Uruguay fue sede de la 11ª Cumbre Ministerial del Programa Regional para América Latina y el Caribe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), instancia en la que disertó el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, quien valoró la oportunidad para que los gobiernos debatan acerca de los estándares regulatorios de políticas públicas. Estas instancias son relevantes para intercambiar sobre políticas exitosas y lecciones aprendidas, aseguró.
El ministro sostuvo que Uruguay procura ser un miembro influyente en la comunidad global y promueve valores como el multilateralismo, la promoción de la democracia y la resolución pacífica de los conflictos. En este sentido, valoró la posibilidad de “estar en la mesa donde estas cosas se discuten”.
El jerarca destacó algunas políticas públicas de Uruguay con las que se han obtenido logros en las últimas décadas, como la trazabilidad ganadera, el plan Ceibal y la transición energética, que llevó a que en 2025 el 98% de la generación de energía eléctrica se basara en fuentes renovables. “Esperamos que estos intercambios permitan a cada uno de nosotros, en cada uno de nuestros países, conducir políticas que lleven a nuestras poblaciones a más prosperidad, menor desigualdad y mayor cohesión social”, concluyó.
IA y productividad
Por su parte, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, señaló el potencial de la inteligencia artificial para impulsar la productividad en la región y valoró el desempeño de Uruguay, con medidas ambiciosas para avanzar en su desarrollo y la creación de marcos regulatorios e instituciones.
Indicó que la adopción de la inteligencia artificial permitirá mejorar la productividad laboral entre un 13% y un 53% durante la próxima década en los cuatro países latinoamericanos miembros de la OCDE. Este es un elemento crucial para una región en la que la productividad laboral por hora equivale a solo el 38% del promedio de dicha entidad, aseguró.
Asimismo, advirtió que para que el desarrollo económico se propague se debe actuar en tres ejes: infraestructura, acompañamiento de empresas y formación de trabajadores.
“El reto es lograr que las personas desarrollen las competencias necesarias para aprovechar la inteligencia artificial, que las empresas encuentren la forma de integrarla en los procesos productivos y movilizar las inversiones requeridas para su despliegue”, afirmó.