Al analizar el escenario global, se advirtió que el mundo atraviesa un contexto complejo, caracterizado por niveles de incertidumbre históricamente elevados. Persisten tensiones geopolíticas relevantes, en particular la guerra comercial impulsada por EEUU y su política arancelaria, y por el conflicto en Medio Oriente, que continúan afectando los mercados globales, los precios de materias primas y las expectativas inflacionarias. Estas condiciones configuran un escenario global adverso, con menor dinamismo del crecimiento, mayores presiones inflacionarias y condiciones financieras más restrictivas, lo que repercute negativamente tanto en la inversión como en el consumo a nivel mundial.
A nivel de commodities, se observa un comportamiento mixto en aquellos precios relevantes para Uruguay: la soja enfrenta presiones a la baja por sobreoferta global, mientras que la carne vacuna se mantiene firme y la celulosa muestra recuperación. Por su parte, el petróleo presenta alta volatilidad asociada a los shocks geopolíticos.
En el plano regional, Brasil y Argentina atraviesan procesos de recuperación moderada, aunque con persistentes fuentes de incertidumbre.
Actividad local
En Uruguay, la actividad económica muestra un crecimiento bajo pero positivo. El PIB aumentó 0,9% interanual en el primer trimestre, evidenciando una leve recuperación respecto a períodos anteriores, aunque dentro de un escenario de expansión moderada. El crecimiento está impulsado principalmente por el sector servicios -como finanzas, transporte y comercio-, mientras que el agro y la construcción presentaron incidencias negativas. Las proyecciones apuntan a un crecimiento anual modesto en torno a 1,2% para 2026.
La demanda privada presenta señales mixtas, con algunos indicadores mostrando recuperación incipiente. La inflación se mantiene relativamente controlada dentro del rango meta, mientras que el salario real crece moderadamente. Asimismo, la recaudación del IVA evidencia una recuperación tras caídas previas, lo que sugiere cierta mejora en el consumo. Sin embargo, la confianza del consumidor permanece en niveles de moderado pesimismo, reflejando cautela de los hogares. El mercado laboral muestra estabilidad, aunque con signos de estancamiento en el crecimiento del empleo, lo que limita una expansión más vigorosa del consumo.
Las perspectivas hacia adelante muestran cautela: si bien existen ciertos indicios de recuperación, los indicadores del sector privado y las expectativas empresariales sugieren una continuación del bajo dinamismo, con riesgos a la baja. La Ccsuy prevé que el consumo privado mantenga una trayectoria de crecimiento débil, condicionado por factores como la confianza del consumidor, el nivel de empleo y el contexto económico global.
Comercio y servicios
En cuanto al sector comercio y servicios, en el primer trimestre se observó un deterioro generalizado, con una caída interanual de 1,1%, siendo la primera contracción desde finales de 2023. Tanto el comercio como los servicios contribuyeron a este resultado negativo, con una amplia mayoría de rubros experimentando descensos en sus ventas. Aproximadamente siete de cada 10 empresas reportaron caídas o estancamiento, lo que evidencia la debilidad del sector.
A nivel sectorial, se destacan caídas significativas en rubros como electrodomésticos, restaurantes, hoteles y minimercados, mientras que algunos segmentos como vehículos, informática e indumentaria muestran desempeños relativamente mejores o crecimiento moderado. Asimismo, el turismo receptivo experimentó una contracción relevante en visitantes y gasto, afectando particularmente a actividades vinculadas al sector servicios.