-¿Qué repercusiones dejó el evento en el que participó junto a Roberto Markarian y otros académicos, sobre la importancia de la enseñanza en matemática ?
-Fue un evento que organizamos desde la Academia de Ingeniería, junto con la Academia de Ciencias, porque desde 2022 trabajamos en conjunto sobre la enseñanza de las disciplinas de tipo científico. Una de las cosas que surgió en el estudio fue que había problemas serios en el aprendizaje de la matemática que estaban perjudicando el reclutamiento de gente para las carreras científicas, porque la gente le disparaba a la disciplina. Esto es un problema, no solo para la academia y las instituciones, sino también para el desarrollo de Uruguay en general. Por cómo están cambiando las cosas, se necesita gente que tenga formación en carreras científicas si se pretende pasar a ser un país más desarrollado. En ese entonces se armó el grupo Interacademias, que estudió el tema, integrado por Roberto Markarian, Héctor Cancela, Enrique Barrios y Ricardo Pascale. El informe que elaboraron lo tomamos como base en la Academia de Ingeniería y lo complementamos con otro informe, e incluimos un repaso a fondo de las recomendaciones internacionales de los organismos que han trabajado en esto, además de una serie de recomendaciones detalladas. Eso se lo llevamos a la gente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), la primera versión a la anterior administración y la segunda a las autoridades actuales. En los dos casos, nos atendieron muy bien y les resultó importante el trabajo. Y el evento reciente lo hicimos para difundir los contenidos. Tuvimos la presencia de Elbia Pereira, que es consejera de ANEP, entre otras personas, que expusieron distintos puntos de vista.
-¿Existió algún acercamiento de las actuales autoridades?
-Llevamos los informes a ANEP y tuvieron mucho interés en el tema. Nos contactaron con un grupo de inspectores que trabajan en el tema, desde la Academia de Ingeniería estamos trabajando con gente de matemática de UTU y sé que Elbia Pereira dijo que ANEP va a plantear un plan nacional para mejorar la educación en matemática, y supongo que utilizarán alguna recomendación de esos informes.
-¿Qué panorama se abre para el aprendizaje de matemática y el ejercicio de la ingeniería con la IA?
-Es un cambio para muchas profesiones. De las primeras aplicaciones que hubo de la IA fue en el trabajo con expresiones matemáticas, que yo lo vi por primera vez en 1985, con un programa que resolvía ecuaciones por sí solo y simplificaba expresiones complejas. Los matemáticos usan ese tipo de programas para su propio trabajo, inclusive. Y toda la tecnología tiene un potencial muy grande en la enseñanza de la matemática, porque ayuda a visualizar y a poner ejemplos de cosas que son abstractas, y que una humilde planilla electrónica sirve para ilustrar cuando se enseña algo complejo. La IA es otro elemento más que puede ayudar a plantear ejemplos y a aclarar dudas, pero también a personalizar un poco más la enseñanza y la manera en que un estudiante puede avanzar con un tema y que la IA le dé ejercicios de forma personalizada.
-¿Cree que la IA está contemplada de forma acorde a la actualidad desde el sistema educativo uruguayo?
-Es una pregunta compleja. La IA es una herramienta de uso general para muchas cosas. Después, cómo se usa en el sistema educativo depende del docente y de lo que quiera plantear. Lo que no se puede ignorar es que todo el mundo tiene acceso a ella, y eso se debe tener en cuenta, tanto como recurso como para cuidar la integridad de las cosas. Cuando se manda un deber para hacer en el hogar, el interés es que lo haga el alumno, no la IA. Hay todo un tema que es muy complejo, que se irá acomodando con el tiempo, porque más allá de la IA, la gente deberá ir aprendiendo cosas de a poco, en distintos aspectos.
-¿Qué oportunidades se abren con esta herramienta, más allá de sus riesgos y amenazas?
-Para la profesión se abre un abanico de oportunidades, desde cosas muy mundanas como redactar una propuesta o traducir desde otro idioma. También puede trabajar con diagramas, planos, medir algo y simular determinadas cosas. Hay una cantidad inagotable de cosas que facilita y nos llevará años ver las aplicaciones posibles que tiene. El problema con algunos tipos de IA es que hay que estar muy seguro de los resultados que dan. Si se calcula un parámetro con IA y no se verifica, la responsabilidad es del profesional, no de la herramienta. En este momento, creo que todavía falta profundizar en esta dirección.
-¿A los jóvenes de hoy se los está preparando para el mercado laboral del mañana?
-Creo que no hay que generalizar, porque hay distintos tipos de formación para los jóvenes, pero considero que hay un problema especialmente en secundaria. Cuando yo estudiaba, el liceo era como un puente a la universidad y los últimos dos años estaban planteados como una especie de filtro o preparación, para que cuando uno entrara a la universidad, no hubiera un salto muy grande. Luego eso se fue diluyendo y hoy hay un ciclo obligatorio que todos los jóvenes deben cumplir y eso debe otorgar un perfil de salida que les permita hacer algo y participar del mercado de trabajo, no solo prepararse para entrar a la universidad. El problema no está tanto en los programas, los contenidos y las competencias que se definen, sino que muchos de los estudiantes que completan el liceo no adquirieron las competencias y los conocimientos del caso. Y eso se ve en las universidades. Doy clase en un curso de quinto semestre y a veces los estudiantes vienen con cuestiones que son del liceo. También se nota que los jóvenes estudian para salvar el examen, pero no para aprender. Y eso no es lo mismo.
-¿Es necesario un cambio de enfoque en cómo se enseña?
-Sí, es más importante eso que los contenidos y el detalle de tener tal o cual tema, y si una asignatura sirve o no para entrar a determinada carrera. Tiene sentido que, en lugar de decir qué es lo que vamos a enseñar, vamos también a fijarnos en lo que el estudiante puede hacer cuando pasa por ahí, que serían las competencias, un enfoque más moderno y práctico. Al final, no interesa si el estudiante tuvo ocho horas de tal o cual tema, lo que interesa es si lo aprendió y lo sabe usar. Y esto no es solo un tema de mercado de trabajo, es un tema de formación general, de cosas que todo ciudadano debe saber. En una democracia, si cualquiera puede ser presidente si es electo, cualquiera también debe estar preparado. Hay que asegurarse de que todo ciudadano tenga un nivel básico de formación.
-¿Y cómo se vincula esto con los altos niveles de abandono estudiantil?
-Esto es un problema, porque hay un porcentaje importante de personas que no completan el ciclo obligatorio. Y creo que lo hacen por aburrimiento y por percibir que lo que se les enseña no les va a servir, no perciben que tenga un valor.
-Otro resultado que arrojó el informe que presentaron es que el contexto socioeconómico impacta en los resultados educativos y, especialmente, en el desempeño en matemática. ¿Qué entienden que se debe hacer al respecto?
-Es cierto que existe una diferencia entre distintos contextos socioeconómicos. Los que están más abajo tienen peores resultados, y ocurre en matemática y en todas las disciplinas. La diferencia no se da solo por el contexto socioeconómico, sino también por el contexto personal y familiar de cada alumno, que se ve en los datos de los quintiles más altos. Allí se ve una dispersión entre los alumnos, lo que está correlacionado con el capital cultural que hay en el hogar y la importancia que le dan a la enseñanza. Y lo que se puede aplicar es el apoyo diferenciado y poder seguir de cerca a esos alumnos y tener recursos más allá del aula. Hay instituciones privadas que trabajan con estos temas en lugares de contexto crítico, que han obtenido buenos resultados.
“Es importante que los jóvenes se puedan manejar en el mundo financiero”
-¿De qué forma se entrelaza la dificultad de aprender y enseñar matemática con la falta de educación financiera que hay en el país, que se evidencia en la cantidad de uruguayos endeudados y en el clearing de informes?
-Es importante que los jóvenes se puedan manejar en el mundo financiero. Que puedan calcular una tasa de interés o cuánto va a terminar costando algo. Y eso no tiene que ver tanto con lo que se pone en los programas, sino con la forma en la que se usa. Tal vez sea necesario sumar casos reales con sus respectivos cálculos en las clases, pero creo que el Banco Central del Uruguay también está trabajando en el tema, que son cosas importantes. Mucha gente, cuando recibe el resumen de la tarjeta de crédito, paga el mínimo, pensando que no es necesario el pago total, porque no entiende la diferencia entre ambas opciones. Y eso es trágico. Esto tiene que ver no solo con poder calcular, sino también con controlar los gastos, saber qué se necesita y de qué se puede prescindir.