En los últimos 45 años, la matriz energética ha atravesado diversos cambios. ¿Cuáles cree que han sido los hitos más importantes en la evolución de UTE?
UTE, que este año cumplirá 114 años, es la empresa pública más longeva de nuestro país. Hace 45 años en particular no se dio ningún hito específico que marcara un punto de inflexión para la energía eléctrica de nuestro país. Lo que estábamos atravesando en 1981, en plena última dictadura militar, para la empresa pública y nuestros trabajadores, fue un período de intervención militar y represión interna, lo cual vulneró derechos humanos y civiles y, a su vez, supuso el control militar de la gestión. En este período de nuestra historia fue que se sancionó también la Ley Nacional de Electricidad de 1977, que fue la base para el marco regulatorio de 1997, algo sumamente interesante para analizar. En los 90 triunfó el histórico referéndum de 1992 para frenar la privatización de las empresas públicas, pero también se fracasó en el prerreferéndum respecto al marco regulatorio unos años después, y toda la transformación de la matriz que se hizo en el año 2010 se logró a través de decretos del Poder Ejecutivo a espaldas de ese marco.
Fue entonces en 2010 que se dio el hito que nos distingue como país hasta el día de hoy: el acuerdo multipartidario impulsado por el Frente Amplio dio lugar a la transformación de la matriz, que hizo posible que hoy contemos con un sistema eléctrico nacional cuya generación es 98% renovable. Esto es algo que solo tienen otros ocho países en el mundo entero.
Otro cambio fundamental que también nos ha vuelto referentes en la región y en el mundo, fue el que comenzó a gestarse a partir de la resolución de Directorio de 2017 que dispuso que, de allí en más, todos los medidores que se compraran para instalar en puestos de medida fueran inteligentes. Como resultado de esa decisión temprana, hoy el 99,9% de los hogares del Uruguay cuentan con medición inteligente. Esto nos permite contar con información precisa y proyectar a futuro pasar de medidor a interfaz. Es decir, tenemos como país la oportunidad excepcional de trabajar con nuestro servicio eléctrico en una modalidad de ida y vuelta con el cliente.
Uruguay suele ser reconocido por su transformación en materia de energías renovables. ¿Qué oportunidades trae eso consigo para el desarrollo del país?
Efectivamente, tal como mencioné anteriormente, uno de los hitos históricos fue la transformación de la matriz, y eso trae consigo una serie de oportunidades.
En primer lugar, la inyección de generación eléctrica a partir de fuentes renovables produjo un cambio fundamental que forma parte de los distintivos del país: con una matriz de generación limpia, en Uruguay es posible producir sin contaminar. Esto permite que la industria, la producción y la economía en general puedan desarrollarse de forma sostenible. El mantenimiento y la expansión de la matriz renovable son, entonces, garantes de sostenibilidad del Uruguay productivo e industrial.
Esto es algo que hemos llegado a naturalizar, pero no deberíamos minimizarlo; en Uruguay el uso de la energía eléctrica no implica contaminación y eso nos permite que nuestras actividades cotidianas (en las que la energía eléctrica está cada vez más presente), los procesos productivos y el desarrollo económico puedan ser sostenibles en nuestro país en todos los aspectos.
En segundo lugar, se trata de una cuestión de soberanía nacional. Si aún no resultaba del todo clara la importancia de las energías renovables y lo acertada de la decisión de tomar este camino, el contexto geopolítico actual lo ha terminado de poner en evidencia. Contar con una matriz eléctrica renovable nos ha permitido mitigar la volatilidad de los precios del petróleo, mantener inalterado el servicio eléctrico, incluso en los momentos más desafiantes, y no registrar variación alguna en la tarifa eléctrica.
La electricidad es un insumo clave para la industria, el comercio y los hogares. ¿Cómo puede UTE contribuir a mejorar la competitividad del país?
UTE forma parte de las fortalezas y atractivos de nuestro país, y lo hace tanto por su carácter de garante de varios aspectos diferenciales de Uruguay (tales como la generación eléctrica renovable y la soberanía energética que mencionaba anteriormente) como por la confiabilidad y robustez de la empresa pública en sí misma. Los proyectos industriales necesitan instalarse en lugares donde el sistema eléctrico sea no solo sostenible sino también seguro, confiable y permanente. Es por ello que, desde UTE, estamos trabajando activamente en la creación de mecanismos innovadores para que las inversiones sean viables y financiables, en tanto eso es lo que les da la certidumbre a los inversores de la propia continuidad de la empresa pública que les garantiza el mejor servicio eléctrico de la región.
Si tuviera que imaginar cómo será el sistema eléctrico uruguayo dentro de otros 45 años, ¿qué le gustaría que se dijera sobre el papel que jugó UTE en esa transformación?
Cuando llegó el cambio de la matriz, que significó la transformación eléctrica del Uruguay, UTE estaba preparada. Ahora, con la transformación energética a la vuelta de la esquina, UTE, una vez más, está preparada. Nuestra empresa pública tiene la capacidad y la fortaleza de pensar a largo plazo. Más allá de los períodos de gobierno, hay planes que se mantienen, sin lo cual el desarrollo del sistema eléctrico sería impensable porque las obras más importantes y los cambios más profundos llevan más de cinco años en desarrollarse. El año pasado elaboramos un Plan Director a 10 años que ya estamos ejecutando y que responde no solo a las necesidades actuales, porque esas ya están cubiertas, sino a las necesidades futuras, y proyectadas con criterios técnicos, pero también con ambición acorde a los grandes planes que están sobre la mesa para el país.
Con esto en consideración, quisiera que en 45 años se visualizara a UTE como la gran posibilitadora de las transformaciones más profundas. Estamos acompañando y posibilitando la movilidad eléctrica, a la cual ahora llamamos movilidad sostenible porque no se trata de la movilidad eléctrica en sí misma sino de su carácter sostenible que está dado gracias a la generación renovable. Estamos preparándonos para los proyectos de gran porte y nos perfilamos como un factor de atracción para las inversiones por la seguridad, confiabilidad y permanencia de nuestro servicio eléctrico. Y estamos logrando construir un país en el que el desarrollo económico no sea en detrimento del cuidado del ambiente, siendo tanto vector de sostenibilidad como vector de descarbonización de la economía nacional.
Por último, pero no menos importante, espero que se ponga en valor que todo esto UTE lo hizo y lo hace desde su carácter de empresa pública, porque eso nos permite pensar a la energía eléctrica en clave de derechos. UTE es garante de un derecho humano que es el acceso a la energía y, si en 45 años todas las personas tienen acceso a un servicio eléctrico seguro como corresponde, será porque hubo una visión solidaria de la organización social detrás, y eso implica hacerlo desde el Estado.
Por último, como la fecha del aniversario es tan particular y nos remonta a las épocas más oscuras del Uruguay, quisiera cerrar diciendo que a las cosas que nos distinguen como país no hay que darlas por sentadas. Así como sucede con nuestra democracia, que hay que cuidarla, lo mismo sucede con las empresas públicas. Nada está dado y tenemos la responsabilidad ciudadana de ponerlas en valor.