¿Qué lugar ocupa la sostenibilidad dentro de la estrategia de Coca-Cola? ¿Y qué acciones desarrollan en Uruguay?
Para nosotros, la sostenibilidad no es una agenda separada del negocio. Es parte de cómo tomamos decisiones, de cómo operamos y de cómo buscamos crecer en cada mercado en el que estamos presentes.
En Uruguay tenemos una agenda con un foco muy concreto, que es trabajar sobre los desafíos en los que podemos generar un impacto real, tanto desde nuestra operación como a través de alianzas. Lo hacemos junto a nuestro socio embotellador, Coca-Cola Femsa, y con organizaciones públicas, privadas y de la sociedad civil.
Nuestro trabajo se articula en torno a tres pilares: agua, envases y empoderamiento económico. Son áreas en las que podemos aportar capacidades, generar alianzas y contribuir con soluciones concretas a desafíos relevantes para las comunidades donde estamos presentes.
La mirada es integral. Buscamos hacer cada vez más eficiente nuestra operación y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo y al cuidado de los recursos de los territorios de los que somos parte.
A partir de su alianza con la Fundación Instituto del Río Negro (Indra) han desarrollado proyectos de conservación de bosques y restauración de ecosistemas en los departamentos de Rivera y Florida. ¿Hubo un por qué específico para la elección de estos departamentos? ¿Qué se ha logrado?
Hay proyectos que muestran muy bien qué significa trabajar con foco local. Parten de una necesidad concreta del territorio y se construyen junto a quienes lo conocen y lo habitan.
Ese es el caso de las iniciativas que desarrollamos en Rivera y Florida junto con la Fundación Instituto del Río Negro (Indra), autoridades departamentales y productores locales. La elección de ambos territorios responde a su relevancia ambiental e hídrica.
Nuestro objetivo es generar una huella hídrica positiva mediante el uso sostenible del agua, la conservación del bosque nativo y la restauración de suelos degradados. También buscamos conservar y recuperar especies autóctonas y diversificar la productividad de los campos a través de emprendimientos de turismo sustentable como alternativa para los productores locales.
En Florida, trabajamos en el área de influencia del embalse Paso Severino. A fines de 2025, con el apoyo de Coca-Cola Femsa, ampliamos el proyecto incorporando 150 hectáreas adicionales a las 1.000 que ya cuentan con protección desde 2023, cuando comenzamos esta iniciativa. Además, sumamos dos nuevos productores locales, alcanzando un total de 18 productores comprometidos con la adopción de prácticas productivas sostenibles.
El proyecto surgió como respuesta a la degradación del monte nativo y de las fuentes de agua en la cuenca del río Santa Lucía, ocasionada principalmente por la ganadería extensiva, la tala de bosques y las actividades extractivas de suelos. Estas presiones afectan la biodiversidad, degradan los ecosistemas y comprometen la disponibilidad y calidad del agua, reduciendo la capacidad del territorio para enfrentar los efectos del cambio climático.
La problemática adquiere especial relevancia porque la cuenca del río Santa Lucía constituye la principal fuente de agua potable de Uruguay. Por eso, la conservación de este territorio resulta estratégica para la seguridad hídrica del país. Además, el área de intervención fue declarada Área Natural Protegida por el Ministerio de Ambiente debido a su alto valor ecológico.
En Rivera, desde 2017 llevamos adelante el programa de conservación del bosque nativo y los recursos hídricos en el Valle del Lunarejo, junto con Indra, la Intendencia de Rivera, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) y productores locales. Allí logramos recuperar hectáreas de bosque nativo y mejorar la infiltración del agua en el suelo hasta cinco veces.
Más allá de las cifras, buscamos que estos proyectos tengan continuidad en el territorio y que las prácticas de conservación puedan sostenerse en el tiempo. Para eso es fundamental trabajar de manera articulada con quienes conocen, producen y viven en estos ecosistemas.
¿Cuáles son los principales desafíos con respecto al uso del agua y cómo se abordan en Uruguay?
Hablar de sostenibilidad en Uruguay necesariamente implica hablar de agua. Es un recurso esencial para la vida, para las comunidades y también para nuestra actividad, porque es nuestro principal insumo.
El agua es uno de los tres pilares de nuestra estrategia de sostenibilidad, junto con los envases y el empoderamiento económico. Trabajamos para usarla de manera más eficiente, reducir su consumo en nuestras operaciones, reciclarla en los procesos productivos, reabastecer el agua que utilizamos en nuestras bebidas, cuidar las cuencas y apoyar a las comunidades en el acceso al recurso.
También entendemos que se trata de un desafío colectivo. En 2021, junto con Coca-Cola Femsa, nos involucramos en la creación de la Alianza Uruguaya por el Agua (AUA), un espacio de colaboración frente a uno de los grandes desafíos que tenemos como sociedad: la gestión sostenible del agua. La organización cuenta con el apoyo de Fundación Femsa y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además de otras empresas del ámbito privado.
AUA integra, además, la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, un acuerdo entre el BID, Fundación Femsa, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), la Iniciativa Internacional de Protección del Clima (IKI) y The Nature Conservancy (TNC), con el objetivo de contribuir a la seguridad hídrica de América Latina y el Caribe mediante la creación y el fortalecimiento de Fondos de Agua.
Este año Coca-Cola Femsa inauguró una línea de producción nacional de latas. ¿Qué representa esta incorporación para la operación local desde el punto de vista de la innovación, la eficiencia y la sostenibilidad?
La incorporación de una línea de producción nacional de latas por parte de nuestro socio embotellador, Coca-Cola Femsa Uruguay, representa un paso importante para fortalecer las capacidades productivas locales y muestra cómo la innovación puede ir de la mano de una operación más eficiente y sostenible.
La nueva infraestructura incorpora tecnología de punta y soluciones orientadas a optimizar el uso de los recursos. Entre ellas, el sistema de lubricación en seco permite reducir el consumo de agua asociado al proceso productivo, mientras que la utilización de fuentes renovables contribuye a una gestión más eficiente de la energía.
Este avance se suma a otras iniciativas que Coca-Cola Femsa desarrolla en su planta para recuperar, reciclar y reutilizar efluentes industriales. A través de sistemas de ultrafiltración y ósmosis inversa el embotellador logró reducir aproximadamente 1.700 metros cúbicos mensuales de consumo de agua potable.
Es un ejemplo concreto de cómo la inversión en tecnología y la innovación pueden fortalecer la producción local y generar, al mismo tiempo, beneficios para la operación y para el ambiente.
¿Cómo se incorpora la sostenibilidad desde la etapa de diseño de los productos y sus envases? ¿Qué criterios se tienen en cuenta para reducir el impacto ambiental a lo largo de su ciclo de vida?
La sostenibilidad de un envase empieza mucho antes de que llegue al consumidor. Por eso venimos trabajando de manera sostenida sobre todo su ciclo de vida, desde el diseño y el uso de los materiales hasta su recuperación y reciclaje.
Actualmente, el 100% de nuestro portafolio cumple con nuestro compromiso global de contar con empaques reciclables y también contamos con envases retornables.
Al mismo tiempo incorporamos alternativas que nos permiten avanzar hacia modelos de mayor circularidad. Un ejemplo es la botella Vitale de 625 ml, que está hecha 100% de otras botellas.
En Uruguay acompañamos iniciativas como el Plan Vale y, Coca-Cola Femsa, nuestro socio embotellador, lleva adelante el programa Zero Waste, que permitió reutilizar el 95% de los residuos generados en la planta.
El desafío es mantener los materiales en circulación durante más tiempo. Para eso, el diseño importa, pero también la recuperación y la articulación entre todos los actores de la cadena.
¿Cuáles serán las prioridades de trabajo para los próximos años en materia de sostenibilidad en Uruguay?
Nuestra prioridad es combinar una mirada de largo plazo con respuestas concretas a los desafíos de Uruguay.
Vamos a seguir profundizando el trabajo en nuestros tres pilares: agua, envases y empoderamiento económico. Eso implica continuar avanzando en seguridad hídrica y circularidad, al mismo tiempo que impulsamos iniciativas que generen oportunidades y fortalezcan a las comunidades de las que somos parte.
También vamos a seguir incorporando tecnología y soluciones que nos permitan hacer cada vez más eficientes nuestras operaciones y reducir su impacto ambiental.
Hay una convicción que atraviesa toda esta agenda. Los desafíos de sostenibilidad no se resuelven de manera aislada. Por eso, junto a Coca-Cola Femsa, vamos a seguir fortaleciendo el trabajo conjunto con gobiernos, organizaciones, productores, comunidades y otros actores. Las soluciones de mayor impacto son las que logran sumar capacidades y sostenerse en el tiempo.
Para nosotros, crecer en Uruguay también significa generar valor, cuidar los recursos que compartimos, fortalecer a las comunidades y construir alianzas que dejen capacidades instaladas en el territorio.
Ese es el compromiso hacia adelante: seguir creciendo de una manera que genere valor para nuestro negocio, pero también para las personas y los lugares donde estamos presentes.