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Distrito El Globo: recuperar patrimonio para construir el futuro de Ciudad Vieja
Con una inversión cercana a US$ 30 millones, Distrito El Globo busca recuperar edificios históricos de la Ciudad Vieja y convertirlos en un ecosistema que combine negocios, gastronomía, arte, trabajo y hospitalidad. Con Casa El Globo ya operativa y nuevas aperturas previstas, el proyecto apunta a generar actividad y atraer empresas e inversiones a una zona estratégica de Montevideo. El restaurante Quinquela, los espacios de trabajo y eventos y la futura incorporación de nuevas casas forman parte de una apuesta que trasciende el desarrollo inmobiliario: contribuir a transformar el entorno y posicionar al barrio como una plataforma regional.
Fecha de publicación: 28/08/2026
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Redacción

Frente al puerto de Montevideo, en una de las zonas más emblemáticas de la Ciudad Vieja, Distrito El Globo nació de la visión de Valentín Bueno, empresario mendocino y presidente de SWI Group, que vio durante años en la zona algo más que edificios históricos y fachadas antiguas. En realidad, vio una oportunidad. Esa mirada fue el punto de partida de Distrito El Globo, una iniciativa que apuesta a recuperar inmuebles patrimoniales para transformarlos en un ecosistema que combina espacios de trabajo, gastronomía, arte, hospitalidad y servicios. El proyecto tiene como eje la restauración del histórico Hotel El Globo, convertido hoy en Casa El Globo, la pieza central de un desarrollo que busca contribuir a la revitalización del casco histórico montevideano y posicionar a la Ciudad Vieja como un punto de encuentro para empresas, emprendedores e inversores de la región.

Con Casa El Globo ya operativa, la apertura de Casa Colón prevista para septiembre y la incorporación de Casa Solís proyectada para 2027, la iniciativa avanza en la construcción de un distrito que busca conectar negocios, cultura y patrimonio en uno de los rincones más tradicionales de la ciudad.

Pero la apuesta va bastante más allá de la recuperación de un inmueble histórico. El concepto de “distrito” responde precisamente a esa visión. Distrito El Globo fue concebido como un centro de negocios y servicios de alta categoría integrado por seis edificios —Casa El Globo, Casa Colón, Casa Solís, Casa Solís II, Casa Rambla y el parking— ubicados a pocos metros unos de otros o directamente conectados.

Cada espacio cumple una función específica y tiene una identidad propia, aunque todos forman parte de un mismo ecosistema concebido bajo una línea arquitectónica y de diseño común desarrollada por el Estudio Gómez Platero. La propuesta apunta a que una persona pueda desarrollar gran parte de su actividad profesional dentro del distrito, ya sea trabajar desde una oficina, mantener reuniones, participar de conferencias, organizar eventos, almorzar en el restaurante Quinquela o generar nuevas conexiones con empresarios y profesionales.

Más allá de la calidad de cada espacio, la apuesta está en las sinergias que se generan entre ellos y en la capacidad del conjunto para aportar actividad, movimiento y nuevos flujos de personas a una zona que busca recuperar protagonismo dentro de la ciudad.

Recuperar patrimonio para crear futuro

La visión que acompañó el desarrollo desde sus primeras etapas puede resumirse en una idea sencilla: recuperar patrimonio para crear futuro. Con ese objetivo, el proyecto buscó preservar la identidad arquitectónica de la Ciudad Vieja incorporando, al mismo tiempo, diseño contemporáneo, tecnología y servicios de alta categoría.

Sin embargo, sus impulsores sostienen que Distrito El Globo trasciende el concepto tradicional de desarrollo inmobiliario. La apuesta consiste en construir un ecosistema de negocios y servicios premium capaz de generar actividad económica, atraer empresas e inversiones, promover conexiones y contribuir al reposicionamiento de una zona estratégica de Montevideo.

Bajo esa lógica, cada componente cumple una función específica dentro de una experiencia integrada. La arquitectura, la colección de arte, la gastronomía, la tecnología, los espacios de trabajo y la agenda de actividades forman parte de una misma propuesta. El distrito reúne restaurante, salas para reuniones y eventos, espacios de cowork, club de miembros y hotel, con la intención de responder a distintas necesidades dentro de un mismo entorno.

La integración de servicios es, precisamente, uno de los pilares del modelo. Una empresa puede instalar allí sus oficinas, recibir clientes, organizar reuniones o presentaciones, desarrollar eventos en los rooftops con vistas a la bahía y al puerto, y completar la experiencia con la propuesta gastronómica del restaurante Quinquela.

Al mismo tiempo, cada unidad fue concebida para funcionar de manera independiente. Quinquela desarrolla una propuesta gastronómica propia; las salas de reuniones y los rooftops están orientados a eventos corporativos y celebraciones; mientras que el club de origen sueco No18 —que eligió a Montevideo para instalar su primera sede en América Latina— impulsa una comunidad empresarial apoyada en espacios de trabajo colaborativos, tecnología y diseño.

La diferencia, sostienen, aparece cuando todas esas piezas se conectan. Una reunión puede continuar con un almuerzo de negocios, un evento puede integrarse con la propuesta gastronómica y las empresas que forman parte del ecosistema pueden encontrar en un mismo lugar espacios para capacitaciones, conferencias, encuentros con clientes o celebraciones corporativas. La próxima incorporación de una magnífica propuesta de hotelería boutique buscará completar esa experiencia para quienes llegan desde otras ciudades o desde el exterior.

Quinquela, entre arte, memoria y gastronomía

La integración se apoya en una misma forma de entender el servicio, el diseño y la experiencia, aunque cada casa conserva su propia identidad. No18 funciona como el club de negocios, con membresías, oficinas privadas, espacios de cowork, salas de reuniones y áreas comunes, además del acceso a una comunidad local y a una red internacional de espacios de trabajo.

A eso se suma Quinquela, con una propuesta gastronómica de alta categoría, cocina de autor e identidad profundamente rioplatense. Las salas, el auditorio y los rooftops amplían las posibilidades hacia reuniones, eventos corporativos, celebraciones y actividades culturales. La idea, más que ofrecer espacios físicos, es poder armar experiencias a medida y soluciones integrales para cada empresa, organización o cliente.

Dentro de ese entramado, Quinquela ocupa un lugar central. No fue concebido simplemente como el restaurante de un centro de negocios, sino como un proyecto gastronómico con identidad, dirección y ambición propias. La propuesta toma como inspiración al artista Benito Quinquela Martín y a la mirada sensible e irónica de Quino para construir un recorrido por la memoria del Río de la Plata, sus puertos, la inmigración y las cocinas familiares que forman parte de la identidad gastronómica de la región.

La cocina combina tradición e innovación, productos nobles y técnica, con una fuerte conexión con el territorio. La experiencia se completa con un entorno arquitectónico singular y una colección de arte que incluye obras originales de Quinquela Martín. Arte, memoria, cocina y hospitalidad se cruzan así en una propuesta que busca ser una de las expresiones más visibles de la identidad de Distrito El Globo.

Detrás de la propuesta gastronómica está Ignacio Salvo, CEO del emprendimiento y empresario del sector, quien ideó y estuvo al frente de proyectos como Magnum, Vanguardia y Leyenda. A cargo de los fuegos está Leandro Rosas, chef ejecutivo con más de 20 años de experiencia en hoteles cinco estrellas, restaurantes y eventos de alta categoría. Su cocina combina técnica y sensibilidad con una mirada vinculada a la cultura rioplatense, la memoria portuaria y los productos del territorio.

Rosas trabaja junto a los chefs Martín García y Martín Bicelli, al frente de un equipo que pone el foco en la calidad del producto, la técnica, la estacionalidad y, especialmente, el servicio y la consistencia. El objetivo va más allá de ofrecer una buena comida: la apuesta es construir una experiencia gastronómica capaz de representar a Montevideo y al Río de la Plata.

A este equipo se sumó recientemente Pablo Pesce como director comercial, con experiencia como gerente general de hoteles de primer nivel en Uruguay, Chile y México y actualmente como consultor y asesor de empresas en las áreas de hospitalidad y servicios.

La apuesta por el servicio de excelencia y por construir una experiencia diferencial atraviesa, de esta forma, las distintas unidades del proyecto y aparece como uno de los pilares sobre los que busca crecer Distrito El Globo.

Esa exigencia también se refleja en una de las ambiciones más concretas del proyecto: convertir a Quinquela en el primer restaurante de Uruguay en obtener una estrella Michelin. El desafío todavía tiene un condicionante, es que Uruguay no forma parte de los destinos evaluados por la Guía Michelin, por lo que actualmente ningún restaurante del país puede acceder a esa distinción. La aspiración, sin embargo, es estar preparados si la guía incorpora al país.

Más que una herramienta promocional, entienden esa meta como una forma de medir el nivel de exigencia del proyecto. El equipo trabaja arduamente para lograr que la Guía Michelin llegue en breve al Uruguay. 

La estrella no es el único objetivo, dado que la apuesta es construir una propuesta auténtica, reconocida por los clientes y capaz de poner en valor la gastronomía uruguaya y rioplatense.

La misma lógica de integración se traslada al negocio de reuniones y eventos, una de las unidades con mayor potencial dentro de Distrito El Globo. Casa El Globo y Casa Colón cuentan con salas de distintas dimensiones y capacidades, equipamiento tecnológico, un auditorio para 130 personas y rooftops con vistas al puerto y la bahía de Montevideo.

La variedad permite atender desde reuniones privadas para cuatro o diez personas hasta encuentros de directorio, capacitaciones, conferencias, lanzamientos, presentaciones de productos, cocktails, cenas y eventos corporativos o sociales de mayor escala. En lugar de ofrecer un único salón para adaptarlo a cualquier actividad, el modelo busca combinar los distintos espacios de acuerdo con el formato, los objetivos y la cantidad de invitados.

A la infraestructura se suman la propuesta gastronómica de Quinquela y el entorno arquitectónico y artístico del distrito. Las salas conviven con una colección de más de 70 obras de artistas rioplatenses, de modo que el lugar deja de ser simplemente el escenario de un evento y pasa a formar parte de la experiencia.

Una apuesta por devolverle vida a Ciudad Vieja

Esa combinación de propuestas explica también la diversidad de personas que circulan diariamente por Distrito El Globo. Empresarios, dirigentes políticos, profesionales, emprendedores, inversores, organizaciones y compañías regionales comparten el espacio con equipos que buscan oficinas flexibles, empresas que necesitan salas equipadas para reuniones y presentaciones y clientes que regresan a Quinquela atraídos por su propuesta gastronómica. No hay, por tanto, un único perfil de usuario, sino distintos públicos que encuentran diferentes motivos para volver. Esa diversidad es, precisamente, una de las fortalezas que destacan sus impulsores.

La elección de Ciudad Vieja tampoco fue casual. El barrio concentra patrimonio, identidad y cultura, además de una ubicación estratégica frente al puerto y una historia estrechamente ligada al desarrollo comercial y empresarial del país. Para quienes llegan desde Buenos Aires, incluso, esa cercanía adquiere una dimensión práctica: desembarcar en Montevideo y, pocos minutos después, estar en una reunión, un evento o almorzando en Quinquela.

Pero detrás de la ubicación hay también una apuesta por el barrio. El proyecto parte de la convicción de que es posible preservar el patrimonio, darle nuevos usos a los edificios históricos y, al mismo tiempo, devolverles actividad. Casa El Globo es el ejemplo más concreto, porque el inmueble que funcionó como hotel a fines del siglo XIX y permaneció cerrado y deteriorado durante años, hoy recibe empresas, clientes del restaurante, reuniones, eventos y actividades culturales.

Sus impulsores entienden que esa transformación ya empieza a trascender los límites del propio distrito. La apertura de Casa Colón, prevista para septiembre, sumará otro punto de actividad y un nuevo rooftop, mientras que alrededor comienzan a aparecer más propuestas gastronómicas, culturales, residenciales y empresariales. A eso se agregan mejoras en el espacio público, la transformación de la calle Colón, incentivos para recuperar inmuebles patrimoniales y nuevas inversiones.

Todavía quedan desafíos importantes, pero la percepción ya no es la de un barrio con potencial por desarrollar. La transformación, sostienen, está ocurriendo.

Para que esa transformación se consolide, sus impulsores entienden que todavía hacen falta varias condiciones. Seguridad, limpieza, iluminación, accesibilidad, estacionamiento, transporte y calidad del espacio público aparecen entre las prioridades, junto con nuevos incentivos para recuperar edificios patrimoniales y atraer empresas, comercios y residentes.

El desafío es que Ciudad Vieja tenga actividad durante todo el día y toda la semana, combinando oficinas, vivienda, gastronomía, cultura, turismo, educación y entretenimiento. En ese proceso, ningún proyecto puede transformar por sí solo un barrio, pero sí puede funcionar como catalizador, demostrar que existen otras formas de hacer las cosas y abrir el camino para nuevas inversiones.

La apuesta de Distrito El Globo supone una inversión final cercana a US$ 30 millones, distribuida entre los distintos activos que conforman el proyecto. La recuperación de cinco edificios, la apertura de nuevas unidades de negocio y la generación de empleo directo e indirecto movilizan, además, una red de proveedores vinculados con la gastronomía, los eventos, la tecnología, el mantenimiento, la seguridad, la arquitectura, el diseño y los servicios profesionales.

Casa El Globo lleva casi un año operativa, Casa Colón abrirá sus puertas en septiembre y Casa Solís se incorporará a mediados de 2027. Con cada nueva casa, el ecosistema suma actividad y amplía su impacto sobre el entorno, no solo por las empresas y profesionales que allí trabajan, sino también por el movimiento que generan clientes, visitantes y proveedores.

La respuesta del mercado, hasta ahora, ha sido positiva y en algunos aspectos incluso superó las expectativas. Durante su primer año, Casa El Globo se consolidó como punto de encuentro para empresas, profesionales, emprendedores y organizaciones. Las salas, los rooftops y el restaurante reciben reuniones de directorio, capacitaciones, conferencias, presentaciones, eventos corporativos y actividades culturales.

Parte de esa respuesta refleja también un cambio en la demanda. Las empresas buscan cada vez más espacios que se aparten del formato tradicional y que combinen personalidad, tecnología, flexibilidad, gastronomía y un equipo capaz de entender qué necesita cada actividad. En paralelo, Quinquela avanza en la construcción de su propio posicionamiento dentro de la oferta gastronómica de Montevideo.

Como en cualquier emprendimiento, el resultado final se mide por la rentabilidad y la recuperación de la inversión. Pero el proyecto utiliza también otros indicadores, como cantidad y variedad de eventos, conversión de consultas, recurrencia de clientes, facturación por espacio y satisfacción de los organizadores; en Quinquela, cubiertos, ticket promedio, ocupación, frecuencia de visita, reputación y rentabilidad.

Hay, sin embargo, una medida que atraviesa todas las demás: la consistencia de la experiencia. Para un proyecto con la ambición de Distrito El Globo, sostener el mismo nivel de servicio resulta tan importante como atraer nuevos clientes. Y hay otra dimensión, más difícil de medir en una planilla: haber recuperado patrimonio, devolverle vida a una zona de la ciudad y generar nuevas oportunidades de encuentro y negocios.

En definitiva, el proyecto apuesta a que esas dos dimensiones —la rentabilidad del negocio y la transformación del entorno— puedan avanzar juntas.

Un distrito a construir

La mirada, de todos modos, está puesta bastante más allá de las próximas aperturas. A diez años, la aspiración es que el aporte de Distrito El Globo a la recuperación del entorno del puerto y de la Ciudad Vieja se haya multiplicado y que el proyecto se consolide como una plataforma regional para empresas, emprendedores, inversores, gastronomía, cultura y hospitalidad.

La intención es que compañías de la región puedan conectarse y proyectarse hacia el mundo desde Montevideo, pero también que el Distrito sea un espacio abierto a la ciudad, donde convivan trabajo, gastronomía, arte, eventos y encuentro. El mayor logro, plantean, sería que deje de ser percibido como una iniciativa aislada y se convierta en uno de los motores de una transformación más amplia del barrio, capaz de atraer nuevas inversiones y de contribuir a que más personas vuelvan a elegir Ciudad Vieja para trabajar, vivir y disfrutar.

Para llegar allí, el corto y mediano plazo ya tiene una hoja de ruta definida. El foco inmediato está puesto en consolidar la actividad de Casa El Globo y acompañar la apertura de Casa Colón, que sumará nuevos espacios y servicios, entre ellos un rooftop, un spa y un bazar con productos elaborados y envasados en las propias cocinas del Distrito.

En Casa El Globo, mientras tanto, continuará creciendo la comunidad de No18 y la actividad de las oficinas, el cowork, las salas, los eventos y los rooftops. A eso se suma el proyecto de un hotel boutique de 13 habitaciones, pensado para completar la propuesta de hospitalidad del ecosistema.

Quinquela tendrá también un papel central en esta hoja de ruta, con el objetivo de consolidarse como una de las principales propuestas gastronómicas de Montevideo, profundizar su identidad y elevar de forma permanente sus estándares de cocina y servicio. En paralelo, seguirá presente la ambición de prepararlo para convertirse en el primer restaurante de Uruguay en alcanzar una estrella Michelin si la guía incorpora al país.

El siguiente gran hito será Casa Solís, cuya apertura está prevista para mediados de 2027. Su incorporación ampliará la oferta de oficinas privadas, salas de reuniones y rooftop, además de sumar más de 800 espacios de trabajo. Después llegarán Casa Rambla y Casa Solís II.

El crecimiento, aseguran, será progresivo, pero responde a una misma lógica: que cada nueva Casa complemente a las anteriores, agregue valor al conjunto y genere nuevas razones para trabajar, reunirse, comer y disfrutar en Distrito El Globo.

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Distrito El Globo
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