El ejecutivo, que nació en Montevideo el 7 de noviembre de 1977, hoy se desempeña como jefe de Marketing de Beauty & Personal Care de Unilever Uruguay, una posición a la que llegó luego de una extensa trayectoria profesional. Sin embargo, cuando era niño, sus sueños estaban bastante lejos de los mercados y las estrategias comerciales. ¡Sentía fascinación por los aviones! Recuerda que cada vez que pasaba por el aeropuerto quedaba impactado por aquellas enormes máquinas capaces de elevarse con potencia y precisión. Soñaba con convertirse en piloto y ser protagonista de los momentos que más admiraba: el despegue y el aterrizaje, instancias en las que, según describe, se combinan la destreza, la velocidad, la potencia y la suavidad necesarias para comandar una aeronave.
Su primer acercamiento al mundo laboral llegó a comienzos de los años 2000, cuando ingresó a Telefónica Data, una empresa perteneciente al grupo Telefónica de España. Su tarea inicial consistió en realizar una investigación del mercado local para construir un mapa de la competencia, una experiencia que recuerda con claridad y que le permitió comprender el valor de la información para la toma de decisiones estratégicas.
Dos décadas más tarde, una publicación en LinkedIn marcaría un nuevo punto de inflexión en su carrera. Fue en 2020, en plena pandemia, cuando vio un aviso para ocupar el cargo de Head of Marketing BPC en Unilever. La propuesta despertó inmediatamente su interés. Si bien en ese momento no tenía del todo claro qué significaba la sigla BPC, al descubrir que se trataba de Beauty & Personal Care y que involucraba algunas de las marcas más reconocidas del mundo, sintió que estaba frente a una oportunidad que no podía dejar pasar.
Su ingreso a la compañía ocurrió en octubre de ese año y el comienzo fue inédito, porque comenzó a trabajar de manera completamente virtual. Fue una experiencia diferente, marcada por las restricciones sanitarias, que limitó durante varios meses el contacto presencial con colegas y equipos de trabajo. Aun así, desde el inicio percibió algo que hoy destaca como uno de los grandes atributos de la organización: una fuerte cultura centrada en las personas.
Para Nicolás, una de las características más valiosas de Unilever es la capacidad de equilibrar la exigencia propia del negocio con el cuidado humano. Habla de escuchar, comprender, construir en conjunto y promover el desarrollo de las personas sin perder de vista la búsqueda de la excelencia. También destaca la posibilidad de trabajar con marcas que forman parte de la vida cotidiana de millones de consumidores, construyendo vínculos y emociones a través de experiencias significativas.
Desde su rol, entiende que el marketing atraviesa una etapa de profunda transformación. Los cambios en los hábitos de consumo y en las formas de comunicación obligan a las marcas a participar de conversaciones culturalmente relevantes y a conectar con las personas de manera auténtica. En ese contexto, considera que el desafío pasa por generar relaciones genuinas, ofrecer productos que resuelvan necesidades reales y mantener una actitud dinámica capaz de adaptarse a un entorno en constante evolución.
A lo largo de su carrera, una de las enseñanzas más importantes que ha incorporado es la importancia de rodearse de personas valiosas, tanto por sus capacidades profesionales como por sus cualidades humanas. Una convicción que, de algún modo, también refleja las enseñanzas que recibió de sus padres y que considera fundamentales para la vida: la dedicación, la honestidad y la perseverancia.
Fuera del trabajo, encuentra su equilibrio en la familia, los amigos, el deporte, la cocina y las buenas series o películas. Comparte su vida con su esposa Federica y sus hijas, Oli y Tini, a quienes menciona con orgullo y afecto. También reserva un lugar especial para sus pasiones: el fútbol y Peñarol, dos fuentes inagotables de emociones.
Amante del rock uruguayo, argentino, inglés y estadounidense, elige “La sombra del viento” como su novela preferida por su combinación de suspenso, amor y fantasía.
A la hora de mirar el futuro, el entrevistado prefiere concentrarse en el presente antes que proyectarse demasiado hacia adelante. Quizás por eso, cuando se le pregunta cómo se imagina dentro de diez años, responde con sencillez que no suele hacerlo. Lo que sí tiene claro son las frases que lo acompañan cada día: “la actitud mata al talento” y “los últimos serán los primeros”.