“El desafío es acelerar el crecimiento”. El banco BBVA presentó su último informe Situación Uruguay, donde analizó la coyuntura internacional y regional, para luego adentrarse en las particularidades de la economía uruguaya. En la presentación, se destacó que el país “mantiene sólidos fundamentos macroeconómicos, inflación controlada y acceso favorable al financiamiento, pero enfrenta el reto de impulsar la inversión para elevar la productividad y encender nuevos motores de crecimiento”.
En un contexto global con elevada incertidumbre geopolítica, volatilidad en los mercados energéticos y desaceleración gradual del crecimiento global, se valora que Uruguay presenta una posición relativa favorable, reflejada en bajos niveles de riesgo soberano y un acceso fluido a los mercados financieros globales.
No obstante, el principal desafío no se encuentra en la estabilidad macroeconómica, sino en la capacidad del país para elevar el crecimiento potencial. Se recuerda que, en las últimas dos décadas, el país se benefició de un entorno internacional favorable, altos precios de materias primas y una importante llegada de inversión extranjera. Si bien estos factores continúan representando fortalezas, ya no aportan el dinamismo necesario para impulsar el crecimiento tendencial a una tasa más elevada. Como resultado, el país enfrenta actualmente lo que se conoce como la trampa del ingreso medio, esto es, restricciones estructurales vinculadas a la baja productividad y niveles de inversión insuficientes para sostener una expansión mayor.
El BBVA proyecta que la economía local crecerá 1,3% en 2026 y 1,8% en 2027. Si bien se trata de tasas que siguen siendo positivas, se advierte que “son moderadas y por debajo del crecimiento potencial de 2,1%”.
La actividad seguirá apoyándose principalmente en el consumo privado y las exportaciones, mientras que la recuperación de la inversión avanzará de forma gradual. Los indicadores recientes muestran cierta mejora en la industria, las exportaciones y la demanda interna, lo que reduce el riesgo de una desaceleración más pronunciada, aunque todavía no se identifican nuevos motores capaces de modificar significativamente al alza la trayectoria de crecimiento de largo plazo.
Inversión y cuentas públicas
El informe de BBVA subraya que la inversión es “un desafío estructural principal de Uruguay”. Pese a la estabilidad institucional y financiera, diversos factores siguen limitando el desarrollo de nuevos proyectos además de la baja productividad, como el reducido tamaño del mercado interno, los costos operativos elevados y una inserción internacional aún limitada. En este contexto, varias iniciativas vinculadas a la transición energética, en particular los proyectos de hidrógeno verde, son las principales oportunidades para impulsar la inversión, aunque su desarrollo enfrenta retrasos asociados a desafíos tecnológicos, de costos y de escala comercial. En el frente externo, Uruguay mantiene una posición sólida. Las exportaciones de bienes siguen concentradas en productos agroindustriales y algunos mercados específicos, pero hay una creciente relevancia de las exportaciones de servicios, especialmente las asociadas a actividades empresariales, tecnológicas y profesionales. Esta diversificación ha contribuido a fortalecer la generación de divisas y a reducir parcialmente la dependencia de los ciclos tradicionales de commodities.
En materia fiscal, el desafío es avanzar en la consolidación sostenible de las cuentas públicas en un contexto de crecimiento más moderado al esperado en el presupuesto y elevada rigidez de los gastos. BBVA espera un déficit de 4,7% del PIB este año y 4,6% en 2027, suponiendo una estrategia de contención gradual del gasto y en una administración muy eficiente de los recursos públicos, más que en incrementos de ingresos o recortes abruptos.
“La reciente modificación de la regla fiscal incorpora un ancla explícita sobre la trayectoria de la deuda pública, fortaleciendo el marco de sostenibilidad de mediano plazo y otorgando mayor flexibilidad para la gestión del ciclo económico”, señala el informe.
Riesgos y perspectivas
En el balance de riesgos destacan los asociados al contexto global. La persistencia de tensiones geopolíticas en Medio Oriente podría generar nuevas presiones sobre los precios del petróleo y los costos logísticos globales, afectando tanto la inflación como la actividad.
El otro foco de riesgo a monitorear, por sus elevadas probabilidades de materializarse, es un episodio climático severo asociado al fenómeno de El Niño que tendría impacto negativo sobre sectores relevantes para la economía uruguaya, especialmente el agro, la logística y la cadena comercial asociada.