Al igual que en informes anteriores, Itaú advierte por una “pérdida gradual de dinamismo en los indicadores de actividad”. El IMAE, que elabora el BCU, cayó 1,6% mensual desestacionalizado en abril, llevando el crecimiento trimestral desestacionalizado a 0,5% en el trimestre cerrado en abril (desde 0,8% en el primer trimestre). En términos interanuales, el IMAE retrocedió 1,3% en abril y registró un crecimiento de 0,2% en el trimestre cerrado en ese mes (desde 0,9% interanual).
El Índice Líder de Ceres (ILC) aumentó 0,3% mensual en mayo, registrando su segundo incremento consecutivo, algo que no ocurría desde comienzos de año. Por su parte, el indicador de actividad de Itaú (IDAT UY) muestra una moderación de la dinámica de consumo tras el fuerte impulso observado a comienzos del año. El indicador creció 6,7% interanual (promedio móvil de tres meses) en los tres meses finalizados en mayo, por debajo del 7,8% del primer trimestre y levemente inferior al 7,1% registrado en el último trimestre de 2025. La desaceleración estuvo explicada principalmente por el menor dinamismo del gasto en bienes, cuyo crecimiento se moderó a 5,2% interanual desde 7,2% en el primer trimestre y 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, reflejando una expansión más débil en varias categorías de bienes durables y semidurables. Los servicios crecieron 6,9% interanual, por debajo del 7,5% del primer trimestre del año, aunque aún por encima del 6,2% registrado en el último de 2025.
Itaú mantiene su proyección de crecimiento para este año en 1,2%, por debajo del 1,8% observado en 2025, principalmente debido al impacto de la sequía sobre el sector primario.
“Más allá de los factores climáticos, el contexto externo se ha vuelto algo menos favorable, con un dólar más fuerte y condiciones financieras globales más restrictivas que generan vientos en contra para la demanda interna”, señala el informe.
Rendición de Cuentas
El informe de Itaú también analiza la actualización de proyecciones económicas que se realizó en la última Rendición de Cuentas, donde se aprecia un “menor crecimiento” esperado, pero en el que “se preservan las anclas fiscales”. En particular, se revisó a la baja el crecimiento del PIB para 2026 a 1,6% (desde 2,2%) en un contexto de menor demanda interna, mientras eleva la proyección de inflación para fines de 2026 a 4,8% (desde 4,4%), convergiendo luego a 4,5% a partir de 2027. También se redujo la proyección de crecimiento del consumo de los hogares, reflejando un panorama de actividad más débil.
En el frente fiscal, el gobierno mantiene una trayectoria gradual de consolidación, con un déficit del Gobierno Central que se reduciría desde 4,1% del PIB en 2026 hasta 2,5% en 2030, aunque a un ritmo algo más lento que el previsto anteriormente. El proyecto incorpora aumentos focalizados del gasto social -principalmente destinados a primera infancia y hogares vulnerables- que se espera sean financiados íntegramente mediante reasignaciones presupuestarias y ganancias de eficiencia, preservando las metas fiscales y la estrategia de deuda vigente, sin cambios en las anclas fiscales ni en las medidas referidas al sistema previsional y las AFAP
Política monetaria estable
El informe de Itaú señala que la inflación aumentó 0,37% (ver página 15), algo por debajo de las expectativas, mientras que la inflación subyacente anual, que excluye combustibles, frutas y verduras, descendió a 3,83% y, la que además excluye precios tarifados y administrados, se ubicó en 3,56%, ambas medidas dentro del rango de tolerancia de la meta del BCU. En el margen, las medidas ajustadas por estacionalidad apuntan a una aceleración de la inflación general (7,3% anualizado a tres meses), mientras que las medidas subyacentes se moderaron hacia niveles cercanos a 4,1%, sugiriendo que las presiones inflacionarias subyacentes permanecen contenidas.
Itaú mantuvo su proyección de inflación para 2026 en 4,9%, con convergencia hacia 4,5% para fines de 2027. Si bien la reciente baja de los combustibles redujo parte de las presiones, los riesgos climáticos asociados al fenómeno de El Niño han ganado relevancia. “Condiciones climáticas adversas podrían afectar la producción agropecuaria y los precios de los alimentos, generando potenciales efectos de segunda vuelta y retrasando la convergencia de la inflación”, se fundamenta en el informe.
En ese marco, el BCU optó por mantener la tasa de política monetaria (TPM) sin cambios en 5,75% por tercer mes consecutivo, tal como esperaba el mercado. “El comunicado adoptó un tono menos restrictivo y más equilibrado, otorgando mayor énfasis a la resiliencia de las expectativas de inflación y al carácter transitorio de las recientes presiones de precios, mientras redujo el foco sobre los riesgos inflacionarios externos”, destaca el informe de Itaú.
El banco estima que la TPM se mantendrá en 5,75%, en terreno expansivo en términos reales ex ante, en un contexto de expectativas de inflación ancladas, inflación subyacente bien comportada y una desaceleración en la actividad económica.