El vínculo con Estados Unidos es, para Bartesaghi, “clave”, y el punto donde más se distanciarían un cuarto mandato de Luiz Inácio Lula da Silva y un gobierno de Flávio Bolsonaro. La política exterior de Lula tendría continuidad con lo que ya se observa; en cambio, “es razonable pensar” que la de Bolsonaro estaría “mucho más alineada” con Washington, “quizás hasta integrando el Escudo de las Américas”, del que hoy Brasil está por fuera.
Recordó que “gran parte de América Latina ha virado hacia la derecha” y que Uruguay tiene con Brasil el vínculo de ser “el otro gobierno de izquierda que queda”. Si gana Bolsonaro, dijo, Uruguay “queda bastante más aislado en la región”. Como muestra de su postura, citó el discurso de Yamandú Orsi en la ONU, donde cuestionó el bloqueo estadounidense a Cuba.
Proyectó, además, en ese caso, un Brasil con “menor énfasis” en su relación con China y los Brics y “menos combativo” frente a Washington sobre Venezuela y Cuba. Las mayores diferencias, afirmó, estarían en la política internacional. Aclaró que Flávio Bolsonaro es “más moderado” que su padre, Jair Bolsonaro, en ese terreno.
Una oportunidad de avanzar en la flexibilización del Mercosur
Bartesaghi ubicó a Uruguay en “un momento muy delicado” con el Mercosur, porque negocia el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Cptpp, por sus siglas en inglés), una excepción que Lula “asumió”, aunque “hay que ver hasta dónde la acepta”. Según el investigador, Lula ve al bloque como su instrumento de liderazgo regional, base para ser un “global player”, mientras que la visión de Bolsonaro “favorece más a Uruguay”. Afirmó que no tiene “la menor duda” de que una victoria del candidato opositor haría más fácil una reforma del Mercosur.
El beneficio de flexibilizar, explicó, está en Asia-Pacífico. Valoró el acuerdo con la Unión Europea, hoy provisionalmente vigente, pero sostuvo que con Asia-Pacífico “no vas a tener consensos nunca”: Brasil hizo su máximo esfuerzo de apertura con Europa, y pensar que avanzará con Japón, Vietnam o Indonesia “es retórica y ciencia ficción”. Uruguay exporta allí productos agrícolas y agroindustriales y paga aranceles por no tener acuerdos.
Con Lula, anticipó, será “más de lo mismo”: lo máximo que se consiguió fue el acuerdo con la UE y “todo el resto te lo va a demorar”. Su hipótesis es que Lula podría poner reparos al Cptpp; de Bolsonaro, dijo estar seguro de que no. Pronosticó que Uruguay va a incorporarse al acuerdo sin irse del Mercosur y que reconocerlo será “mucho más fácil” con Bolsonaro.
“Itamaraty tiene vida propia en Brasil”
Bartesaghi matizó su planteo: la política internacional brasileña “no está totalmente en manos de la presidencia”, porque Itamaraty, la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, “tiene mucho peso” y hay “cierta historia de la política exterior de Brasil que supera incluso a los presidentes”. No imagina una ruptura comercial con China ni una salida de los Brics. Con Jair Bolsonaro, recordó, hubo un discurso crítico con el Mercosur, pero el bloque “cambió poco”, y tampoco rompió con los Brics ni abandonó el Acuerdo de París. Añadió que utilizaba “una retórica que después no se cumple tanto”, algo que quizás se repita con su hijo.
Puso, no obstante, un “disclaimer”: “estamos en otro mundo”, con un Trump “apretando mucho más” y que obliga a los países a “tomar decisiones que quizás antes no tomaban”. Brasil podría verse forzado a ser más complaciente con Washington. Aun así, Itamaraty recordará al presidente que la política internacional es un pilar de inserción del país. En lo comercial, Brasil seguirá siendo “un socio muy importante” gane quien gane.
La “falta de pragmatismo” en la izquierda
“La izquierda en Uruguay pierde pragmatismo por afinidad política”, afirmó Bartesaghi. Para el Mercosur, dijo, le sirve más al país el discurso de Javier Milei que el de Lula, pero el gobierno no lo respalda “porque es Milei”. Uruguay, consideró, debería “despojarse de ideologías políticas” y acompañar la flexibilización, el Cptpp y otros posibles acuerdos que se abran.
Consideró que la izquierda no es homogénea, quien apoya la flexibilización es el Ministerio de Economía; “la izquierda uruguaya en su conjunto no apoya” ese camino.
Calificó de “gran error” la cesión a Brasil de parte del excedente de la cuota uruguaya de exportación de carne a China, un gesto que muestra la importancia que Uruguay le da “ya no solo a Brasil”, sino a Lula.