-¿Cómo interpreta las declaraciones de la vicecanciller Valeria Csukasi, sobre que si Benjamín Netanyahu visita Uruguay debería ser detenido en el marco de la Corte Penal Internacional (CPI)?
-En el mundo en que vivimos hoy, el derecho internacional se está redefiniendo de una manera acelerada y brusca. Uruguay es signatario del Tratado de Roma. Y si mañana tuviera, por ejemplo, la visita de un requerido por la CPI, hay dos opciones: proceder según lo que indica ser parte de ese organismo internacional, o directamente excluirse de él. Es un momento donde todos los grandes paradigmas del derecho internacional están en discusión, como la no injerencia, el respeto a los acuerdos o el papel rector de Naciones Unidas para pacificar los conflictos. Entre esas cosas, está el tema de los delitos de lesa humanidad, que son pasibles de persecución penal por parte de un organismo internacional como la CPI, que obliga a actuar de determinada forma. Otra discusión sería si Uruguay debería o no integrar este ámbito. Yo interpreté las declaraciones de Valeria Csukasi desde esa perspectiva. Después está el trasfondo político, que es la discusión que hay entre el gobierno y la fuerza política que lo sostiene, como es la posición sobre el genocidio en Gaza y todo lo relacionado con esa cercanía que algunos sectores tienen con el tema.
-¿Los dichos de Csukasi representan más la postura de la fuerza política que la del propio gobierno?
-Posiblemente haya sido dicho en esa dirección. Además, sus dichos fueron reafirmados en un comité de base. Lo que dijo está más alineado a lo que el Frente Amplio (FA) ha discutido y declarado en sus posicionamientos políticos.
-¿Entiende que el gobierno ha sido cuidadoso de más en el tema de Israel y Gaza?
-Sí, porque claramente es un recorrido en el que, si bien tiene trazabilidad, el gobierno ha sido demasiado cuidadoso. Es cierto que hay un trasfondo de las relaciones tanto con Israel como con la autoridad palestina, que Uruguay trata de cuidar, pero en este punto no se admiten medias tintas. Igualmente, el gobierno uruguayo lo cataloga como una masacre, no como genocidio. El genocidio es una figura del derecho internacional y el posicionamiento del Estado uruguayo es un posicionamiento político.
-¿La política internacional es el punto de mayor desencuentro entre el gobierno y la militancia frenteamplista?
-Sí, la política internacional y el tema de Gaza son los puntos de mayor desencuentro entre el gobierno y la militancia. Porque, entre otras cosas, todavía faltan aspectos a desarrollarse en política internacional. Uruguay ejercerá, en este período, la presidencia pro tempore del Mercosur, del Consenso de Brasilia y otros temas.
-¿Hay un liderazgo frágil de Orsi que queda evidenciado en este tipo de declaraciones de parte de integrantes del propio Ejecutivo? Me refiero a los recientes dichos de Csukasi, pero también a las salidas que ha tenido Juan Castillo contradiciendo al presidente.
-No lo veo así. Creo que la figura del presidente es respetada y Yamandú Orsi ejerce un liderazgo claro en la estructura de gobierno. Él es quien designa la confianza en sus ministros y viceministros, pero creo que el gobierno está en un momento frágil. Eso es mucho más que Orsi y es una responsabilidad que no es solamente de una figura como el presidente.
-¿A qué se debe esa fragilidad?
-Creo que cambió, de una manera muy brusca, el contexto regional e internacional. El contexto internacional con la cuestión petrolera y los flujos comerciales, además de la caída de los paradigmas del derecho internacional, implican una redefinición de distintos aspectos comerciales.
-Pero, más allá de ese contexto externo adverso, ha habido episodios y errores del gobierno que han marcado la pauta.
-Sí. Pero primero está el contexto internacional. También el contexto regional ha cambiado y hoy solamente tenemos un candidato de izquierda, de 81 años, que es Lula, pero el resto de los países con elecciones han dado un giro a la derecha. Y Uruguay, si no fuera por Lula en la elección de octubre en Brasil, posiblemente se quedaría solo en la región. Y además de ese contexto regional e internacional, el gobierno también tiene algunas situaciones internas. Creo que no calibramos bien al principio, principalmente en lo difícil que ha sido entablar una serie de temas con un acuerdo con la oposición.
-¿Le falta un buque insignia a este gobierno?
-Sí, creo que al gobierno le falta un buque insignia. Me parece que lo más parecido que tenemos a un buque insignia es el abordaje multidimensional del tema de la seguridad y la convivencia que se planifica desde el Plan Más Barrio.
-Pero, sin embargo, hoy las encuestas muestran que el área de gestión con mayor desaprobación es la seguridad.
-La seguridad es el tema que más le preocupa a la ciudadanía, más que nada por un tema de miedo hacia la violencia que existe en la sociedad. No toda la violencia se manifiesta en delitos. Está en el tránsito o en los eventos deportivos. Lo que más le preocupa a la población es la violencia derivada del crimen organizado y el narcotráfico. Y en este punto, creo que el gobierno está dando pasos en un sentido de fortalecer el papel de la policía y tecnificar estos aspectos.
-Una de las críticas que realizó la Coalición es que se perdió un año de gestión para elaborar un plan de seguridad.
-Yo no creo que se haya perdido un año. La diferencia de este Ministerio del Interior con el de la anterior gestión, es que se generó un diagnóstico con base en las evidencias. Y esa es la principal diferencia entre el actual ministro del Interior y los tres anteriores, que eran más dirigentes políticos. Carlos Negro viene del mundo del derecho, fue fiscal de homicidios y articuló un conjunto de especialistas en diferentes áreas, basado en evidencia. Me parece que habría que dar un poquito más de tiempo, pero claramente es el tema que más le preocupa a la población y el gobierno debe dar respuesta a esa preocupación de la sociedad.
-¿Cómo entiende que el gobierno puede revertir los bajos niveles de aprobación que han evidenciado las últimas encuestas?
-Creo que al gobierno las encuestas le van a seguir dando en estos niveles, tal vez un poco más por arriba, de acá hasta el año que viene. Los próximos 16 o 18 meses vamos a estar en esta línea y se va a terminar dando vuelta esta película cuando la gestión empiece a mostrar resultados concretos. Cuando el Hospital de la Costa se empiece a construir, cuando las carreteras empiecen a estar en obra y cuando se estén haciendo los comedores en Secundaria y UTU, entre otras cosas.
-Luego de la aprobación de la Rendición de Cuentas en Diputados, el articulado ya pasó al Senado, donde el oficialismo cuenta con mayorías. ¿Se va a respetar lo acordado en la Cámara Baja?
-Hay que tener mucho cuidado con lo que se acordó en Diputados, porque no necesariamente se va a reeditar en una eventual tercera cámara lo que ya se acordó la semana pasada. Eso no quiere decir que no se pueda mejorar aún más el proyecto o generar un poco más de recursos. Yo soy de la idea de que no habría que abrirlo demasiado. Era muy importante para el gobierno que esta Rendición de Cuentas saliera, porque era fundamental para dar vuelta la página.
-¿Estima que fue la última votación presupuestal del período en la que el oficialismo cuenta con los dos votos de Cabildo?
-Posiblemente sí. Pero se lo dije a mis colegas del Partido Nacional. Para llegar a otro lado, hay que recorrer caminos diferentes. Y acá, tanto ellos como nosotros, deberíamos entender que los tres partidos principales deben sentarse y ponerse de acuerdo en determinados temas.
Denuncia de la Coalición a Lazo por Cardama “es una manera de desviar el foco”
-¿Cómo interpreta la decisión de la Coalición de denunciar penalmente a Sandra Lazo, a partir de la rescisión del contrato con el astillero Cardama?
-Es una manera de desviar el foco. Me cuesta entender, y lo digo sin chicana, que le quiten tanta importancia a que un actor privado extranjero quiso presentar una garantía ficticia. Si lo hubiese hecho un gobierno del FA, esto sería escandaloso. Entonces, creo que lo primero que deberían haber asumido es que hubo un intento de desfalco al Estado. Si no pasaba nada, de repente pasaba desapercibido. Pero si algo le ocurría al astillero y el Estado uruguayo debía ejecutar esas garantías, ¿qué pasaba? Las garantías no son un documento intrascendente. No se les puede tomar el pelo a los actores económicos. No se puede alquilar una casa o un apartamento sin garantías, entonces, menos se va a contratar algo por US$ 80 millones.