El empresario paraguayo Martín Burt estuvo en Montevideo y expuso en el Foro Social de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), donde presentó el Semáforo de Eliminación de Pobreza, la metodología que desarrolla desde la Fundación Paraguaya, ONG que fundó en 1985 y que dirige actualmente. En esa instancia, afirmó que, utilizando su método, “en cinco años se podría eliminar la pobreza en Uruguay”. En diálogo con CRÓNICAS, explicó cómo imagina aterrizar esa propuesta en Uruguay y qué límites le encuentra a su propio modelo.
“Es una nueva métrica y metodología de acompañamiento que le pregunta a la gente humilde qué opinan ellos de la pobreza”, resumió. A diferencia de los índices multidimensionales que elaboran los técnicos, el “semáforo” delega en cada familia la definición de qué significa dejar de ser pobre y el diagnóstico de su propia situación. Lo hacen a través de unos 50 indicadores que cada familia responde en un celular o tablet en 15 o 20 minutos, clasificando cada uno en rojo (pobreza extrema), amarillo (pobreza) o verde (sin pobreza). Con ese mapa, la familia arma, junto a un mentor o trabajador social, un plan propio apoyado en un “banco de soluciones” basadas en casos de éxito que la organización pone a disposición. Según Burt, el método se utiliza en 64 países.
El protagonismo, enfatizó, es de la familia, que debe responder que sí a dos preguntas para animarse a cambiar: “¿vale la pena?” y “¿seré capaz de hacerlo?”. Burt llamó a esto “agencia” y “autoeficacia” y las marcó como la base de todo el método.
El aterrizaje en Uruguay
El paraguayo recordó una experiencia piloto con Junior Achievement en Uruguay, previa a la pandemia y abandonada después de la misma, y aseguró que ya tienen la adaptación de los indicadores necesaria para aplicar su metodología a nivel local. El esquema no prevé crear una estructura nueva, sino que se apoyaría en la estructura y los recursos humanos ya existentes en empresas, ONG y organismos estatales. “Con mil mentores que ya existen, a razón de 200 familias cada uno, se puede aplicar el semáforo a corto plazo” a las cerca de 200.000 familias pobres del país, calculó. Citó para esta estimación al INE y a su dato de 16,6% de pobreza por ingreso (2025).
El rol del Estado
Sobre la función del Estado en la perspectiva de Burt, el paraguayo habló de un “nuevo estilo” que deje atrás el “enfoque asistencialista” del siglo XX, apoyado en la inteligencia artificial y en el nivel actual de acceso a la tecnología. “El rol del Estado es ayudar a las organizaciones”, precisó. Señaló además que las transferencias monetarias condicionadas ponen el foco en cortar la pobreza entre generaciones, pero sin éxito. Sin un éxito completo, al menos: Burt señaló que utilizando únicamente ese tipo de instrumentos y ese enfoque asistencialista “es muy difícil eliminar la pobreza completamente”, lo cual contrasta con el objetivo asignado a su método de eliminar la pobreza en un quinquenio.
Los límites del modelo
Consultado sobre los límites del semáforo para abordar el problema de la pobreza, Burt sostuvo que “hay algunas familias que no aspiran (a otra cosa)”. Mencionó conocer casos de víctimas de trata que al ser liberadas “vuelven” a esa situación y afirmó que en Argentina hay mujeres que “se embarazan a los 40-45 años para seguir teniendo algún niño en la casa” y así seguir cobrando un plan social. “Eso también existe, pero nuestra experiencia es que la familia puede ser motivada y concientizada para aspirar a superar sus privaciones”, concluyó.
También se refirió a que sucede en el caso de los hogares fragmentados, monoparentales, que se encuentren atravesando problemas de adicciones o situaciones de violencia doméstica: explicó que el proceso no trata a esas familias “como un catálogo de fracasos”, que se relevan también sus fortalezas y se busca aprovecharlas para mejorar primero los indicadores más simples.