Hace 45 años, las empresas del interior competían casi exclusivamente con el negocio de la otra cuadra o de la capital departamental. Hoy, las plataformas digitales derribaron las fronteras. Mirando atrás, ¿cómo cambió la identidad de la empresa del interior cuando el cliente descubrió que podía comprarle directo al mundo desde su celular?
Efectivamente, antes los comercios competían con el de la cuadra o el del barrio. Hoy, muchas veces se unen para comprar mejor, acceder a mejores descuentos y ser más competitivos. Las pequeñas y grandes empresas del interior se están adaptando a este nuevo mundo digital, donde los clientes comparan precios y compran desde cualquier lugar del mundo. A su vez, hoy cualquier empresa, sin importar su tamaño, también puede acceder a proveedores e importar directamente. Eso cambió la forma de hacer negocios y nos obliga a innovar, capacitarnos y agregar valor para seguir siendo competitivos.
El empleo en las pequeñas localidades solía estar marcado por la estabilidad y el traspaso generacional. Con la desaparición del “empleo para toda la vida”, ¿cómo han hecho las pymes del interior para retener a sus jóvenes y evitar la migración masiva de talento hacia la capital?
Tradicionalmente, en el interior del país ha sido más frecuente que las empresas, muchas de ellas de carácter familiar, incorporaran personal a partir del conocimiento personal o de los vínculos con las familias de la comunidad. Sin embargo, esa realidad ha cambiado significativamente. Al igual que en la capital, el empleo ya no se concibe como una relación para toda la vida y las empresas demandan cada vez más perfiles especializados y capacitados. Los criterios de selección hoy se basan principalmente en las competencias, conocimientos y capacidades de las personas.
Las pymes del interior han comprendido que ya no alcanza con ofrecer estabilidad laboral para atraer y retener recursos humanos. Las nuevas generaciones valoran especialmente las oportunidades de crecimiento profesional, la capacitación continua, la flexibilidad, el acceso a tecnologías y un entorno de trabajo positivo.
En respuesta a esta realidad, muchas empresas vienen realizando esfuerzos e inversiones en formación, incorporación de tecnología y mejora de sus procesos de gestión. No obstante, la retención de talento continúa siendo un desafío, especialmente en el interior del país, por lo que resulta fundamental seguir promoviendo empleos de calidad y generando mayores oportunidades de desarrollo personal y profesional para las nuevas generaciones.
Vivimos en la era de los datos, el e-commerce y las herramientas digitales, pero muchas microempresas del interior enfrentan una productividad estancada. ¿Cuáles son los frenos que hoy impiden que una pyme del interior aproveche la tecnología para dar un salto de escala?
Entre los principales desafíos que enfrentan las micro y pequeñas empresas se destacan la necesidad de fortalecer las competencias digitales, las limitaciones para acceder a financiamiento destinado a la incorporación de tecnología y, en algunos casos, la dificultad para adaptarse a los cambios que exige un entorno cada vez más dinámico y competitivo.
A estas dificultades se suma la falta de acompañamiento y asesoramiento especializado que permita identificar e implementar herramientas, procesos y soluciones tecnológicas alineadas con las necesidades reales de cada empresa, maximizando su impacto en la productividad, la eficiencia y la competitividad.
Abordar estos desafíos requiere una estrategia integral basada en la capacitación permanente, el acceso a asistencia técnica de calidad, la generación de incentivos para la inversión en innovación y transformación digital, y una mayor articulación entre el sector público, el sector privado y las instituciones de apoyo empresarial. Solo a través de este esfuerzo conjunto será posible crear las condiciones necesarias para que las micro y pequeñas empresas fortalezcan su capacidad de adaptación, mejoren su desempeño y consoliden su crecimiento sostenible.
Con el avance de la automatización y la inteligencia artificial, muchas tareas van a desaparecer. ¿Qué tipo de habilidades debe desarrollar la microempresa del interior para seguir siendo el motor de empleo en su comunidad?
La capacitación permanente será un factor clave para la competitividad de las microempresas del interior. En este contexto, resulta fundamental desarrollar habilidades digitales, incorporar y aprender a utilizar herramientas de inteligencia artificial, así como fortalecer competencias como la atención al cliente, la creatividad y la capacidad de adaptación.
La tecnología no reemplaza el valor humano; por el contrario, permite que las personas trabajen de manera más eficiente y agreguen mayor valor a sus tareas. Al mismo tiempo, existe una creciente demanda de oficios especializados que continúan siendo esenciales para el desarrollo productivo y que no pueden ser sustituidos por la inteligencia artificial.
¿Qué medidas considera necesarias para fortalecer a las micro y pequeñas empresas del interior y asegurar que puedan competir en mejores condiciones en un contexto marcado por la informalidad y el crecimiento de las compras en el exterior?
El desarrollo y fortalecimiento de las micro y pequeñas empresas del interior requieren una articulación permanente entre el sector público, las instituciones y el sector privado. Generar oportunidades de capacitación, facilitar el acceso al financiamiento y promover la innovación y la incorporación de tecnología son acciones fundamentales para que nuestras empresas continúen creciendo, mejoren su competitividad, generen empleo de calidad y contribuyan al desarrollo económico y social de sus comunidades.
Asimismo, resulta imprescindible reflexionar sobre el impacto de los hábitos de consumo en la economía local. Cada compra realizada en una empresa formal del país contribuye a sostener puestos de trabajo, impulsar la inversión, fortalecer las cadenas de valor y dinamizar la actividad económica de las comunidades. Por el contrario, las compras efectuadas directamente en el exterior a través de plataformas digitales no generan el mismo efecto multiplicador sobre la economía nacional ni contribuyen al desarrollo productivo local.
A este escenario se suma un contexto competitivo cada vez más desafiante para las empresas formales. En particular, las micro y pequeñas empresas del interior enfrentan una creciente presión derivada de la informalidad y del comercio transfronterizo, especialmente a través de las ventas online desde el exterior. Estas modalidades operan, en muchos casos, bajo condiciones diferentes a las que enfrentan las empresas establecidas en el país, que deben cumplir con obligaciones tributarias, regulatorias, laborales y de seguridad social.
Por ello, resulta fundamental avanzar en políticas que promuevan condiciones de competencia más equilibradas, fortalezcan la formalización de la actividad económica y generen un entorno favorable para el crecimiento de las empresas nacionales. Apoyar a las micro y pequeñas empresas del interior no solo significa respaldar a quienes emprenden y generan empleo, sino también apostar al desarrollo sostenible, la cohesión social y el futuro de nuestras comunidades.