En su último informe Perspectivas Económicas Globales, el Banco Mundial observa a América Latina como la región de crecimiento más moderado entre las economías emergentes y en desarrollo. Para 2026, la región enfrenta un contexto externo complejo, marcado por la desaceleración del crecimiento mundial, una elevada incertidumbre geopolítica y el impacto indirecto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios de la energía y los alimentos.
Según las proyecciones del informe, el crecimiento regional sería de 2,2% en 2026, para luego mejorar gradualmente hasta 2,5% en 2027 y 2,6% en 2028. No obstante, estas tasas siguen siendo bajas para los estándares históricos y resultan insuficientes para acelerar significativamente la convergencia de ingresos con las economías avanzadas.
Pese a los avances registrados, uno de los rasgos distintivos de la región continúa siendo la inflación relativamente elevada, lo cual se ve agravado por el incremento de los precios internacionales de la energía, los alimentos y los fertilizantes.
En materia comercial, la región podría beneficiarse de precios más altos de algunos productos básicos, especialmente en países exportadores de materias primas. Sin embargo, la incertidumbre internacional y la política comercial de EEUU, limita las perspectivas de inversión y exportación en varios mercados.
Entre los principales riesgos se menciona una escalada de los conflictos geopolíticos, un aumento adicional de los precios energéticos, mayores costos de financiamiento externo, fenómenos climáticos extremos y una desaceleración más intensa de los principales socios comerciales.
Uruguay
Para Uruguay, se proyecta un escenario de crecimiento positivo pero moderado, favorecido por la estabilidad institucional y macroeconómica en comparación con otros países de la región, aunque condicionado por un entorno internacional menos dinámico y por la necesidad de avanzar en reformas que impulsen la competitividad y la generación de empleo de calidad.
Como exportador neto de productos agropecuarios y de algunos bienes vinculados a recursos naturales, el país podría beneficiarse de precios internacionales relativamente favorables. No obstante, un crecimiento mundial moderado y la desaceleración en socios comerciales importantes pueden limitar el dinamismo de las exportaciones.
Asimismo, la persistencia de condiciones financieras internacionales restrictivas y la volatilidad en los mercados globales constituyen factores de riesgo que podrían afectar la inversión y el crecimiento.