Economía
El organismo proyecta un crecimiento de 1,3% en 2026 debido al efecto de la sequía sobre la agricultura
FMI destacó resiliencia de la economía local, pero advierte por necesidad de reformas para potenciar el crecimiento
Si bien la actividad económica local ha mostrado resiliencia en un contexto internacional complejo, el organismo alertó que desde 2016 el crecimiento promedio ha sido de 1,2%, “una cifra insuficiente para converger hacia los niveles de ingreso de las economías avanzadas”. Esa conclusión forma parte del informe de la misión del FMI en el marco de la consulta del Artículo IV del organismo, donde se advierte por la necesidad de reformas que aborden el mercado laboral, la competitividad y un aumento de la productividad.
Fecha de publicación: 02/10/2026
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Por:
Redacción

El informe reconoce que “el crecimiento en Uruguay se ha moderado”, pero destaca la “resiliencia” de la economía, “respaldada por instituciones sólidas y marcos de políticas creíbles”. Se explica que el impacto de la sequía sobre la producción agrícola desde el tercer trimestre de 2025 generó una desaceleración del crecimiento, que promedió 1,8% el año pasado. Asimismo, durante este año la economía también se enfrenta a condiciones externas adversas debido a los shocks de precios de petróleo y de fertilizantes y la incertidumbre mundial.

El FMI comenta que el crecimiento económico se respalda en “un fuerte consumo privado, impulsado por incrementos de los salarios reales en medio de una inflación a la baja y la apreciación del peso”.

En materia de financiamiento, el país mantiene “un acceso favorable al mercado”, apuntalado por calificaciones crediticias de grado de inversión y el riesgo país más bajo de la región.

Riesgos a la baja

Para 2026, el FMI proyecta un crecimiento del 1,3% debido al efecto de la sequía sobre la agricultura. Sin embargo, aclara que “el resto de la economía está creciendo en torno a su potencial” y para 2027 se estima un crecimiento de 2,4%. En materia de inflación, espera que se ubique en la meta oficial de 4,5% a fines de 2026 y en 2027.

El organismo evaluó que “los riesgos macroeconómicos se inclinan a la baja”. Los escenarios negativos tienen su origen en el entorno internacional, tales como condiciones financieras mundiales más restrictivas y shocks en el precio del petróleo. Sin embargo, el FMI destaca que “la elevada proporción de energía renovable en Uruguay mitiga esta vulnerabilidad”. Aun así, se advierte que los shocks relacionados con condiciones meteorológicas, incluido El Niño, plantean riesgos para la agricultura.

Por otra parte, los riesgos sistémicos permanecen contenidos debido a un ratio crédito sobre PIB bajo, bancos líquidos y bien capitalizados, y un nexo soberano-bancario limitado.

Los escenarios positivos incluyen ingresos agrícolas más altos, nuevas oportunidades para acceder a mercados y atraer inversiones, también gracias al acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, y efectos de las reformas más fuertes de lo previsto.

Aspectos estructurales

El informe del FMI advierte que desde 2016 el crecimiento de Uruguay promedió solo el 1,2%, lo cual es “una cifra insuficiente para converger hacia los niveles de ingreso de las economías avanzadas”.

Para mejorar esas tasas, el organismo recomienda abordar acciones por diversos frentes. En primer lugar, “reforzar la oferta laboral y la inclusión en el mercado laboral” para hacer frente a “un contexto de presiones demográficas”. Al respecto, valora que “la Ley Integral de Empleo y Uruguay Impulsa son pasos positivos para mejorar las perspectivas de empleo de los grupos vulnerables”.

En materia de seguridad, señala que “los esfuerzos coordinados y la asignación de recursos presupuestarios adicionales para combatir la delincuencia deberían contribuir a abordar los problemas de inseguridad, fortaleciendo así la participación en el mercado laboral y mejorando el clima de negocios”.

El FMI también destacó el proyecto de Ley de Competitividad, ya que aborda “los obstáculos identificados por las empresas, para así facilitar el comercio, fortalecer la competencia, reducir los trámites burocráticos y atraer inversiones”.

Además, interpreta que la agenda de riego del gobierno podría ampliar la producción agropecuaria y reforzar la resiliencia frente al cambio climático. 

Políticas macroeconómicas

De acuerdo al personal del FMI, la combinación de políticas a aplicar por Uruguay debería concentrarse en tres aspectos: preservar los objetivos de consolidación fiscal estructural; mantener una política monetaria reactiva para continuar anclando las expectativas de inflación; e implementar reformas para fortalecer los canales de transmisión de políticas e impulsar el crecimiento potencial.

En materia fiscal, se prevé que los déficits fiscales de 2026 y 2027 sigan siendo acordes con los objetivos del presupuesto quinquenal y que la relación deuda/PIB del sector público no financiero se mantenga estable a mediano plazo. No obstante, se advierte que “este ajuste está sujeto a riesgos derivados del entorno macroeconómico, del contexto impositivo internacional, de demoras en la ejecución y de presiones de gasto”.

Respecto a la política monetaria, el FMI entiende que “ha sido adecuadamente reactiva y predecible y ha anclado bien las expectativas de inflación” y aconseja que “el tipo de cambio debe seguir absorbiendo los shocks, y las intervenciones cambiarias deben utilizarse únicamente para responder a condiciones desordenadas en el mercado”. El organismo recomienda mejorar la independencia y autonomía del BCU, permitiendo la nominación de los miembros de su directorio “por períodos fijos que no coincidan con el ciclo electoral”.

También se destacaron “los esfuerzos que se están realizando para reducir la dolarización financiera, estimular el crédito en pesos y desarrollar los mercados nacionales de capital”.

 

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