frente al cuarto trimestre de 2025.
Producto Interno Bruto de Uruguay, variación trimestral interanual

Fuente: elaboración propia en base a datos del BCU.
El desempeño por sectores
Entre los sectores con desempeño positivo, la industria manufacturera creció 1,3%, impulsada por la producción de jarabes y concentrados, productos de panadería e industrias químicas, aunque con incidencias negativas de la refinación de petróleo y la industria frigorífica. El comercio, alojamiento y suministro de comidas y bebidas aumentó 1,4%, y el transporte, almacenamiento, información y comunicaciones avanzó 2,2%, favorecido por los servicios tecnológicos y las telecomunicaciones, estos últimos impulsados en buena medida por la demanda externa. Los servicios financieros lideraron la expansión con un crecimiento de 3,1%.
En el otro extremo, el sector agropecuario cayó 3,7%, explicado principalmente por la menor producción de arroz y soja y una reducción de la actividad pecuaria, parcialmente compensadas por el mejor desempeño forestal. La construcción retrocedió 3,4%, afectada por una menor inversión en proyectos de vialidad, obras portuarias y líneas de comunicación, y un menor dinamismo en la edificación.
Desde la demanda
Por el lado del gasto, los hogares y el sector público expandieron su consumo un 2,9% cada uno. Sin embargo, la inversión retrocedió 6,4%, arrastrada por una menor formación de capital fijo y una reducción en los inventarios. En el comercio exterior, las exportaciones crecieron 2,3% en volumen, pero las importaciones lo hicieron a más del doble (4,7%), lo que redujo la contribución del sector externo al crecimiento.
Perspectivas
La Encuesta de Expectativas del BCU refleja un optimismo moderado, aunque las proyecciones han bajado en los últimos meses. La mediana de los analistas estima un crecimiento del PIB de 1,3% para 2026 y de 1,6% para 2027 —señal de que la expansión continuará, pero sin acelerarse—.
Evolución de las expectativas para el PIB

Fuente: elaboración propia en base a datos del BCU.
En ese marco, el BCU tomó medidas concretas para impulsar el crédito y el ahorro en moneda nacional. El directorio resolvió reducir gradualmente las alícuotas de encaje para obligaciones en pesos y en unidades indexadas, que convergerán a 12% en setiembre de 2026. A su vez, ajustó la remuneración de los encajes en moneda extranjera para hacer relativamente más atractiva la operativa en pesos.
El objetivo es que el sistema financiero tenga más incentivos para canalizar el ahorro de los uruguayos hacia el crédito interno —vivienda, empresas, empleo— en lugar de que esos recursos se inviertan en el exterior o queden expuestos a la volatilidad cambiaria. Las medidas se enmarcan en una serie de decisiones que el BCU viene adoptando desde diciembre de 2025 en coordinación con el sistema bancario.
(*) Economista, integrante del departamento de Consultoría de CARLE & ANDRIOLI, firma miembro independiente de GGI Global Alliance.