Entrevista
EN HYATT CENTRIC
Bonilla: “No cierran los números de lo que se dice que se va a gastar en pobreza infantil y el impacto que se espera, de reducirla en un 25%”
La unificación de las asignaciones a infancia y adolescencia, planteada por el gobierno en la Rendición de Cuentas, para Bonilla es “compartible”, pero considera que “no cierran” los números entre lo que el Ejecutivo dice que va a gastar en pobreza infantil y el impacto que espera obtener, de reducirla en un 25%. En entrevista con CRÓNICAS, el economista destacó que es una “medida de cajón” plantear la reducción de empleados públicos y subrayó que la idea de quitar gradualmente el subsidio que existe para la compra de autos eléctricos parece “razonable”.
Fecha de publicación: 03/07/2026
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Hernán Bonilla, economista y presidente del Centro de Estudios para el Desarrollo
Por:
Mateo Castells

Menú: El entrevistado degustó en el restaurante Plantado, ubicado en la planta baja del Hyatt Centric, corvina rubia con puré de calabaza, acompañado de agua con gas. Para la sobremesa, optó por un café.

-El Ejecutivo presentó esta semana la Rendición de Cuentas en el Parlamento, con un incremento presupuestal de US$ 31 millones sobre lo establecido en 2025 y reasignaciones del gasto por un total de US$ 46 millones. ¿Qué señal entiende que está dando el gobierno, cuando en la previa se había anunciado una rendición de gasto cero?

-Hay varias puntas en el tema. La primera es que esta Rendición de Cuentas debería haber sido con reducción de gasto, y no con aumento. La razón es clara y el gobierno le erró por un margen importante en las proyecciones de crecimiento que presentó en el presupuesto tanto para 2025 como para 2026, y esa diferencia en el crecimiento también es una diferencia de ingresos para el Estado. Y según lo que ha anunciado públicamente el ministro, se reducirán las proyecciones de crecimiento, pero no se modificarán los objetivos fiscales. Eso, sin medidas fiscales, no se entiende cómo es posible. Bajan las proyecciones de crecimiento pero no cambian las metas fiscales, y eso no resulta consistente. Si a eso le agregamos que habían anunciado una rendición de gasto cero, con redistribución pero sin aumento, y finalmente tuvieron que anunciar un aumento del gasto, creo que vamos a una situación fiscal que va a tender a deteriorarse.

-¿El CED tiene mediciones al respecto?

-En la diferencia de crecimiento, entre 2025, 2026 y hacia adelante, hay una diferencia de unos US$ 500 millones de recaudación. Eso es una diferencia importante, y si a eso se le agrega la particularidad que tuvo este presupuesto, muy distinto a los anteriores, que plantea que la corrección fiscal se dará en los últimos años y no en los primeros, es complejo. Este gobierno plantea que la corrección fiscal será en los últimos años, cuando históricamente se ha demostrado que es muy difícil, hacia el año electoral, hacer una corrección fiscal. Y creo que la situación fiscal es más compleja de lo que se reconoce, esencialmente por un error de estrategia y de proyecciones, que parte del propio presupuesto.

-Otra novedad que trajo el documento presentado es el recorte de gastos, principalmente en Cancillería con la no cobertura de vacantes durante tres años y recortes en misiones oficiales y gastos de protocolo. ¿Es positiva esta reducción o usted esperaba mayor disposición a reducir gastos?

-Como señal, me parece correcto y está bien bajar gastos de viáticos en viajes y demás. Ha habido algún caso público, de estos que son de poca plata pero que generan comentarios en redes sociales y creo que hay que tratar de evitar. Por ejemplo, delegaciones muy numerosas para ir a reuniones internacionales y que no tienen mucho sentido; está bien cortar con esas cosas. Ahora, en términos presupuestales es muy poco y prácticamente insignificante, pero me parece bien como señal. Estamos en un momento en el que hay mucha susceptibilidad con el despilfarro político, lo cual no está mal. Hay que cuidar esas señales de aquellos gastos que no tienen sentido e indignan a la gente y con razón, y hay que tratar de evitarlos.

-¿Por qué?

-La política en todo el mundo está en un momento en el que gobernar es muy complicado. El primer ministro británico, que asumió hace menos de dos años y que había ganado las elecciones con un margen muy amplio, se vio obligado a renunciar. En los últimos 10 años hubo seis primeros ministros en Reino Unido, que tiene una democracia sólida y consolidada. También vemos en el mundo que los oficialismos vienen perdiendo elecciones en todos lados. La popularidad de todos los gobiernos, en términos generales, es muy baja. Entonces, el arte de gobernar hoy en día es mucho más complejo de lo que era en el pasado por varias razones y hay que ser más cuidadosos con la forma en que se gobierna, en las señales que se dan y hay que ser más eficientes en las respuestas a las demandas de la gente. Todo lo que se pueda cuidar en ese sentido me parece que no está mal.

-¿Usted hubiera esperado más recortes de gastos?

-Uno de los errores del presupuesto fue la sensación que dejó el ministro de Economía de que un gobierno de izquierda no puede bajar gasto, lo que me parece que es un error. Si hay que subir o bajar gastos es un tema sobre el que uno puede tener una visión, sobre si prefiere un Estado más grande o más chico, pero después hay un tema pragmático y aritmético, y los números tienen que dar. Atarse las manos para bajar el gasto público es un error, y más allá de que sea un gobierno de izquierda, y que tendrá sus preferencias de políticas públicas, acorde a eso hay un tema de pragmatismo y de realismo, que llamaba a otro presupuesto en 2025 y hoy a otra Rendición de Cuentas. Al final, siempre es mejor tomar medidas por iniciativa propia y de forma ordenada y prolija, que el hecho de que la realidad te lleve puesto. Y la realidad va ir marcando que habrá que ir hacia una reducción del gasto, es inevitable y acá hay que buscar la baja del gasto, ministerio por ministerio y oficina por oficina. Puede haber oficinas que se pueden juntar, hay oficinas a eliminar, y la cantidad de empleados públicos claramente debería bajar. Es una medida de cajón plantear la reducción de empleados públicos, que a lo largo de un período de gobierno puede significar un ahorro importante, y sin despidos, simplemente con una reposición parcial de vacantes.

-Reducir la cantidad de empleos públicos implica enfrentarse a ciertas presiones. ¿Eso lo vuelve un camino aún más difícil?

-Es cierto que cuando se plantean estas reglas de bajar la cantidad de empleados públicos, cada ministro y cada encargado de un área plantea que en su caso no debería aplicarse eso y plantea un montón de necesidades, lo que en algún caso puede ser cierto. Puede haber alguna oficina del Estado en la que no haya que bajar la cantidad de empleados públicos, pero cuando se mira en general, hoy tenemos unos 300.000 empleados públicos y hace 20 años teníamos casi 70.000 menos. Con el avance de la tecnología que ha habido, sobre todo que permite una gestión más ágil en administración y atención al público, es claro que la reducción de la cantidad de empleados públicos no debería venir por médicos o policías, pero sí por los funcionarios administrativos. Y ahí hay una cantidad importante que se podría disminuir.

-El gobierno aspira, con la unificación de asignaciones a la infancia y adolescencia y destinar buena parte de las reasignaciones a esta política, con lo que aspira a reducir la pobreza infantil en un 25%. ¿Lo ve viable?

-La propuesta en general creo que es razonable y es compartible que debemos invertir más en primera infancia. Dadas las estimaciones que hay de pobreza infantil y los montos estimados de cuál era la inversión necesaria para reducirla, no parece razonable que, con lo que se va a invertir en este mecanismo, se pueda lograr una reducción del 25%. Ojalá sea así y lo logren, pero no cierran los números entre lo que se dice que se va a gastar en pobreza infantil y el impacto que se espera obtener, de reducirla en un 25%.

-Por fuera de la Rendición de Cuentas, el Ejecutivo mediante un decreto la aplicación de Imesi a vehículos eléctricos en franjas y según su valor de importación. ¿Qué visión tiene de esta decisión?

-La idea de ir quitando gradualmente el subsidio que existe para la compra de los autos eléctricos parece razonable. En las ventas actuales hay un volumen importante de autos eléctricos, aunque todavía no son una parte significativa. El asunto es cómo hacerlo y debería hacerse de forma gradual y de poder cambiar las reglas de juego establecidas, para que los agentes se puedan adaptar al cambio. Allí, el asunto está en cómo será la implementación y que se pueda avanzar de forma gradual, pero la idea general, de ir quitando un subsidio para un bien particular del que se quería estimular su compra es razonable.

Lo que busca la Ley de Competitividad y su “sentido” es “compartible”

¿Qué espera de la Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida?

-El sentido general de la ley y lo que busca es compartible. En términos generales, es una ley positiva. Creo que hay un problema con la expectativa que se había generado con este proyecto de ley, porque hacía mucho tiempo que el Ministerio de Economía venía anunciando la presentación de este proyecto. Cuando se lee, en sus cuatro capítulos uno encuentra cosas que están bien, como la facilitación de importaciones y de trámites, pero hay cosas que no necesitan ley, que no sé por qué van por ley y que podrían ya estar instrumentándose por decreto. También hay medidas positivas, pero en los matices que pone la ley se van reduciendo, como el no necesitar despachante de aduanas para desaduanamiento, pero se pone requisitos de hacer un curso ante la Aduana y tener título universitario. Entonces, en la propia ley está la degradación de la propia iniciativa.

 

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