El estancamiento del crecimiento económico y la débil creación de empleo, elevan las barreras de acceso al mercado laboral para los jóvenes y empujan a un número cada vez mayor de ellos a quedar fuera del empleo, la educación o la formación, según la OIT.
El informe detalla que la tasa mundial de desempleo entre las personas de 14 a 24 años aumentó hasta el 12,4% en 2025, lo que equivale a 67 millones de jóvenes. Al mismo tiempo, la proporción de jóvenes que no estudian, no trabajan ni reciben formación (conocidos vulgarmente como “Ni-Ni”) aumentó hasta el 20%, lo que afecta a más de 257 millones de personas. Algunos de los incrementos más pronunciados del desempleo juvenil se registraron en las economías de ingresos más altos.
“Una generación que no puede encontrar un trabajo decente no puede construir su futuro con confianza. Cuando los jóvenes quedan excluidos de un empleo de calidad, los países pierden talento, productividad y cohesión social”, afirmó Gilbert Houngbo, director general de la OIT.
La falta de empleos decentes
En las economías en desarrollo el desafío sigue siendo crear suficientes empleos decentes para absorber el crecimiento de la población joven. Las bajas tasas de desempleo ocultan una inseguridad generalizada en el mercado laboral, ya que muchos jóvenes no pueden permitirse permanecer desempleados y, en su lugar, aceptan empleos informales o precarios.
El informe concluye que el cambio tecnológico, incluidos los avances en la inteligencia artificial (IA), está transformando las oportunidades laborales. Se estima que el 6,1% de los empleos ocupados por jóvenes de entre 15 y 29 años corresponde a ocupaciones altamente expuestas a los cambios relacionados con la IA. Muchas de ellas coinciden con las ocupaciones de cualificación intermedia cuyo número entre los jóvenes ha disminuido desde 2023, en particular los puestos administrativos y de oficina. Al mismo tiempo, la demanda sigue creciendo en algunas ocupaciones técnicas intensivas en conocimiento, en ámbitos como la ciencia, la salud y la ingeniería, lo que enfatiza la necesidad de garantizar el acceso a las competencias que respondan a las necesidades cambiantes del mercado de trabajo.
El informe concluye que el desafío no consiste únicamente en crear más empleos para los jóvenes, sino en garantizar que esos empleos ofrezcan seguridad, dignidad y oportunidades para una transición satisfactoria hacia la vida adulta.