El mundo no logra salir de su estado de incertidumbre constante. Si no enfrenta una pandemia, explota algún conflicto bélico, o se recrudece la guerra comercial, o incluso se suscitan varios acontecimientos a la vez. En la actualidad se destacan al menos dos: la tensión en el Medio Oriente, que golpea al sector energético, y el avance a pasos agigantados de la inteligencia artificial, que redefine el sector tecnológico. Estos eventos no impactan igual en todos los países, donde por lo general las economías más vulnerables son las más expuestas a este tipo de shocks.
Las grandes economías tampoco están exentas de los desafíos que este nuevo contexto trae consigo, y por eso cada nuevo dato es puesto bajo la lupa por el mercado. Recientemente se conocieron datos del mercado laboral de Estados Unidos. En julio se perdieron 23.000 puestos de trabajo, y la tasa de desempleo disminuyó ligeramente a 4,1%. Esta baja no necesariamente implica una buena noticia, debido a que muchas personas dejaron directamente de buscar trabajo y salieron de las estadísticas, y no porque se hayan generado más empleos. Esta lectura fue la que disparó la especulación entre analistas de cara a la próxima reunión de la Reserva Federal (Fed).
A esto se suma que el pasado miércoles se conoció el dato de la inflación estadounidense de julio. El mes pasado los precios registraron un incremento interanual de 3,4%, una décima menor que en junio, pero sigue lejos de la meta oficial de 2% fijada por la autoridad monetaria. La Fed se enfrenta de esta manera a la disyuntiva clásica entre cuidar el empleo o los precios. Sin embargo, el mercado ve que ante esta ligera baja de la inflación, le quita presión al organismo de cara a la próxima reunión.
Fed
Actualmente la tasa de referencia de la Fed se ubica en el rango de 3,50% a 3,75%. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), en su última reunión de julio, decidió mantener este nivel sin cambios por quinta vez consecutiva. Desde noviembre del año pasado la tasa de interés no sufrió modificaciones.
En el foco se encuentra el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, que asumió en mayo en reemplazo de Jerome Powell. Con su estilo y una comunicación diferentes a los de su antecesor, la incertidumbre sobre los futuros movimientos del organismo se convirtió en tema de debate y generó muchas críticas.
La decisión del mes pasado no fue unánime, tres miembros votaron por subir las tasas. Esto muestra el dilema que enfrentan los bancos centrales en sus decisiones.
Si bien la inflación general se encuentra por encima de la meta, la inflación subyacente -que excluye del indicador los precios de alimentos y energía- se ubica en 2,5%, un dato positivo, ya que al quitar los componentes más volátiles el indicador se acerca a la meta. Esto se traduce en un elemento adicional que le quita presión a la Fed para la reunión de setiembre.
Tasa de interés de la Fed

Fuente: elaboración propia en base a datos de global-rates.com.
Mirada desde Uruguay
No solo las grandes economías presentan fricciones entre la estabilidad de sus indicadores. La política monetaria uruguaya también es analizada con la lupa en preservar ese equilibrio entre cuidar el nivel de actividad y los precios.
Actualmente Uruguay transita un período de control en el avance de los precios. En julio el Índice de Precios al Consumo (IPC) se mantuvo prácticamente a mismo nivel que el mes anterior (0,07%), con lo que acumula un crecimiento de 3,4% en lo que va del año. En la medición interanual, la inflación se ubicó en 4,27% en el séptimo mes del año, y con esto se mantiene dentro del rango meta de 3% a 6% que estableció el Banco Central del Uruguay (BCU). La preocupación de los analistas no pasa por los precios en este momento, sino por el nivel de actividad. Las estimaciones que se vienen conociendo marcan a la economía uruguaya expandiéndose a una tasa baja. Según los analistas que responden la encuesta del BCU, en julio la mediana indicaba que el Producto Interno Bruto (PIB) uruguayo crecería 1,3% este año.
Inflación últimos 12 meses (%)

Fuente: elaboración propia en base a datos del INE.
Impacto en los mercados locales
Lo que resuelva la Fed tiene impacto a nivel global. Para una economía pequeña y abierta como la uruguaya, los shocks externos suelen impactar en los mercados locales. Por eso se sigue con atención el contexto internacional y lo que haga el organismo.
El dólar en Uruguay cotiza en el entorno de 40 pesos en el mercado interbancario, con un comportamiento relativamente calmo. Según los analistas que responden la encuesta del BCU, en julio la mediana indicaba que el tipo de cambio cerraría a 40,80.
Si la Fed mantiene la tasa de interés de referencia y el mercado ya esperaba esto, el impacto de esa medida sería acotado. Por el contrario, de darse un cambio en la política monetaria de Estados Unidos o si el mercado esperaba otra medida, eso sí podría traducirse en un rápido impacto del tipo de cambio y las tasas en los mercados financieros.
(*) Economista, integrante del departamento de Consultoría de CARLE & ANDRIOLI, firma miembro independiente de GGI Global Alliance.