La inversión en equipamiento de los productores agrícolas perdió dinamismo en el último trienio. Había presentado un importante aumento en las campañas finalizadas en 2021, 2022 y 2023, mientras que en el ciclo 2023-24 se interrumpió la tendencia de crecimiento, por factores de mercado y clima.
En la campaña 2024-25 la inversión agrícola había registrado un leve incremento de 4%, mientras que en la zafra recientemente finalizada presentó una baja de 6%. El informe destaca el mayor descenso observado en el último trimestre.
Evolución indicador Inversión agrícola

Fuente: Carle & Andrioli con base en datos de la Dirección Aduanas
Características de la inversión agrícola
El índice de inversión en maquinaria agrícola, elaborado por Carle & Andrioli, considera los valores importados de tractores, cosechadoras y sembradoras, que constituyen los componentes más relevantes de la inversión. No incluye implementos agrícolas importados o nacionales, ni la venta en plaza de equipos de segundo uso.
Por clase de equipo agrícola, en la última campaña se mantienen los tractores como los de mayores valores importados (41%), seguidos por las cosechadoras con 38%. En la zafra los equipos con mayor caída fueron las sembradoras (16%), mientras que las cosechadoras descendieron 5% y los tractores se mantuvieron similares.
Las máquinas provinieron principalmente de Brasil 38%, Estados Unidos 22% y Unión Europea 16%, mientras que el resto de las importaciones de equipos correspondieron a China, India, Argentina, Canadá y México.
El informe expresa que otra de las características de la inversión fue el mayor valor de los equipos agrícolas por incorporación de tecnologías, que generan una mayor eficiencia y cuidado de los recursos naturales. Además de mayores rendimientos, la inversión en nuevos equipos posibilita la automatización de procesos y la optimización de tiempos de tareas, con adecuación de los costos de producción.
Contexto de las inversiones agrícolas
En las decisiones de inversiones en máquinas agrícolas inciden las expectativas de rentabilidad, determinadas por los precios de mercado y el desempeño productivo. En la zafra agrícola 2025- 2026, el contexto no fue favorable por la combinación del déficit hídrico en los cultivos de verano con un ciclo de precios en niveles menores.
La última campaña de la agricultura registró un descenso de superficie cultivada de 4% y menores volúmenes cosechados. La sequía generó una caída de rendimiento de la soja (la mitad de la campaña anterior e inferior un 25% a las productividades medias históricas). Esto determinó que las toneladas totales producidas cayeran 26% respecto al nivel récord de producción del ciclo anterior.
El informe del Estudio destaca que, a diferencia del nivel récord de los precios de la ganadería, la agricultura se encuentra en un escenario de precios débiles y altos costos de producción que plantea desafíos a sus márgenes de rentabilidad y flujos de fondos.
Además expresa que la cotización promedio del dólar fue 5% inferior a la zafra anterior, presionando al alza los costos de producción en dólares del agro, junto con mayores precios de fertilizantes y combustibles por conflictos geopolíticos.
Perspectivas para la nueva zafra
En la campaña recién finalizada, con un marco de precios bajos y clima adverso, se ajustó a la baja el área sembrada y la inversión en maquinaria agrícola.
Para la nueva zafra (2026-27) se prevé un incremento de superficie de cultivos de invierno. A pesar del descenso del área de trigo, la recuperación de la superficie de cebada y un nuevo incremento del cultivo de colza impulsan su expansión.
En los cultivos de verano, el arroz, por la situación de precios podría bajar nuevamente su área, mientras que hay expectativas de incremento de superficie de maíz. Por su parte, en las decisiones de área a plantar de soja, podrían influir los bajos rendimientos de la zafra anterior, a pesar del reciente repunte de precios.
El informe indica que los avances de la tecnología brindan oportunidades para la eficiencia productiva de la agricultura y para la gestión de riesgos climáticos, pero las expectativas del sector no constituyen un punto de partida favorable para recuperar el dinamismo de la inversión agrícola en la nueva zafra.
Informe elaborado por el Dpto de Consultoría de Carle & Andrioli, firma miembro de GGI Global Alliance