Edición especial 45 aniversario
“El principal activo de la CCU ha sido consolidar una cultura de negociación madura y bipartita con el Sunca y el gobierno”
La construcción uruguaya atraviesa una transformación marcada por la industrialización de los procesos, la digitalización y una creciente demanda de sostenibilidad. Ante esa realidad, Alejandro Ruibal destaca que el desafío ya no pasa solo por ejecutar obras, sino por liderar una agenda de desarrollo que combine infraestructura, innovación y calidad de vida. En ese camino, el diálogo social y la planificación de largo plazo aparecen como pilares para sostener la competitividad y el crecimiento del país.
Fecha de publicación: 31/07/2026
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Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU)
Por:
Redacción

Si miramos el mapa de Uruguay hace 45 años y el de hoy, la fisonomía del país ha cambiado radicalmente gracias a la infraestructura y la vivienda. A nivel del sector, ¿cuál considera que ha sido el hito o la transformación técnica más disruptiva que ha vivido la construcción uruguaya en estas décadas?

La mayor disrupción ha sido la industrialización y prefabricación de procesos, combinada con la profesionalización de la gestión. Pasamos de una construcción puramente artesanal a una industria de alta ingeniería, con hormigón premezclado, estructuras modulares y montajes rápidos que redujeron drásticamente los plazos y elevaron los estándares de seguridad y calidad.

La construcción es un sector intensivo en mano de obra y muy sensible a los ciclos económicos. ¿Cuál ha sido la mayor lección de resiliencia y concertación social que la CCU ha capitalizado en este largo recorrido para mantener el motor del empleo marchando?
La gran lección es que la certidumbre se construye dialogando. El principal activo de la CCU ha sido consolidar una cultura de negociación madura y bipartita con el Sunca y el gobierno. Entendimos que resguardar el empleo y la viabilidad de las empresas en los momentos complejos exige responsabilidad compartida, reglas claras y una visión de largo plazo que trascienda las coyunturas políticas.

Durante décadas el crecimiento de la construcción estuvo asociado a la expansión física de las ciudades y la infraestructura. ¿Cómo cambiaron las demandas de la sociedad y qué nuevas necesidades están definiendo hoy al sector?
Hoy la sociedad ya no solo pide metros cuadrados o rutas; exige sostenibilidad, eficiencia energética y conectividad. La demanda actual está definida por la infraestructura verde, viviendas integradas a servicios urbanos inteligentes y proyectos que mitiguen el impacto ambiental. Construimos para mejorar la calidad de vida, optimizando los recursos.

La digitalización, la industrialización de procesos y las nuevas tecnologías están llegando también a la construcción. ¿Qué cambios concretos observa en la productividad y en la manera de gestionar los proyectos?

La incorporación de la metodología BIM (Building Information Modeling), la analítica de datos y los sistemas de gestión en tiempo real transformaron la productividad. Hoy los proyectos se "construyen" digitalmente antes de mover un solo ladrillo en el terreno. Esto minimiza el margen de error, optimiza los costos y permite un control riguroso de la cadena de suministros.

Mirando el desarrollo del país, ¿cuáles fueron las obras, transformaciones urbanas o políticas que más contribuyeron a cambiar el Uruguay de las últimas cuatro décadas?

Sin dudas, el desarrollo de la infraestructura vial y portuaria (clave para la producción y el sector forestal/celulosa), los planes de vivienda por ayuda mutua y promoción privada, y el cambio radical en la matriz energética con los parques eólicos y granjas solares. A nivel político, la continuidad de las políticas de Estado en concesiones y las PPP (Participación Público-Privada) fueron motores fundamentales.

¿Qué rol estratégico debe jugar la CCU hoy para liderar la conversación sobre el desarrollo urbano e infraestructural del Uruguay de las próximas décadas? 

La CCU debe ser el articulador técnico y el faro estratégico del desarrollo nacional. Nuestro rol no es solo reaccionar a la demanda, sino proponer activamente la agenda de infraestructura que el Uruguay del futuro necesita para ser competitivo. Debemos liderar la conversación sobre financiamiento innovador, movilidad urbana sostenible y la adaptación al cambio climático, asegurando que la infraestructura siga siendo la base del desarrollo social.

 

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Alejandro Ruibal
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