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El último “Examen de Políticas Comerciales” de la OMC con relación a Uruguay: aprobado con sobresaliente
El “Examen” es un mecanismo permanente de la Organización Mundial del Comercio (OMC) creado por el Anexo 3 del “Acuerdo de Marrakech de 1994”, que estableció la OMC, que fuera oportunamente internalizado por nuestro país en diciembre de 1994, a través de la Ley Nº 16.671, y que –por consiguiente– tiene carácter vinculante y obligatorio para todos los miembros de la organización.
Fecha de publicación: 26/06/2026
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Por:
Pablo Labandera

El “Examen de las Políticas Comerciales” (Trade Policy Review Mechanism - TPRM) (El “Examen”)

El “Examen” es un mecanismo permanente de la Organización Mundial del Comercio (OMC) creado por el Anexo 3 del “Acuerdo de Marrakech de 1994”, que estableció la OMC, que fuera oportunamente internalizado por nuestro país en diciembre de 1994, a través de la Ley Nº 16.671, y que –por consiguiente– tiene carácter vinculante y obligatorio para todos los miembros de la organización.

Su finalidad no es sancionar a los Estados ni resolver controversias. Por el contrario, su objetivo principal es incrementar la transparencia y acentuar la previsibilidad del comercio internacional, habilitando a que los demás miembros de la OMC conozcan las políticas comerciales de los otros miembros, y de esa manera puedan evaluar adecuadamente la coherencia entre las políticas nacionales y las normas de carácter multilateral.

Podría afirmarse que en realidad opera como una especie de “auditoría internacional entre pares” del sistema comercial de cada miembro. La lógica que inspira este “Examen” es fácilmente aprehensible: cuanto más transparentes sean las políticas comerciales, menor será la incertidumbre para los operadores económicos y para los demás Estados miembros.

Ahora bien, ¿cómo funciona?: cada “Examen” se basa en dos documentos: uno de ellos, el “Informe de la Secretaría de la OMC”, elaborado por funcionarios de la OMC, que posee carácter –sustancialmente– técnico e independiente; y otro, el “Informe del Gobierno”, que constituye la postura oficial del Estado examinado.

A su vez, los demás miembros de la OMC pueden formular preguntas, que son respondidas por el Estado examinado, y finalmente la culminación del procedimiento referido se materializa en una reunión formal de consideración y análisis ante el “Órgano de Examen de las Políticas Comerciales” de la OMC.

La arquitectura del mecanismo implantado contempla un sistema escalonado de revisiones, sustentado en la clasificación de los miembros en tres categorías establecida por el Anexo 3 ya referido, de la cual depende la cadencia temporal de los “Exámenes” correspondientes, tal como se observa en la tabla 1.

Tabla 1

Categoría

Frecuencia

Principales actores comerciales mundiales

cada tres años

Miembros con participación intermedia

cada cinco años

Resto de los miembros

cada siete años

 

Nuestro país se encuentra dentro de la categoría de “países examinados aproximadamente cada siete años”, ya que posee una economía pequeña, representa una porción reducida del comercio mundial, y por ello, tampoco integra el grupo de los grandes actores sistémicos. Sin embargo, para su tamaño, sí resulta destacable que posee un grado de apertura comercial muy elevado.

¿Cuál fue el resultado para Uruguay?

Formalmente, el “Examen” no concluye con una aprobación o una reprobación, esto es, no existe una calificación, no hay notas ni se imponen sanciones. Lo que existe es una evaluación técnica.

La interpretación sistemática y contextualizada de los documentos producidos en el marco del procedimiento desplegado, permite sostener, sin mayores reservas, que el resultado del “Examen” fue significativamente favorable para Uruguay, reflejando una valoración positiva de sus políticas comerciales, de la calidad de sus instituciones y de su grado de cumplimiento de los compromisos asumidos en el ámbito multilateral.

Asimismo, el “Examen” es muy explícito al afirmar que para Uruguay la inserción internacional es una condición estructural de desarrollo.

Esto tiene consecuencias importantes. No se trata simplemente de exportar más. En este escenario, el comercio exterior aparece asociado a: crecimiento económico, productividad, empleo, inversión extranjera e innovación.

 

Aspectos positivamente valorados

Los aspectos que fueron especialmente valorados, en un sentido positivo, han sido cinco. Veamos:

● La estabilidad institucional. En tal sentido, la OMC ha destacado en el “Examen” tres grandes aspectos: la fortaleza institucional del país, la previsibilidad normativa y la estabilidad macroeconómica.

● El compromiso existente con el sistema multilateral. Desde esta perspectiva, Uruguay aparece como un firme defensor tanto de la OMC, como del “sistema basado en reglas”, y de la restauración –formalizada por la OMC– del mecanismo de solución de diferencias.

● La implementación de instrumentos y procesos que intentan consolidar la facilitación del comercio a nivel nacional y en sus relaciones comerciales internacionales. A tales efectos, se apreciaron especialmente los esfuerzos tendientes a desarrollar en nuestro país, una considerable digitalización, una mayor simplificación administrativa, la eliminación progresiva del papel y finalmente, la modernización normativa y operativa a nivel aduanero.

● La apertura económica alcanzada. En lo que refiere al presente aspecto, la OMC basa su conclusión en tres ítems, complementarios entre sí: el incremento sostenido de las exportaciones, el paralelo aumento de las importaciones y el consiguiente desarrollo de la apertura comercial del país.

● La atracción de inversiones. Y ello porque Uruguay –como se afirma en el “Examen”– sigue siendo percibido como uno de los destinos más previsibles de América Latina.

¿Cuáles fueron las observaciones o puntos de atención?

Las mismas, que no fueron numerosas ni especialmente relevantes, se concentraron más como desafíos futuros que como reproches o cuestionamientos.

Así, no son críticas severas, pero sí aparecen algunos aspectos que la OMC identifica como desafíos futuros. Ellas son:

● La existencia de notificaciones pendientes, ya que nuestro país tenía algunas notificaciones atrasadas en materia agrícola.

● La dependencia agroexportadora. Se ha mencionado como un reto a enfrentar, la actual estructura exportadora de nuestro país, que sigue siendo muy concentrada en cuatro rubros principales, a saber: la carne, la celulosa, la soja y los lácteos.

● De la mano con lo antedicho, el otro gran reto futuro que detecta el “Examen”, es la necesidad de mayor diversificación. A cuyos efectos, la OMC ha destacado favorablemente, los esfuerzos realizados por nuestras últimas administraciones para lograr una diversificación tanto a nivel de mercados como de productos y, en especial, de servicios.

 

La conclusión más importante del “Examen de Políticas Comerciales de Uruguay – 2026”

Las implicancias del presente “Examen” exceden con creces la mera cuantificación de los flujos comerciales o el incremento de las exportaciones.

En la concepción contemporánea de la política comercial promovida por la OMC, el comercio internacional constituye un instrumento al servicio del desarrollo económico, en tanto contribuye al fortalecimiento de la productividad, la competitividad, la innovación, la atracción de inversión extranjera directa y la creación de empleo.

En consecuencia, el análisis conjunto, integral y sistemático del “Informe elaborado por la Secretaría” y del “Informe presentado por el Gobierno de Uruguay”, autoriza a concluir que la evaluación institucional del desempeño de la política comercial uruguaya resulta, en términos generales, manifiestamente favorable.

Es por ello que, si hubiera que resumir en una sola frase la imagen que surge del “Examen 2026”, se podría decir lo siguiente: la OMC presenta a Uruguay como una economía pequeña, abierta y altamente integrada al comercio internacional, cuya principal ventaja comparativa ya no radica solamente en sus recursos naturales, sino en su calidad institucional, la seguridad jurídica que existe, la facilitación del comercio por la cual se trabaja día a día, de consuno entre sector público y privado, y la consiguiente previsibilidad regulatoria que lo dicho apareja.

Y en lo que a la Aduana uruguaya refiere, en especial, puede afirmarse que el mensaje resulta aún más claro, a saber: la Aduana uruguaya está evolucionando desde un modelo centrado en el control documental hacia un modelo basado en gestión de riesgos, digitalización, control a posteriori y facilitación del comercio, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de Aduanas y del “Acuerdo sobre Facilitación del Comercio” de la OMC.

Ese es, probablemente, el principal resultado político e institucional que emerge del sexto “Examen de las Políticas Comerciales de Uruguay de 2026”.

El futuro dirá.

 

(*) Especialista en derecho aduanero y comercio internacional. Correo: pablo@labandera.com.uy.

Buenos Aires 484, CP 11000, Montevideo, Uruguay
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