Flor Sichel define a Todas las exigencias del mundo como un espectáculo de stand-up “con marco teórico”. Es que su formación en filosofía atraviesa una propuesta que busca hacer reír al público, pero también dejar preguntas sobre las exigencias que forman parte de la vida cotidiana. La autora se presentará por primera vez en Montevideo con su unipersonal y aseguró a Empresas & Negocios que está “muy contenta y muy feliz de poder cruzar el charco”. “La idea es que, además de poder reírse y pasarla bien, se puedan llevar algunos conceptos y algunas ideas para seguir reflexionando después”, explicó.
Una adultez sin un camino marcado
Uno de los ejes que atraviesa tanto su trabajo como su libro es la transformación de la idea de adultez. Sichel compara el modelo del siglo XX con el actual y señala que las generaciones anteriores crecieron con una especie de lista de objetivos: conseguir un trabajo, mantenerlo, encontrar una pareja, formar una familia y saber hacia dónde dirigir la vida.
Ese esquema, afirmó, hoy “está puesto en jaque”. Los deseos cambiaron y existen más posibilidades para construir diferentes modelos de vida. Sin embargo, esa libertad también puede convertirse en una nueva fuente de presión. “En muchos casos es muy alentador y permite trazar diferentes estilos de vida, y en muchos casos también abruma”, sostuvo.
A eso se suman los mandatos vinculados al bienestar. Comer saludable, hacer deporte, mantener una vida social activa o descansar determinada cantidad de horas pueden ser hábitos positivos, pero Sichel advierte sobre lo que ocurre cuando comienzan a acumularse como obligaciones. “Muchas veces terminamos sintiendo mucha presión con todo lo que no estamos pudiendo hacer como se supone que deberíamos hacer”, señaló.
El impacto de las redes sociales
Las plataformas digitales también forman parte de este fenómeno. Para Sichel, aunque su impacto depende de las cuentas y contenidos que cada persona consuma, las redes pueden construir ideales de vida difíciles de alcanzar.
“Uno ve un fragmento de dos minutos de un día que es mucho más largo”, explicó. Por eso, considera que las comparaciones se producen sobre un recorte que “nunca es del todo real” y que muchas veces termina funcionando como una ilusión.