Edición especial | Canelones avanza
Laura Morales, directora general de Obras de la Intendencia de Canelones
Canelones trabaja para acompasar el crecimiento urbano con más infraestructura, movilidad y servicios
El crecimiento urbano de Canelones plantea el desafío de acompasar la infraestructura, la movilidad y los servicios, mientras se atienden las necesidades de las zonas rurales. Para este quinquenio, el gobierno departamental prioriza la consolidación de barrios, el drenaje, el alumbrado, la caminería y el mantenimiento.
Fecha de publicación: 11/09/2026
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Redacción

¿Cuál es el principal desafío en materia de obras e infraestructura que tiene Canelones y qué zonas del departamento requieren más atención?

Acompasar la infraestructura al crecimiento. Canelones es un departamento enorme y muy diverso: hay zonas que se urbanizaron rápido, donde la infraestructura no creció al mismo ritmo, y al mismo tiempo tenemos una red vial urbana y rural que hay que mantener todos los días.

Por eso no diría que hay una única zona que requiera atención. En las áreas metropolitanas y costeras la demanda es de consolidación urbana, drenaje y movilidad. En otras ciudades, mejorar y mantener lo que ya está construido. Y en el área rural, que los caminos estén transitables todo el año, que es lo que permite que la producción salga.

En ese escenario, el mantenimiento no puede esperar a que llegue la obra. En las calles pavimentadas pusimos en marcha Pozo Cero, para responder rápido a los baches. En las de tosca reforzamos maquinaria a través del fideicomiso para mantenerlas transitables mientras esperan una solución definitiva. Por algo el mantenimiento tiene un lugar propio en este presupuesto.

Y después está cómo hacemos las obras. Cuando intervenimos una calle tratamos de mirar todo junto: pavimento, drenaje, vereda e iluminación. Eso lleva más tiempo, exige coordinar con otros organismos y con los municipios, pero la necesidad del vecino es de hoy.

¿Cuáles son las obras más importantes que tienen previstas para este quinquenio y qué impacto cree que van a tener para los vecinos?

Uno de los principales ejes es la consolidación de barrios. Aeroparque es un buen ejemplo: estamos transformando el barrio con calles, corredores de ómnibus, más de nueve kilómetros de veredas y colectores pluviales.

También hay proyectos estructurales. Atlántida es un caso muy claro: allí estamos coordinando con OSE la ejecución del saneamiento y, desde la Intendencia, trabajamos en el drenaje y en la recuperación de la infraestructura vial. En Ciudad de la Costa tenemos además el desafío de acompañar los cambios que vienen en movilidad y transporte sobre Giannattasio.

El alumbrado también tiene un lugar importante en este quinquenio. En el período pasado se completó el recambio de todas las luminarias a tecnología LED y su incorporación al sistema de telegestión. Hoy partimos de esa base y el objetivo es llegar con alumbrado público al 100% de las zonas urbanas y suburbanas, además de seguir incorporando mejoras al sistema.

A eso se suman la caminería rural, la seguridad vial y una tarea que a veces tiene menos visibilidad que una obra nueva, pero es igual de importante, que es cuidar toda la infraestructura que Canelones ya tiene.

El impacto, al final, se ve en la vida cotidiana: poder entrar y salir mejor del barrio, que la calle no se inunde, caminar tranquilo o tardar menos en llegar.

Canelones ha crecido mucho en población y también en urbanización. ¿De qué manera se ha preparado la Intendencia para acompañar ese crecimiento?

Ese crecimiento hace que cada vez haya más cosas que resolver al mismo tiempo. Una calle ya no se puede pensar solamente desde el pavimento. Hay que mirar el drenaje, el transporte, los peatones, las bicicletas, el alumbrado y la seguridad vial. La incorporación de Ingeniería de Tránsito a la Dirección de Obras nos permite tener esas variables presentes desde que empezamos a pensar un proyecto.

También hay mucha coordinación que el vecino no necesariamente ve. Si OSE tiene prevista una intervención en una calle, por ejemplo, tenemos que hacer coincidir proyectos y tiempos antes de pavimentarla. Parece sencillo, pero cuando intervienen distintos organismos no siempre lo es.

Y hay otra parte que tiene que ver con cómo aprovechamos la información y la tecnología. Estamos desarrollando una nueva herramienta para gestionar los reclamos que ingresan a través del 1828, que va a integrar en un mismo sistema la información, su ubicación en el territorio y el seguimiento de cada caso. Eso nos va a permitir tener una visión más completa de lo que está pasando y agilizar las respuestas. Pozo Cero va a incorporar una aplicación con un criterio similar para registrar y seguir las intervenciones directamente desde la calle. Y el alumbrado, con su red telegestionada, ya funciona de esa manera.

Son ejemplos de algo que buscamos en todas las áreas: probar, desafiarnos e incorporar herramientas que nos permitan hacer mejor nuestro trabajo.

¿Qué mejoras en los barrios y en los servicios públicos le gustaría que los vecinos pudieran obtener cuando termine el quinquenio?

Me gustaría que se note al recorrer los barrios: mejores calles y drenajes, poder caminar mejor, buena iluminación y una circulación más segura.

Pero también que lo que hagamos se mantenga. Una obra no termina el día que se inaugura; después hay que cuidarla. En un departamento que sigue creciendo, mantener bien lo que tenemos es tan importante como seguir construyendo.

Por otra parte, muchas veces las obras se cuentan en kilómetros, metros cuadrados o montos de inversión. Son datos necesarios, pero el resultado se ve cuando el ómnibus puede entrar todos los días, cuando una familia deja de tener agua en la puerta cuando llueve o cuando un chico camina más seguro hasta la escuela.

Y hay algo que desde afuera no siempre se ve: una obra que un día aparece terminada llevó antes meses, a veces años, de proyecto, decisiones, trámites, coordinación y gente trabajando para que suceda. Hacer obra también es todo eso.

 

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Laura Morales
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