El sector agropecuario uruguayo cerró el primer semestre del año con realidades muy diferentes entre sus principales rubros. Mientras la ganadería logró sostener un desempeño positivo gracias a precios internacionales históricamente altos, la agricultura, el arroz y parte de la lechería atravesaron meses complejos, afectados por el déficit hídrico, los elevados costos de producción y la pérdida de competitividad.
En diálogo con CRÓNICAS, Rafael Normey, presidente de la Federación Rural, realizó un balance de los primeros seis meses del año y sostuvo que el principal condicionante fue el clima, especialmente en la zona sur del país.
“Tuvimos un déficit hídrico muy importante que comenzó a fines de 2025, sobre todo en la zona sur, y eso marcó mucho este semestre porque generó complicaciones en prácticamente todos los sectores productivos que se vieron afectados por esa sequía”, explicó.
No obstante, señaló que la situación fue diferente al norte del río Negro, donde las precipitaciones acompañaron mejor el desarrollo de las actividades productivas. Sin embargo, advirtió que esa región enfrentó otra problemática que hoy preocupa especialmente al sector ganadero.
“Asistimos a un empeoramiento muy fuerte de la situación con la garrapata multirresistente y con la tristeza parasitaria, que directamente genera mortandad en los vacunos. Hoy ya lo vemos claramente como una limitante para la ganadería”, afirmó.
Pese a estos inconvenientes, destacó que la ganadería consiguió sostener un semestre favorable gracias a la evolución de los mercados internacionales. “La ganadería está atravesando un momento de precios históricamente récord. Son valores muy buenos que ayudan mucho y amortiguan buena parte de los problemas productivos”, indicó.
Sin embargo, aclaró que esa realidad no se trasladó al resto del agro. “Salvo la ganadería, el resto de los sectores viene con márgenes económicos muy malos o directamente con pérdidas muy altas. La combinación de costos elevados, precios relativamente bajos y los efectos de la sequía generó problemas económicos muy serios durante este primer semestre”, sostuvo.
Lechería: dos realidades dentro de un mismo sector
Al analizar la situación de la lechería, explicó que actualmente conviven dos modelos productivos con desempeños muy distintos. Por un lado, establecimientos que lograron incorporar tecnología y ganar eficiencia; por otro, pequeños tambos que continúan enfrentando dificultades para mantenerse en actividad.
“Hay una lechería que logró subirse al carro del cambio tecnológico y está asistiendo a momentos de márgenes muy buenos. Pero también está esa otra lechería que va quedando rezagada, con problemas de financiamiento y asociada a escalas pequeñas, donde se siguen perdiendo tambos”, expresó.
Según indicó, esta situación mantiene el proceso de concentración que atraviesa el sector desde hace varios años. “La producción láctea en general ha aumentado, pero la cantidad de tambos sigue bajando. Ese proceso de concentración se mantiene y también ocurre en la industria, donde cada vez quedan menos empresas”, señaló.
A su entender, además de los problemas internos de competitividad, existen oportunidades comerciales que Uruguay todavía no logra aprovechar plenamente.
“La apertura de mercados ha sido un problema para la lechería. Hay mercados como China, Indonesia y otros países de Asia donde todavía existen oportunidades que no estamos pudiendo aprovechar”, afirmó.
Asimismo, mencionó que la conflictividad laboral dentro de la industria representa otra de las dificultades que limitan el crecimiento del rubro. “Vemos una lechería con el freno de mano puesto y sin grandes expectativas de crecimiento, cuando en realidad creemos que tiene muchísimo más para dar”, agregó.
Expectativas para el segundo semestre
Respecto a las perspectivas para la segunda mitad del año, el presidente de la Federación Rural señaló que las expectativas son relativamente favorables para la ganadería, siempre que se mantengan los precios actuales y las condiciones climáticas acompañen.
“Hay perspectivas de que los precios sigan altos y también cierta esperanza por un posible fenómeno de El Niño, que normalmente genera un verano más lluvioso y eso siempre resulta positivo para la producción ganadera”, explicó.
No obstante, insistió en que la garrapata continuará siendo uno de los principales desafíos sanitarios del sector. “Sabemos que el problema va a seguir y no vemos grandes esperanzas de una solución en el corto plazo. Ahí tiene que trabajar mucho más el sector público junto con el privado para empezar a resolver una situación realmente muy seria”, afirmó.
En agricultura, destacó la capacidad de adaptación de los productores, quienes cada vez integran más la producción agrícola con la ganadera para amortiguar los riesgos económicos y climáticos.
“El agricultor es muy resiliente. Hoy los sistemas agrícolas están mucho más asociados a la ganadería y eso permite amortiguar mejor los golpes como el del verano pasado”, sostuvo.
Según indicó, las siembras de invierno evolucionan de forma favorable y podrían contribuir a recuperar parte de las pérdidas registradas durante la campaña anterior, aunque aclaró que no serán suficientes para compensarlas completamente.